Swan. El día después de mi cumpleaños dieciséis, deje de llorar. Fue como adormecer mis emociones, era más fácil no sentir y eso me ayudo durante años. Nunca sentí miedo, odio o rencor por Leo, puede que me sintiera reacia a su presencia, pero jamás fui una perra. Hasta hoy. Porque recapitulemos un poco mi vida estos últimos días. Lo encontré en un club siendo el hombre más caliente que he tocado nunca y me beso como si el mundo se acabase mañana. Me amenazo incontables veces. Me toco en lugares incorrectos. Su ex casi esposa volvió a la ciudad y lo vio tocándome, la misma que me tomo del cabello y casi me deja con calvicie. ¡Ah! Y evito que me dieran el papel de mis sueños. Así que ahora aprovecho la lluvia para llorar porque creo que eso hace ver menos patética,

