Brooke.
Me estaba preparando para los primeros exámenes que impartiría como maestra de planta, ya no daría solo asistencia o sería maestra sustituta, ya era toda una maestra titular, incluso ahora tengo una pequeña oficina del tamaño de lo que parece un metro por un metro, pero eso es lo de menos, estoy contenta avanzando poco a poco intentando no tener algún retroceso. Revisaba algunos trabajos extra después de clases, solía perder la noción del tiempo y este día no fue la excepción, levanté la vista de la computadora y pude ver en el reloj de la pared como faltaban cinco minutos para la media noche.
Tomé mis cosas tan rápido como pude, la mayoría de las oficinas estaban oscuras y era difícil ver bien, pero logré llegar al estacionamiento que se encontraba igual de oscuro y vacío, parecía una escena de película de terror, estaba por entrar a mi auto cuando empeoró mi día.
—Dame todo lo que tengas, ¡rápido!— me ordenó una voz a mi espalda, del susto tire todas las cosas que traía en las manos y con ellas mi bolsa —¡p***a estúpida!— me insultó el ladrón.
Sabía defenderme, pero ni de broma iba a arriesgar mi vida por mi viejo teléfono y poco menos de treinta dólares, por mi se lo podía llevar todo, pero entonces lo recordé.
Ahí llevaba el collar de Andrew.
Así que me aferré a la bolsa, me aferré a ella con mi vida. Forcejeamos un poco hasta que me empujó con fuerza y caí.
El sujeto estaba a punto de correr con mi bolsa cuando alguien lo detuvo. La persona que lo enfrentó parecía bastante molesto, no podía verlo bien hasta que se giró y me di cuenta de quien se trataba.
Jordan.
—¡¿Cómo te atreves a robarle?! Regresa sus cosas y discúlpate, o te voy a matar— parecía hablar muy en serio y el ladrón lo pudo notar.
Del miedo también tiro mi bolso —Lo-lo siento— fue lo único que pudo decir antes de salir corriendo despavorido, diablos, si yo estuviera en su lugar probablemente hasta hubiera ensuciado los pantalones.
Jordan me ofreció su mano para ayudar a levantarme y me regresó mi bolso.
—¿Te encuentras bien? ¿te dolió mucho la caída?— me preguntó mientras me revisaba.
—Gracias Jordan— ni siquiera lo pensé al abrazarlo.
Nos quedamos así unos momentos hasta que me separé. No podía hacer eso, casi no nos conocíamos.
—Vamos, es bastante tarde, hay que ir a casa— dijo.
Subimos a mi auto y él decidió manejar, creo que fue la mejor opción, seguía algo alterada. Era verdad lo que había dicho, pero no tenía muchas opciones.
—Y, ¿entonces?— no había escuchado que me hablaba.
—Lo siento, no te escuché— me disculpé.
—Te preguntaba que como había estado tu día, ¿mucho trabajo?— intentaba distraerme.
—Am, si— respondí simplemente.
—¿Te gustan las hamburguesas? Di que sí por favor— suplicó de manera tierna y yo solo logré asentir. No podía creer que este mismo sujeto con actitud adorable hace un rato había asustado a dos personas solo con su voz.
Llegamos a un drive thru y pidió por los dos. Nos mantuvimos en el auto, él comió y yo fingí hacer lo mismo, estábamos en silencio, pero no en uno incómodo.
Después sólo fuimos al edificio. Recogía mis cosas cuando me detuvo antes de salir del auto.
—¿Por qué peleaste Brooke?— me preguntó finalmente.
—Es un tema complicado. No quiero hablar de eso, sólo no podía perderlo— dije.
—Lo entiendo, ahora ¿puedo pedirte un favor?— sólo pude decir que sí —¿me permites acompañarte a casa después de la universidad?—.
—¿Qué?— tal vez no lo escuché bien.
—Me preocupa que se vuelva a repetir lo de esta noche, y que no haya alguien cerca de ti para ayudarte—.
Eso se me hacía raro, ciertamente no estábamos en ese nivel de confianza, y no quería que me diera algo y después me pidiera algo a cambio por ese favor, aunque me daba la sensación de que él no era de esa clase de chico, no me iba a arriesgar. Como mujer siempre hay que estar alerta, lamentablemente.
—Por cierto, ¿qué hacías tan tarde por ahí?— cuestioné.
—Trabajo bastante cerca— me detuve un momento para analizarlo bien, ver si me mentía pero, o no mentía o era un gran mentiroso por que no vi en él la duda.
—¿A si? y dime, ¿de qué trabajas?— esto se estaba volviendo un interrogatorio.
—Soy entrenador físico— bueno, eso explica su increíble físico y su forma de tomar al ladrón —trabajo por la base militar soldier systems center— en cuanto dijo base militar un escalofrío me recorrió por completo.
¿Y si era militar? ¿Estaba lista para volver a entrar en ese mundo de nuevo? No. Pero en estas próximas semanas mi horario sería más o menos el mismo.
Me detuve un momento a pensarlo. Tal vez esta era mi oportunidad para volver a confiar en personas a mí alrededor.
—Hagamos un trato, tú serás mi guardaespaldas personal al salir de la universidad solo hasta que termine el periodo de exámenes que sería aproximadamente de un mes, y yo a cambio te invitaré la cena ¿qué dices?— le ofrecí mi mano.
Jordan sonrió —tenemos un trato Brooke Maxwell— apretó con confianza mi mano sellando así el trato.
Después de esa noche, cada día, fuera la hora que fuera, Jordan estaba ahí, esperando al lado de mi auto para llevarme a casa a salvo. A veces hablamos de nuestro día o simplemente íbamos en silencio, la verdad era que cada día me sentía más cómoda a su lado.