CAPÍTULO VEINTE Cruces se sintió rígido y de mal humor. Junto con los demás, había estado sentado encorvado entre un enorme afloramiento de roca durante lo que parecieron horas después de escuchar el plan de Coltrane con respecto al escenario. A regañadientes, habían cruzado la cordillera, hoscos y silenciosos. Ahora, sin embargo, tanto Channi como Len murmuraban para sí mismos, un ruido que Cruces encontraba más irritante que apretarse entre las rocas. “¿No pueden callarse ustedes dos?” dijo al fin, el dolor en la pierna empeoraba a cada segundo. Algo no iba bien y sospechaba que Farlow no había hecho un trabajo tan bueno como había dicho el viejo Doc. “¿Cómo sabemos que esto es genuino?” Preguntó Channi al fin. “Sí”, intervino Len. “¿Quién le dijo a Coltrane sobre esto? ¿Su nueva muje

