Capítulo 3; “Mucha suerte”

4897 Words
Tres años atrás. Sucesos ubicados meses antes del accidente de los padres de Thomas. ― ¿Qué te sucede?― me pregunta Becca. Estamos en la vieja casa del árbol fumando tabaco a escondidas de nuestros padres―. Estás extraña desde que nombraron algo sobre el vestido de graduación. Suelto un suspiro mientras me decido entre contarle o no. Ella le da una calada al cigarro y luego lo extiende hacia mi dirección. ― Dime que es lo que te tiene tan preocupada― insiste―. ¿Acaso es el vestido? Podemos ir a verlo juntas si no quieres ir con mi tía. ― No, no es eso― sacudo mi cabeza y contengo el humo para después de unos pocos segundos expulsarlo por mi boca―. Es sólo que...bueno, Thomas se atrevió a invitarme al baile de graduación, ¿puedes creerlo? Y justo como supuse que iba a ponerse, Becca pega el grito en el cielo y cuando se pone de pie de golpe su cabeza impacta contra el techo, cabe agregar que aquella casa del árbol la construimos con el abuelo cuando teníamos apenas siete años, diez años después continuamos en ella pero ya entramos de casualidad. Suelta un quejido de dolor para luego volver a sentarse a mi lado. ― No puedo creerlo― niega su cabeza mientras tiene una mano en ella―. Te dije que siempre le gustaste o era gay. ¿Podemos descartar la posibilidad de que sea gay y creer que es bisexual o no? Sacudo mi cabeza y apago el cigarro para arrojarlo por la ventana. ― Se la pasó todo el año molestándome, no es posible que le atraiga ni siquiera un poco― suelto un bufido y apoyo mi cabeza en la pared que está detrás de nosotras―. Es imposible. Además, lo más raro es que jamás se lo vio con una chica o al menos nunca dejó que nadie supiera y ¿ahora decide que es buena idea invitarme? ― Tal vez se reservó hasta el fin del cursado para ti― me giro a mirarla y la encuentro sonriendo, ella también me mira y mueve sus finas cejas de arriba a abajo. Su cabello está morado y tiene un piercing en la nariz, todavía puedo recordar a mi padre semanas atrás mirándola como a un bicho raro y aquello me hace reír. ― Y tú tal vez seas demasiado ingenua― observo las estrellas dibujadas con tiza que están en el techo―. No puedes gustarle a alguien que te dice todo el tiempo que no eres su tipo de la noche a la mañana. No confío en él. ― ¿Qué le dijiste? Me encojo de hombros. ― Que no, ¿qué esperaba que le respondiera? ― ¿Escuchas eso?― frunzo el ceño porque no escucho absolutamente nada, Rebecca se estira a apagar la música que estaba sonando desde su celular y ambas nos sobresaltamos cuando se asoma una cabeza por la entrada de la casa del árbol. Ryan, mi primo y hermano de Becca está del otro lado. ― Me asustaste, imbécil― le dice Becca y aprovecho para guardar los cigarrillos en la mochila―. ¿Qué haces aquí? ― Hay un chico buscándote, Katy― se dirige a mí y pone una mueca―. Hay olor a tabaco. ― ¿Un chico?― pregunto extrañada y él asiente. Tiene su cabello corto, es n***o azabache como el de toda la familia por parte de mi padre y los ojos turquesas. ― ¿Buscando a Kat?¿Estás seguro, Ryan? ― Que sí, no eres la única a la que buscan los chicos― Becca rueda los ojos y le enseña su dedo del medio―. Dijo algo de que si no bajas a verlo, hará un escándalo. Se llama Thomas o algo así. Nos miramos con Becca. Ella me mira con la boca abierta y deseosa de ver a Thomas pero yo estoy asustada, mi corazón late demasiado rápido y mis manos han empezado a temblar. ― Si hay que llamar a alguien para que lo saque lo hacemos― agrega Ryan mientras nos espera abajo. Becca es la siguiente en bajar. ― ¿Quién le abrió?— me atrevo a preguntar con la voz temblorosa—. No, nadie puede saber que está aquí. ― Vale. Yo le abrí― responde Ryan―. Kyle vino a devolverme unas cosas que me dejé en su casa anoche y fue cuando apareció aquel sujeto. ― ¡¿Qué?!― Becca suelta un chillido y se gana una mala mirada de mi parte junto a un golpe en la cabeza por parte de Ryan pero parece no importarle―. ¿Kyle está afuera y no dijiste nada? Kyle es muy amigo de Ryan, ambos asisten al instituto donde estudia Becca y también están en último año como nosotras. Trago saliva y sin esperar un minuto más, atravieso el jardín de mis abuelos aprovechando que están todos adentro para caminar en dirección a la entrada principal. A través del portero, puedo distinguir que está apoyado sobre las puertas de la entrada principal, oigo la voz de Becca llamarme pero la ignoro por completo. Ni siquiera distingo a Kyle a unos metros apoyado sobre su coche porque estoy demasiado enojada. ¿Cómo se atreve a presentarse en casa de mis abuelos de aquella forma y amenazarme en mi propia casa? Él no se inmuta de que estoy caminando hacia él porque está apoyado sobre un poste de luz con su mirada sobre su teléfono. ― ¿Cómo te atreves?― paso por su lado y lo tomo de la manga de su sudadera para arrastrarlo más lejos. No quiero que me vean con él. ― Primero que nada, buenas tardes, Price― él se detiene y aunque intento llevarlo más lejos ni siquiera puedo moverlo un centímetro más. Echo un vistazo hacia donde está la casa de mis abuelos y en la puerta puedo alcanzar a visualizar a mis primos junto al amigo de mi primo. ― ¡¿Acaso te has vuelto loco?! ― No voy a irme hasta que aceptes ir al baile conmigo— es lo único que dice. ― Estás idiota si crees que aceptaré ir al baile contigo después de todo lo que me has molestado estos años― Thomas tiene su cabeza oculta en la capucha de la sudadera gris que lleva puesta, sus ojos se ven más claros ahora que lo veo más de cerca y con detenimiento. ― Jamás te dije algo hiriente, ¿o sí?― interroga acercándose a mí. Extiende su mano y enrolla un mechón de mi cabello castaño en él―. Porque si lo hice alguna vez, te pido que me perdones. Siempre busqué provocarte porque es demasiado fácil hacerte enojar y me gusta como te ves enojada. Trago saliva. ¿Acaso oí bien? ― ¿Mis palabras te hicieron daño alguna vez, Katherine?― insiste en saber. Mi nombre jamás se había escuchado tan bien salir de alguien. Pienso que no. Sus palabras jamás me hicieron daño, Thomas me molestaba porque me sacaba de quicio haciéndome preguntas para hacerme enojar o para medir cuán inteligente podía llegar hacer siempre buscaba la oportunidad de burlarse de mí para hacer reír a los demás, a menudo solía hacer comentarios sarcásticos pero si me ponía a pensar era así con todo el mundo. Incluso cuando estaba con sus amigos. No podía soportar el hecho de que me había confesado que no era su tipo, si, me había herido pero no a mí sino a mi ego. ― No― me alejo de él y lo obligo a soltar mi cabello con un leve tirón. Me cruzo de brazos―. Aún así, no iré contigo al baile. ― Auch, ¿estás dándome una probada de mi propia medicina?― lleva una mano a su pecho y me dedico a observar los autos pasar aunque estoy concentrada en lo que hace y dice―. Nunca antes te había visto sin esos horribles anteojos. Te ves bien. Finalmente, aquello llama mi atención y estoy por decirle algo hiriente porque pienso que se está burlando de mí. Sin embargo, no hay rastro de burla en su rostro o algo parecido, al contrario, sus ojos parecen honestos y una sonrisa está dibujada en su rostro. ― Si no tienes nada más que decir es mejor que te vayas― aparto mi mirada tratando de ignorar el hecho de que mis mejillas están teñidas de rojo y esperando que pase desapercibido ante sus ojos―. Mi respuesta sigue siendo no. ― ¿No?― mete las manos a su bolsillo―. ¿Sabes cuantas chicas quisieran estar en tu lugar? Ahora es mi turno de reír. Su comentario al contrario de herir mi ego me causa gracia. — Entonces no pierdas el tiempo conmigo y ve a invitar a cualquiera de ellas, seguro van a decirte que sí sin dudarlo — me encojo de hombros y me detengo antes de avanzar hacia donde están mis primos y Kyle atentos a lo que está sucediendo. Echo un vistazo sobre mi hombro pero esta vez estoy totalmente seria—. Además, dijiste que no soy tu tipo. Puede que alguna de ellas sí lo sea. — Así que es eso… Extrañada, me giro por completo a él una vez más. — Mi comentario hirió tu ego— dice finalmente y siento vergüenza, mucha vergüenza. Estoy dispuesta a dejarlo hablando solo pero acorta la distancia que hay entre nosotros y me coge de la barbilla con suavidad para mirarlo a los ojos—. No creí que fuera a afectarte tanto. — ¿Haces esto siempre para intentar conseguir algo?— intento cambiar de tema y aquello lo hace sonreír. — Nunca antes he tenido que insistir para conseguir algo— confiesa y le creo porque es verdad, he sido testigo de que jamás debía insistir o buscar convencer a alguien para conseguir cualquier cosa. Sonreía y ya tenía lo que quería. — Bueno, a veces no todo sale como queremos, Clifford— empujo su agarre lejos y decido alejarme. Sin embargo, oigo sus pasos detrás de mí. — Si debo hacer el ridículo para que aceptes ir conmigo al baile, lo haré y lo sabes— susurra detrás de mí. — ¿Por qué quieres que vaya contigo al baile? Me giro a encararlo y se detiene. Está muy cerca de mí, tanto que puedo oler el perfume que está usando. — Porque eres la única chica que no va a decirme lo que quiero oír o no va a hacer lo que las demás harían— su respuesta no me convence y continúa—, probablemente ni siquiera sea digno de ir al baile contigo pero… — ¿Pero? — Joder, vas a hacer que lo diga— pasa una mano por su cabeza y echa un vistazo en dirección a donde están Becca, Ryan y Kyle—. Me gustas, Katherine. No quiero invitar a otra chica porque no quiero aparecer en el baile de la mano de otra que no seas tú. Mi corazón da un vuelco. Trago saliva porque no sé qué decir, nunca antes me había fijado en Thomas, quiero decir, sería una idiota si no admito que es atractivo pero se la pasaba molestándome y nunca creí que podría gustarle a Thomas Clifford. — Yo, lo siento pero… — No— niega su cabeza—. No lo digas. Sé que no sientes lo mismo pero dame el privilegio de poder ir al baile contigo. No me atrevo a preguntarle por qué me había hecho odiarlo todos estos años si tanto le gusto porque aún estoy procesándolo. Sus ojos verdes brillan bajo la anaranjada iluminación del atardecer que recae sobre nosotros y lo pienso durante unos segundos. Era el baile de fin de curso, después cada uno iría a la universidad y no volveríamos a vernos porque yo iba a estudiar al exterior, además, no tengo con quien asistir al baile, entonces, ¿por qué no? No me considero alguien rencorosa, tal vez sí un poco orgullosa pero es cierto que Thomas nunca me había dicho o hecho algo hiriente. Siempre me molestó y competía conmigo siempre que podía, además, soy de las personas que creen en las segundas oportunidades. Suelto un suspiro y ruedo los ojos, derrotada. — Iré contigo. Pero sólo porque no tengo con quien asistir al baile— miento. Bueno, en parte es verdad pero no pienso decírselo. Thomas sonríe abiertamente y aquello me hace sonreír un poco. De repente, pega un grito y luego me sorprende cuando me coge de la cintura, suelto un chillido cuando mis pies se alejan del suelo y él me levanta para dar una vuelta conmigo. — ¡Katherine Price aceptó ir al baile de graduación conmigo!— exclama cuando me deja en el suelo y niego la cabeza. Oigo el grito de festejo de mi prima y después volteo a verla para encontrar a Becca aplaudiendo hacia nuestra dirección. (...) Había optado por elegir un vestido rojo de satén que me llega a los tobillos, mi cabello va recogido con unos mechones a ambos costados de mi rostro. Me giro frente al espejo y me fijo en la espalda descubierta junto al tajo pronunciado en mi pierna izquierda. — ¿No es demasiado?— pregunta papá al verme. Está apoyado en el umbral de la puerta de mi habitación y a su lado está mamá con su celular apuntando a mi dirección. — Eres muy antiguo, Richard— le reprocha mamá y sonrío—. Estás hermosa, cariño. — Recuerda que debes venir a casa sin una gota de alcohol encima, no recibas nada de ese sujeto que va a llevarte y por favor, recuerda que estás enfocada en tus estudios universitarios de ahora en adelante— me dice mi padre y asiento—. Nada de excesos. Debes continuar con los negocios familiares y nada ni nadie deben cruzarse en tu camino para impedirlo, Katherine, ¿está claro? Mamá permanece en silencio y seria mientras asiente a todo lo que dice papá. Asiento con la cabeza y tomo mi pequeño bolso. Le pedí a Thomas que no me recogiera en casa sino que podíamos encontrarnos en la entrada del instituto, no quiero que mis padres vean a alguien del sexo masculino para no decirle todo lo que me dijo anteriormente y hacerme pasar vergüenza. — ¿Está claro?— insiste. — Sí, señor— respondo y él se acerca a besar mi frente. — Sé que jamás me decepcionarás— murmura y permanezco con una sonrisa—. Eres muy inteligente, Katherine. Gracias al cielo eres muy diferente a Rebecca. No respondo. Mi padre siempre creyó que Becca es muy mala influencia para mí pero es la única persona que me entiende y que jamás va a juzgarme por nada, además, nos unen los lazos familiares y la empresa familiar, mi tío es socio de mi padre, no podía prohibirme ver a Becca y si lo hiciera, no obedecería porque no podía estar lejos de ella. (...) ― Gracias, Kyle― el chico me sonríe cuando bajo del coche. Mi prima está muy entusiasmada porque Kyle la ha invitado a salir, quien me observa desde el asiento copiloto con una enorme sonrisa dibujada en su rostro. ― Me llamas ante cualquier cosa y estaré aquí― avisa Becca y echa un vistazo a nuestro alrededor―. ¿No es ese de ahí? Becca observa a la derecha, a través de la ventanilla, también me acerco para ver si es Thomas y en definitiva, está bajando de su coche mientras parece buscar a alguien con la mirada. Lleva un traje n***o impecable y que le queda perfecto, se ve incluso más atractivo de lo habitual y de repente me siento un poco nerviosa. Antes de poder decir algo, Becca baja la ventanilla y alza una mano a su dirección para sacar la mitad de su cuerpo hacia afuera. Becca no conoce el concepto de vergüenza. Kyle suelta una risa cuando me tapo la cara con mis manos. ― ¡Eh!― lo llama―. ¡Príncipe azul! Soy Rebecca Price. Me hundo el asiento para ver a Thomas asentir con la cabeza y luego de mirar hacia ambos lados, cruza la calle y tiene la intención de agacharse para saludar a Becca pero ella lo detiene. ― Ella está atrás― señala hacia mi dirección y me acerco para abrir la puerta pero luego agrega―. Por favor, ella es virgen y está a punto de iniciar la universidad, así que usen protección o mi tío va a… ― ¡Por el amor de Dios, Becca!― exclamo y golpeo su cabeza con fuerza. Oigo a Kyle y Thomas reír cuando ella suelta un quejido―. Por favor, llévate a mi prima antes de que la mate con mis propias manos, Kyle. ― Tranquila. Ve y diviértete― asiente el rubio y luego la puerta derecha se abre, Thomas es quien ha abierto la puerta y cuando estoy por salir, extiende una mano a mi dirección. ― Nos vemos, chicos. Cuida de mi prima, Kyle. ― Y tú cuida de la mía, Clifford― Becca lo señala y cierro la puerta antes de voltearme hacia Thomas, aún sostengo su mano cálida y grande a comparación de la mía. ― Vaya, estás preciosa, Katherine― elogia Thomas y me escanea de arriba a abajo cuando me pongo a su lado. Su voz se oye ronca y me siento abrumada porque tengo a Thomas Clifford enfundado en un traje extremadamente caro, huele exquisito y siento mis piernas temblar cuando su mano suelta la mía para pasar una mano por la zona baja de mi espalda. Siento un escalofrío cuando su mano hace contacto con la piel expuesta de mi espalda y me empuja levemente para dirigirnos a la entrada del instituto. Mis mejillas se encienden cuando recuerdo lo que dijo Becca antes y agacho mi cabeza mientras avanzamos hacia la entrada. ― Lamento lo que dijo Becca antes. No era mi intención incomodarte— ruedo los ojos. Oigo a Thomas reírse suavemente y me giro a verlo. — No dijo nada malo, solo intenta cuidarte— es lo único que dice y siento que no es el Thomas que solía conocer. Es una nueva faceta que jamás había visto y me pregunto por qué razón tuvo que comportarse como un cretino desde que nos conocemos—. Además, no tiene nada de malo ser virgen, ¿o crees lo contrario? Me encara para mirarme a los ojos y me niego a verlo porque mi cara está roja de la vergüenza. Me dedico a observar a las parejas a nuestro alrededor, percibo las miradas principalmente de estudiantes mujeres hacia mi dirección porque he “logrado” que Thomas me invite al baile de graduación. Algunas me miran con recelo y aparto mi vista de algunas que parecen estar hablando sobre nosotros. Y con razón, Thomas no invitaba a salir a nadie del instituto aunque ellas se ofrecieran o lo invitaran. Además, Thomas y yo nos pasamos la mayor parte del tiempo discutiendo por cosas sin sentido. Era una sorpresa para todos e incluso para mí que Thomas Clifford me haya invitado al baile de graduación. ― Katherine― me llama y sacudo mi cabeza para prestarle atención. Repentinamente me encuentro con su mirada sobre la mía. ― Lo siento― él me sonríe―. Las chicas que conozco, incluso mi prima, ya han tenido su primera vez y con la edad que tengo… Thomas sacude su cabeza con una ligera sonrisa dibujada en su rostro. No tiene acné como la mayoría de los chicos de nuestra edad, solo aquella sombra de la barba recientemente afeitada. ― No puedes apresurar algo tan importante como la primera vez, debes hacerlo con alguien a quien le tengas confianza y cariño supongo― dice mirando hacia otro lado y cuando termina de hablar suelto una risa. Él se voltea a verme con las cejas alzadas levemente divertido. ― Eso lo dices porque eres hombre. ― No, lo digo porque no es algo que debe apresurarse― discute. Alzo una ceja sin dejar de mirarlo. ― Y dices esto porque tuviste tu primera vez con alguien importante para ti, ¿verdad? Avanzamos a paso lento por el extenso pasillo del instituto y aunque siento las miradas clavarse como agujas sobre nosotros decido ignorarlas. Jamás creí decir esto pero me siento en confianza alrededor de Thomas, como si no nos hubiéramos llevado mal la mayor parte de nuestra vida en la preparatoria. Y sé que él también se siente de aquella forma porque en sus ojos no hay perversidad o picardía como era habitual en él. Thomas camina a mi lado con sus manos metidas en los bolsillos de su pantalón de vestir n***o. ― No, al contrario, estuve con alguien por presión de mis amigos y ni siquiera lo disfruté― se encoge de hombros y me siento mal por él―. Es sólo un pequeño consejo. Puedes tomarlo o dejarlo, incluso me puedo ofrecer como voluntario… Entierro mi codo en su estómago y él se ríe. Mis mejillas están hirviendo y rojas de la vergüenza por su comentario. ― Ya quisieras. ― No lo puedo negar― avanzamos hacia donde escuchamos la música―. Puede que la primera vez sea una mierda, es cierto pero puedo hacerte sentir realmente afortunada por… ― ¡Clifford!― alguien lo interrumpe, ambos oímos su apellido y nos giramos. James viene acompañado de Leyla que viene con su brazo entrelazado y me repasa con la mirada de arriba a abajo, bueno, ambos lo hacen―. ¿Esto significa que perdimos? Hola, Price. ¿Perdimos? ― Hola― los saludo a ambos por cortesía pero Leyla no me dirige la palabra. La verdad es que no me agradaban para nada los amigos de Thomas. ― Debemos irnos o no van a querer tomarnos la foto― les dice Thomas para luego coger mi mano y arrastrarme al gimnasio en donde están los demás estudiantes de último año. Nos detenemos cuando un fotógrafo nos hace seña y finalmente me suelta, me percato de que está más serio de lo normal. ― ¿Todo en orden?― pregunto a lo que él asiente sin dejar de mirar al frente, el fotógrafo nos dice que posemos frente a la cámara pero no estoy escuchándolo―. ¿A qué se refería James antes? ― James vive diciendo estupideces, olvídalo― sonríe para tranquilizarme pero está más nervioso de lo normal. Thomas se coloca detrás de mí y me rodea con sus brazos para coger mis manos sobre la parte baja de mi abdomen. Lo observo confundida cuando hace aquello y un flash me devuelve a la realidad. Él desciende su mirada y se ríe por lo bajo. ― Hey, linda― oigo la voz del fotógrafo a unos pocos pasos y me giro a verlo para obedecer a lo que dice―. Mira a la cámara. Siento el firme pecho de Thomas sobre mi espalda y un escalofrío me recorre de pies a cabeza. Incluso puedo oler su perfume. ― Desde aquí puedo oler lo nerviosa que estás― me susurra al oído y sus labios rozan la piel de mi oreja. Trago saliva―. ¿Acaso te pongo nerviosa, Katherine? 3, 2, 1… El flash me ciega durante unos segundos y el fotógrafo eleva su pulgar dándole el visto bueno a la foto. Me alejo de Thomas para dejar pasar a la pareja que estaba detrás de nosotros y dirigirme hacia donde está el ponche. Rebecca quería darme una petaca con alcohol por si creía que la fiesta iba demasiado aburrida pero por supuesto que me negué y ahora me arrepiento. ― Te recomiendo no beber del ponche― una voz a mis espaldas me hace sobresaltar y no me giro a ver quien es―. James y Patrick le han puesto alcohol. Y sin esperar un segundo más me sirvo en un vaso para luego beber del vaso de plástico de golpe. Necesito algo realmente fuerte. ― Wow, no creí que la gran y perfecta Katherine Price bebiera alcohol― bromea colocándose a mi lado y sirviéndose un vaso al igual que yo. Puedo sentir la mezcla del vodka hacerse presente cuando siento un ardor recorrer mi cuello y mi estómago. ― Hay muchas cosas que no sabes de mí― cojo un vaso para volver a llenarlo y me apoyo contra la mesa sin atreverme a preguntarle a Thomas lo que había ocurrido antes. Observo a las parejas a nuestro alrededor y Thomas continúa a mi lado con el vaso en su mano. ― ¿Quiéres bailar? Me extiende su mano y no lo dudo mucho cuando bebo un poco más de alcohol. Tomo su mano y él me guía al frente de la pista luego de que ambos dejamos nuestros vasos en la mesa. La canción cambia y empieza a sonar una canción lenta cuando nos detenemos en la pista. Thomas se muerde los labios para reprimir una sonrisa y niega la cabeza, pienso que se va a echar atrás pero no lo hace, al contrario, su mano derecha baja a lo largo de mi espalda y se detiene unos metros por encima de mi trasero. Doy un respingo cuando me presiona para acercarme un poco más a él y se ríe, luego con su mano libre coge mi mano derecha entre la suya y pongo mi mano sobre su hombro. ― Relájate, Price― susurra con una sonrisa―. Estás tensa. ¿O prefieres que sea el mismo idiota de antes para que liberes tus tensiones? ― No, gracias. Me gusta este Thomas― intento dejarme llevar pero es verdad que estoy tensa. ― Puedo ayudarte a liberar tus tensiones de otra forma― agrega y me sonrojo. Agradezco que todo esté oscuro y de a ratos nos iluminen aquellas luces de colores para que él no pueda verlo. ― ¿De qué forma?― me atrevo a preguntarle. La perfecta sonrisa de Thomas se ensancha. ― Puedes dejarme tener la fortuna de poder tocarte para poder ayudarte a relajarte― su voz cosquillea en mi oído y me pone los pelos de punta. Estoy tentada a aceptar cuando su dedo índice roza la piel de mi espalda y traza un camino hacia la zona trasera de mi cabeza para tirar levemente de mi cabello y obligarme a mirar sus ojos que están más oscuros de lo normal. Suelto un jadeo cuando su pierna roza mi entrepierna y él sonríe sobre mi mejilla. ― Dime lo que quieres, Katherine. ― Yo… No puedo articular palabra alguna porque estoy atrapada en todo sentido por él y me aterra admitir que he caído en los encantos de Thomas Clifford. ― Veo que te estás divirtiendo con la apuesta― pero aquellas palabras rompen cualquier encanto en el que creía haber caído por Thomas. Leyla, James y Patrick están a nuestra izquierda. Thomas me suelta lentamente y yo me alejo para verlos, siento que todos parecen tener sus miradas sobre nosotros y cualquier calentura que sentía se esfuma en pocos segundos porque tengo en mi cabeza una palabra; apuesta. ― ¿Apuesta?― alzo una ceja y Thomas está con la mandíbula apretada con la mirada situada en otro sitio menos sobre mí―. ¿Es otra estupidez de James? ― ¿Estupidez?― repite James y se ríen entre ellos. Mi corazón late demasiado rápido y siento rabia porque no quiero creer lo que sucede. ― ¿Entonces es cierto?― Thomas no se atreve a mirarme a los ojos―. ¡Respóndeme! Alzo mi voz y puedo sentir como algunos se acercan a ver lo que está pasando. ― Ten la decencia de mirarme y decir la verdad si fuiste tan listo para burlarte de mí una vez más― le digo poniéndome muy cerca de él y finalmente lo hace. Me mira a los ojos pero su mirada es fría, no hay rastro de calidez en ellos como minutos atrás y sus movimientos son automáticos, asiente a mi respuesta. ― ¿En serio creías que podría invitarte al baile?― sus amigos se ríen pero él permanece serio. Levanto mi mano dispuesta a golpear su mejilla pero me detengo y niego la cabeza con lágrimas en los ojos. Sin embargo, no estoy dispuesta a llorar, no allí. Conservo mi orgullo y la poca dignidad que tengo para decirle lo siguiente: ― No tendrás a los idiotas de tus amigos luego del instituto, tampoco tendrás la popularidad que tienes aquí― niego mi cabeza y con una sonrisa no me dejo vencer tan fácilmente aunque es obvio que perdí en cuanto acepté ir al baile con él―. Espero que algún día puedas madurar. Supongo que por ahora no es tu momento, diviértete y te deseo mucha suerte. Y mierda que mis palabras golpearon con fuerza en su vida tiempo después.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD