Luciana.
La cena transcurrió sin incidentes, ya saben los mayores solo hablaban de lo que había pasado en este tiempo, mientras yo solo comía tratando de ignorar a Daniel, diciéndome una y otra vez que ya no me importaba, es un idiota sin corazón. Pero a quien queremos engañar ¡me gusta! ¡me importa! ni la distancia, ni el tiempo lograron hacer que lo olvidara. ¡¡Es un mentiroso el que dijo que el tiempo lo cura todo!! no es cierto.
Hoy es lunes, y estoy caminando hacia mi casillero, en el que una Dalia muy emocionada me espera.
- Buenos días - le digo, abriendo el casillero.
- Buenos días, ¿ya te enteraste? - me preguntó, dando saltitos de emoción. - No, que pasó- Hay un chico nuevo, y está muy guapo, y sabes que es lo mejor de todooo, que anda preguntando por ti - dice señalándome - ¿por mí? yo no conozco a ningún chico nuevo. - pues no sé, pero debes de presentármelo, por favor!- me dice juntando sus manos. -ok, pero realmente no se ni quien es- le digo cerrando el casillero y sacándole la vuelta para ir al salón.-oh, vamos Luz por favor está muy guapo, y tiene un acento español, chulísimo- me dice con cara de soñadora. La verdad no se quien anda preguntando por mí en la escuela, digo realmente no conozco al nuevo.
Esperen dijo ¿español?
Daniel.
-Hola, disculpen soy nuevo en esta escuela y estoy buscando a una amiga, no sé si la conozcan se llama Luciana Montalvo, es chaparrita, cabello castaño largo, ojos cafés grandes muy hermosa, ¿la conocen?.
ok, no se quien es este imbécil ni porque demonios pregunta por mi Luz, pero está loco si cree que le diré dónde encontrarla.- no, no sé de quién hablas, te has de haber equivocado de escuela, adiós. - le conteste dando media vuelta y entrando al salón.- quien lo diría, Luciana la gorda tiene pretendientes españoles tío - dice Jorge haciendo su intento de acento español.- por favor, no digas tonterías quieres, a esa ni un perro se le acerca - le dije, tratando de contener mi ira hacia el idiota que seguía parado en la puerta.- no son tonterías, sabes todavía no entiendo porque la odias que yo recuerde siempre andaban juntos, aparte es muy bonita, si, tal vez tenga unos kilitos de más, pero muy bien acomodados ah... ¿Por qué me pegas? - dice, sobándose la cabeza.- porque solo dices tonterías, y ya no quiero hablar de ella, esta bien- le dije poniéndome los audífonos e ignorándolo.
Luciana.
- ¿me extrañaste? - me dicen al oído. -¡oh por dios! qué haces aquí- grite dándome la vuelta y abrazándolo. -te dije que no te dejaría sola bonita- me dice Marcos agarrándome los cachetes.
¿se acuerdan de mi amigo Marcos de España? bueno está aquí!!!- así que tú eres el chico que anda preguntando por mí por toda la escuela eh.- ese soy yo - dice apuntándose con el dedo.
- no puedo creer que estés aquí.- pero el ya no me está poniendo atención, en cambio está viendo detrás de mí, si se me olvido que Dalia estaba ahí.- que tonta, Marcos ella es Dalia, Dalia, Marcos.- hola, mucho gusto, me han hablado mucho de ti- dice Marcos extendiendo la mano. - mucho gusto, diría lo mismo, pero me acabo de enterar que existes - contesto Dalia, dándole la mano y mirándome feo.- ¿que? lo siento prometo contarte todo de el - le. digo guiñándole un ojo.- bueno vamos a entrar al salón antes de que nos ganen los asientos - les digo, pero parece que ninguno me pone atención ya que siguen viéndose y sonriendo como locos.
En el momento que entro al salón lo veo, y él me está viendo, pero esta vez es distinto, su mirada es tan intensa y a la vez triste, como si nada más yo existiera, como si le doliera.
Pero que estoy diciendo, a él yo no le importo.
- ven aquí tú te sientas conmigo- dice Marcos agarrándome de la mano y llevándome a los últimos asientos. Cuando nos acomodamos en nuestros lugares me pregunta - ¿quien es el?- señalando a Daniel. Así que le digo, obviamente el sabe quien es y lo que me hizo, le conté todo después que nos hicimos amigos.
- Pero porque preguntas - le digo.
- Fue a una de las personas a las que les pregunté por ti y su respuesta fue que me había equivocado de escuela - me dice al tiempo que rodaba los ojos.
Volteo hacia el frente porque en ese momento entró el profesor, pero no le preste atención, en mi mente solo estaba su respuesta junto con la manera en que me miró cuando entre al salón.
Daniel
¡se la llevo con él, lo odio! ella es mía.
cuando lo vi acercarse a ella, mi estomago se revolvió, quería golpearlo, quitársela y llevármela como un maldito hombre de las cavernas, pero no lo hice, no tengo ningún derecho.
Tal vez el la haga feliz, la cuide, la proteja de los imbéciles como yo; pero maldito sea si no quiero que eso pase.