La situación no dejaba de agravarse. Por más que Ever se terminara llevando a Eleonor consigo para dejarla en su casa, Michael los siguió indispuesto a rendirse. Él se sentía como que Ever al amigo a quién tanta confianza le tuvo, le había faltado el respeto metiéndose con su hermana, la chica por la que siempre había metido sus manos al fuego había defendido con uñas y dientes y había protegido como su tesoro más preciado, pues desde muy pequeños han sido el uno para el otro y resultaba un poco incómodo o tal vez inentendible que de la noche a la mañana la niña de sus ojos nunca le comentara sobre su relación con su amigo el boxeador. Y aunque para Ever significara que Michael tenía celos terribles con ella como si la quisiera para él, no se trataba de enamoramiento, tan solo no sabía

