CAPÍTULO VEINTIUNO Alzando una mano, Cole les indicó a los demás que se detuvieran. “¿Qué es eso?” preguntó Whit, refrenando su montura junto a Cole. “Un jinete”. Señaló una columna de polvo distante que se movía a través de la llanura. Whit extendió la mano hacia atrás y sacó una larga funda de cuero del interior de su saco de dormir. Se apresuró a desenroscar la tapa y la inclinó. Se deslizó un telescopio de latón, que se llevó al ojo derecho, girando el cañón para enfocar al jinete. “Sí, es como dices. Un solo jinete, pelirrojo y que viene hacia acá”. Colapsó el telescopio y lo dejó caer de nuevo en su estuche. “Simpson, ve a interceptarlo, averigua quién es y por qué tiene tanta prisa”. “Sí, señor”, dijo Simpson y espoleó a su caballo al galope. “Es un equipo muy bueno”, dijo Col

