Las luces parpadeantes y de colores me marean aún más de lo que ya estoy a causa del alcohol, todavía llevo mi camisa húmeda y he empezado a ponerme de muy mal humor porque creo que ha sido muy mala idea haber venido pero tampoco podía defraudar a Becca.
Segundos más tarde, aparecen un grupo de policías y me hundo en mi asiento cuando me percato de lo que está a punto de suceder. Son tres policías y llevan un traje muy similar al de… Esperen.
Mierda. No, no puede ser.
Mi respiración se atasca y parpadeo un par de veces creyendo que el alcohol me está jugando una mala pasada pero no, no es así. Puedo ver con claridad que en definitiva son tres oficiales demasiado candentes.
¿Entonces aquel policía del baño no era realmente un policía?
Las luces no me ayudan a identificar al policía que tan amablemente ―nótese el sarcasmo― se ofreció minutos atrás a abrochar mi camisa porque mi ebriedad me ayudaba de casualidad a mantenerme de pie. Además, en cuanto se acercan, me doy cuenta que los tres llevan un antifaz y aún me encuentro demasiado mareada para poder identificarlo.
Uno de ellos, bueno, en realidad los tres parece que están incluso sincronizados al avanzar porque caminan al mismo tiempo en dirección a mi prima, la cual grita con euforia y parece una loca. Justo a mi izquierda y entre los tres la rodean, oigo como la chillona risa de mi prima se pierde entre el barullo de chicas y la voz sensual de Lenny Kravitz se oye a través de los parlantes.
Las chicas no tardan en subirse al escenario mientras bailan junto a ellos y yo creo que es hora de irme, me pongo de pie sabiendo que voy a pasar desapercibida y camino entre las chicas que están demasiado entretenidas con los “policías” mientras que yo, me siento una idiota porque me había dejado intimidar por un stripper. Debí suponerlo porque, ¿en qué universo paralelo un oficial se iba a ver tan perfecto en aquel traje?
Ahora me siento una completa estúpida y por supuesto él se aprovechó de mi estado de ebriedad para poner sus manos sobre mí e incluso intimidarme. Se burló de mí todo el tiempo.
Becca está babeando por uno de ellos y no me quedo a ver como comienzan a desvestirse mientras todas intentan manosearlos como desquiciadas, como si nunca antes hubieran visto hombres como ellos. Me digo a mi misma que mi noche ha acabado cuando uno de ellos queda en boxer y todas gritan cuando ocurre aquello, recibo algunos empujones y me tambaleo sobre mis tacones cuando paso entre las amigas de mi prima.
Sin embargo, cuando estoy por pisar el primer escalón para bajar del escenario una mano me detiene tomándome del brazo y al voltearme encuentro a mi prima con la boina de policía ladeada sobre su cabeza. Lleva el ceño fruncido.
― ¿En serio piensas abandonarme? La diversión recién empieza― arrastra sus palabras al hablar y no está decidida a soltarme porque su agarre permanece firme alrededor de mi brazo.
― Becca…
― ¡Hey!― mi prima no me presta atención y ruedo los ojos cuando vuelve a gritar llamando la atención de sus amigas e incluso de los strippers que han comenzado a deshacerse de sus prendas de ropa―. Por favor, mi invitada de honor merece la misma atención que yo… Se ha puesto un poco celosilla, ¿no es así, Kat?
― ¿Qué carajos, Becca?— me quejo con el ceño fruncido.
― Me lo agradecerás luego― me coge con fuerza del brazo para que no logre zafarme y después me empuja a la manada de lobos que tienen aquel traje de oficial, bueno, uno de ellos ya no lo tiene. Los tres observan a mi dirección y el alcohol en mi organismo me convence de que puedo aguantar otro rato más―. ¡Disfruta la noche! Hazlo por mí.
El moreno coge a Becca de la mano junto a su compañera de oficina y los tres bailan demasiado juntos. Sólo esperaba que Becca no perdiera la cabeza en su despedida de soltera porque Kyle no lo merecía, aunque nunca antes había visto a Becca tan enamorada como para echar cinco años de relación por un simple stripper.
― Con qué invitada de honor, ¿eh?― una voz ronca y masculina cosquillea en mi oído. Al escucharlo me estremezco de pies a cabeza porque lo reconozco enseguida, su voz provoca el efecto que temía porque mis piernas comienzan a temblar y no consigo hablar.
¿Pero qué diablos?¿El ratón me comió la lengua de repente?
El otro hombre que yace de pie frente a mí está mirándonos con una sonrisa que brilla bajo las luces de colores, hace el intento por acercarse pero el sujeto que conocí en el baño minutos atrás lo detiene. Su mano va a parar justo a mi abdomen y con su mano libre le hace una seña para que se detenga.
― Me encargaré de ella― es lo único que alcanza a decir y su compañero asiente, sin decir una sola palabra se gira para sacar a bailar a dos amigas de Becca. Oigo a las demás gritar, bailar, beber y otras incluso filman lo que está sucediendo.
Sólo espero que aquel contenido no llegue a manos de mis padres, mis tíos o incluso los suegros de mi prima. Aunque entre las invitadas también había familia de Kyle, incluso había visto a su prima y hermana mayor, quienes ahora bailaban con el falso oficial de la policía, el otro que aún está en bóxer está bailando junto a Becca.
Su mano está sobre la camisa húmeda, un ligero aire frío me pone los pelos de punta pero no estoy segura si es porque mi camisa todavía está mojada o porque su mano sobre mi camisa me provocan escalofríos. Tal vez ambas, puedo sentir su mano caliente por encima de mi camisa húmeda y me siento repentinamente caliente.
Trago saliva cuando su mano hace presión sobre mi abdomen provocando que mi cuerpo se pegara aún más al de él.
― ¿Qué se supone que estás haciendo?― pregunto con la voz agitada. No me atrevo a voltearme para mirarlo a los ojos porque me pone nerviosa el hecho de que esté tan cerca.
― Bailando― responde burlándose de mí.
― ¿Crees que soy estúpida?
Luego oigo como suelta una risa y vuelvo a mirar al frente. Su cercanía no me molesta, al contrario, me gusta y al estar alcoholizada me pone demasiado pero me niego a aceptarlo.
Tengo una reputación que cuidar y aquello no podía echar a perder mi trabajo, el cual tanto me costó encontrar.
Sus manos se extienden en dirección a mis piernas y toca encima de la tela. Sí, había sido tocada antes pero jamás me había sentido tan caliente como ahora y no se si es por el alcohol o que su trabajo era ese, sabe exactamente donde tocar.
― No. Detente― me alejo y tomo coraje para girarme a mirarlo justo a los ojos―. No soy ese tipo de chicas. Hay chicas que si quieren ser tocadas por ustedes.
Finjo que su tacto no provoca nada bueno en mí aunque seguramente él debe saber que estoy mintiendo porque todavía cuando me he encargado de poner cierta distancia entre nosotros, aquel sujeto acorta la distancia y me observa desde arriba.
― ¿Y tú qué? ¿Vas a quedarte mirando?
No respondo. Me cruzo de brazos y echo un vistazo hacia donde están las demás.
Al ver que me he quedado en silencio, él vuelve a hablar.
― Bueno, es una pena porque estaba dispuesto a ofrecerte un servicio extra… Así que dado que no puedo obligarte a nada solo me queda asegurarte que vas a rogarme estar en el lugar de esa chica― su aliento mentolado cosquillea la piel de mi oreja y nuevamente siento aquella fogosidad recorrer mi cuerpo.
― ¿Servicio extra?― pregunto con cierta curiosidad.
Estoy demasiado tentada a decirle que sí pero entonces él se da la vuelta y toma de la mano a una de las tantas amigas de Becca. Por supuesto que ella no se niega y cae en sus redes, claro que no la culpo, permanezco en mi lugar hasta que aquella pelirroja, amiga de Becca, se acerca a donde estoy.
Tiene un botellín de cerveza en su mano izquierda y una cajetilla de cigarrillos en la otra.
― ¿Quiéres?― cuestiona elevando el botellín de cerveza y también me doy cuenta que está casi tan ebria como yo porque le cuesta mantener el equilibrio―. No estás pasándola bien, ¿o sí?
Le recibo un cigarrillo y ella lo enciende cuando lo coloco en mis labios. Segundos más tarde me siento un poco más relajada y menos tensionada.
― Mi noche no empezó bien desde que manché mi camisa― respondo y ella desciende su vista para poner una mueca―. ¿Qué hay de ti?
― Casualmente soy amiga de Becca por Jess, salimos a bailar un par de veces y soy hermana de la jefa de esos tres― señala en dirección a los chicos―. Todo esto ha sido sorpresa de Jessica. Así que se puede decir que estoy aquí para “supervisar” que todo esté en orden.
― ¿Todo eso lo maneja una mujer?― la pregunta sale de mi boca sin permiso y cuando me doy cuenta ella suelta una risa.
― Mi hermana siempre soñó con montarse un bar aunque mis padres jamás estuvieron de acuerdo y la maldita perra lo logró― sonríe orgullosa de su hermana y con su mirada en los chicos que siguen bailando con las amigas de mi prima―. No solo abrió su propio bar sino que tiene a sus chicos haciendo dinero para ella y para ellos. Todos ganan.
― Vaya…
― Tu eres Katherine, prima de Becca, ¿verdad?
Afirmo con mi cabeza. La pelirroja tiene su cabello lleno de rizos que llegan un poco debajo de sus hombros, tiene un crop top blanco y una falda corta elastizada de color n***o, me observa con sus grandes ojos verdes.
― Sí, soy yo. No me pedirás que me una al bar de tu hermana, ¿o sí?
Vuelve a reírse y me uno a ella para mirar al frente, aquel sujeto de hace rato está bailando con la misma chica de hace rato y pienso que podría ser yo en su lugar.
― Creéme que no. Mi nombre es Diana― sacude su cabeza de un lado a otro y vuelve a entregarme la botella de cerveza. Termino por aceptar porque al menos de esta forma supuse que se pasaría más rápido o tal vez terminaría perdiendo la consciencia y olvidaría todo lo que está pasando―. Trabajan solo hombres en su bar.
― No creí que esto siguiera existiendo― dije “esto” con cierto desagrado que fue notorio al decirlo en voz alta y ella sonríe sin dejar de asentir.
Bebo un largo sorbo de cerveza y luego echo un vistazo al frente. Aquel sujeto que me había encontrado en el baño ahora está sin la parte de arriba del uniforme de oficial y puedo comprobar a la vista que está muy bien marcado, lleva unos grandes brazos que están siendo tocados por esas dos amigas de Becca.
Ellos parecen disfrutarlo.
― ¿Cómo se llama él?― me veo preguntándole.
Diana levanta su cabeza de su celular y mira hacia donde he señalado.
― Deberías acercarte y preguntarle― dice y me giro hacia ella como si hubiese enloquecido. Se encoge levemente de hombros sin dejar de reír.
― No, no puedo.
― ¿Por qué no?― permanezco en silencio y no puedo dejar de mirar que hay algunas invitadas que están haciendo videos. Es en serio que aquello podría arruinar mi reputación―. ¿Tienes novio?
Niego mi cabeza y arrojo la colilla del cigarro al suelo para pisarla con mi tacón.
― No, si lo tuviera no estaría aquí― ella bebe un sorbo de cerveza y niega la cabeza.
― Puede ser― asiente lentamente y repetidas veces―. Sin embargo, te sorprendería saber que son mujeres mayormente casadas o que están a punto de hacerlo― señala a Becca que está bebiendo y bailando con uno de ellos―, las que buscan sus servicios.
¿Por qué harían algo como eso?
― Eres joven, hermosa, puede que incluso ¿exitosa?― me giro a mirarla a los ojos y ella está analizándome de arriba a abajo―. Soltera y heterosexual. La noche es joven y te vi junto a él antes porque se acercó y creéme que si lo hizo es porque está interesado.
― Espera, ¿cómo sabes que soy heterosexual?
Diana suelta una risa.
― Mi radar me lo dijo― entrecierro los ojos a su dirección a la vez que bebo un poco de su cerveza y se la devuelvo―. Soy lesbiana, cariño.
― Oh, entiendo― ambas nos reímos y al menos una media hora después, entre todo el alboroto, llega una Becca empapada de sudor. Su piel está perlada de gotas de sudor que se pierden en su pronunciado escote, ella se abanica el rostro y le quita la cerveza a Diana para beber un poco a la vez que me echa una mirada de molestia.
― ¿Qué diablos están haciendo aquí paradas como idiotas y no allá…?
― ¿Bailando como perras en celo?― la interrumpo.
Becca me da una mala mirada y niega la cabeza para desviar su mirada a nuestro alrededor. Diana se ríe de mi comentario y después mi prima se vuelve a la pelirroja.
― ¿No has visto a Jessica?― cuestiona.
Las tres la buscamos con la mirada pero no hay rastro de ella.
― No, antes de que llegaran los chicos estaba sentada en la barra y luego no volví a verla. Déjame marcarle― dice Diana a nuestro lado y saca su celular para buscar a Jessica en sus contactos, esperamos que atienda pero después de tres intentos la sigue llevando directo al buzón de voz―. Que extraño...a ella se le ocurrió esto.
Becca asiente de acuerdo.
― Espero que ella esté bien― suspira Becca sujetándose de mi brazo y apoyando su cabeza en mi hombro.
― Tal vez bebió demasiado y se fue a casa.
Mi prima asiente no muy segura y después cambia de tema rápidamente.
― ¿Soy muy pesada si te arrastro conmigo a bailar con ellos? Vine aquí especialmente a buscarte a ti― Diana nos observa risueña y la miro de reojo, ella también me anima a bailar y bueno, para qué engañarme, el alcohol me incita a hacerlo―. Jess y tú eran las invitadas de honor esta noche...Jess se fue y tú estás aquí a un costado del escenario mirando como todos se divierten, estás peor que la abuela.
― Katherine quiere bailar con uno de ellos pero le da miedo terminar cayendo en la tentación― giro mi cabeza como el exorcista y Diana se burla en mi cara.
¡La verdadera traición!
― ¡No tenías que decirlo!― exclamo y ella se encoge de hombros con aire inocente.
― ¡No me jodas, Katherine!― Becca abre la boca con sorpresa y comienza a reírse para echar un vistazo hacia donde estaban ellos. Diana se acerca un poco a Becca para señalarlo y que ella sepa quien es―. ¡Es que está para chuparse los dedos! No te culpo, prima.
Ruedo los ojos y me detengo a mirarlo. Está de espaldas y se ha detenido para beber de una botella de plástico, supuse que era agua.
― Antes nos cruzamos en el baño― cuando digo aquello ambas voltean a verme―. Me vio sin camisa, creí que no había nadie en el baño y me la saqué para poder limpiarla mejor. Él se ofreció a ayudarme a abrocharla y realmente creí que era un policía, me da vergüenza mirarlo a la cara…no puedo hacerlo.
― ¿Acaso escuchaste lo que acaba de pasar, Katy?― pregunta mi prima con una enorme sonrisa dibujada en su rostro―. Es tu oportunidad para tener una aventura con él esta noche.
― Estás loca, Becca. No voy acostándome por ahí con gente que no conozco, además, puede tener alguna enfermedad o quién sabe qué― me excuso.
Oigo a Diana reírse y luego niega la cabeza.
― No te preocupes. Es muy precavido en sus cosas― responde Diana y entorno la mirada a su dirección.
― No estás ayudándome― le digo.
― Lo estoy haciendo― inclina su cabeza levemente―. Estás interesada en él y él también ha demostrado su interés hacia ti, entonces, ¿por qué no?
Echo un vistazo hacia su dirección y él continúa bailando con aquella chica rubia que ahora ha metido sus manos dentro de su playera. Él está a unos pocos metros y ha quedado frente a nosotras, no se si está mirando a nuestra dirección o es idea mía pero gira a la chica de modo que también queda de frente pero a la misma vez está de su espalda pegada a su pecho y bailan o mejor dicho, él hace todo pero mirando hacia nuestra dirección. Aunque tal vez es idea mía.
Trago saliva cuando él se acerca a decirle algo al oído y ella enfoca su vista en nosotras.
― En serio las relaciones heterosexuales son difíciles― se queja Diana a mi lado.
― Creo que quiere que nos acerquemos― susurra Becca.
― No, le dije que no soy como las demás.
― ¿Entonces esta noche seguirás comportándote como la señorita perfecta y no cederás a los encantos de aquel sexy oficial?― inquiere Becca en voz baja como en los dibujos animados cuando el demonio se paraba sobre tu hombro para tentarte―. Deja de engañarte y diviértete por una jodida vez en tu vida. No pienses tanto y hazlo.
― Rebecca tiene razón.
― Gracias, Diana. Me alegra que hayas venido― le sonríe y la pelirroja asiente―. Deberías pasarme tu número para que salgamos juntas después.
― Vas a casarte, Becca.
Rebecca se gira a mirarme como si hubiese enloquecido. De hecho, Diana también me observa de aquella forma.
― ¿Y eso qué?― me encojo de hombros y miro al frente para ver a aquella chica hacernos una seña para acercarnos a ella―. ¿En qué siglo te has quedado, Katy? Mira, Ashley nos está llamando. Por cierto, ¿cómo se llama el oficial misterioso?
― ¿Por qué mejor no va Katherine y le pregunta?― mueve sus finas cejas de arriba a abajo.
― Buena idea― responde Becca y me coge del brazo con fuerza para empezar a arrastrarme hacia ellos.
Maldita seas, Diana.
Le enseño mi dedo del medio y ella levanta su cerveza a mi dirección sin dejar de reírse. Permanezco con la vista puesta a mi alrededor porque sé que aquel sujeto está mirándome y no dejo de pensar que ha hecho aquello adrede.
― Hola― escucho que saluda Becca y tira fuerte de mi brazo para que yo también lo haga.
― Sí, ya nos saludamos antes― me defiendo y no me atrevo a mirarlo. Siento su mirada quemar sobre mi piel.
― Sí, tiene razón. Antes en el baño la ayudé a abotonar su camisa― Ashley nos observa con cierta curiosidad y me siento avergonzada cuando me expone frente a ella porque a Becca se lo había contado yo misma.
― ¿Eso significa que das servicios extras o algo así?― le pregunta Ashley.
― Estoy realmente sedienta de alcohol― Becca llama la atención de los tres y cuando voy a decirle que la voy a acompañar a buscar algo, ella coge del brazo a Ashley―. ¿Por qué no me acompañas a buscar algo de beber, Ashley?
― Espera, yo…
Becca no la deja terminar a Ashley que se la lleva a rastras para alejarla de nosotros a propósito y de a ratos se gira a mirarnos. Me cruzo de brazos y sigo pensando que ha sido pésima idea haber ido a la despedida de soltera de Rebecca.
― ¿Estás bien?― me pregunta después de un rato. Todavía no quiero mirarlo a los ojos, sigo de brazos cruzados y con la mirada en la barra en donde están Becca y Ashley.
Ashley no deja de mirar hacia aquí y tal vez me observa hasta con recelo.
― ¿Por qué tuviste que decir eso?
Me giro enojada y dispuesta a mirarlo a los ojos. Se ha deshecho de la parte de arriba del uniforme y de repente se me olvida de lo que le había reclamado anteriormente, es cierto que la parte de arriba había comenzado a adherirse a su piel a causa de la transpiración y si entrecierro un poco los ojos o me acerco para mirarlo mejor se pueden apreciar las gotas de sudor deslizarse por sus pectorales y su abdomen marcado.
― ¿Qué decías?― me pregunta con una burlona sonrisa plasmada en su rostro. Puedo alcanzar a ver los hoyuelos que se marcan al final de su sonrisa gracias a las luces blancas y multicolores que iluminan su cuerpo cada cinco segundos.
Trago saliva. Estoy nerviosa y lo culpo a él por eso.
Quiero decir, si, había estado con un solo hombre en mi vida. Y aunque me encuentro ebria, tenía aquel encanto y magnetismo que hacía que las mujeres cayeran en sus redes, bueno, aquel es su trabajo pero tiene ese no sé qué que me atrae.
Claro que he visto a hombres sin camiseta en varias ocasiones pero no todas las noches una se encontraba con uno como el que tengo frente a mí.
― ¿No deberías estar cumpliendo con tu “servicio”?― observo a mi alrededor y reprimo las ganas de reírme al ver a Becca bebiendo y bailando a la fuerza junto a una Ashley muy malhumorada―. No quiero entretenerte.
― Mi servicio acaba de terminar, no podemos quedarnos por mucho tiempo― responde amable y con una sonrisa―. Pero antes te ofrecí un servicio extra.
Me recuerda e inevitablemente siento aquel calor familiar acumularse en mi cuello y rostro. Ignoro el hecho de que está sin camisa y está sonriéndome debajo de aquel estúpido antifaz.
― ¿Por qué insistes o por qué me insistes justo a mí?― le pregunto exasperada.
― ¿En serio no me reconoces, Katherine?― a juzgar por el tono de su voz parece algo desilusionado y me detengo a mirarlo, quiero buscar su mirada aún debajo del antifaz pero uno de sus compañeros, el chico que antes estaba bailando con Becca y había quedado en bóxer, aparece a nuestro lado.
― Hay que irnos, Romeo― me hace un saludo con la gorra de policía y asiento a su dirección―. Debemos dar el último show.
¿Romeo? No conozco a ningún Romeo.
Cuando su compañero se aleja hacia el escenario, el tal Romeo recoge sus cosas y se acerca un poco hacia mí.
― ¿Romeo?― le pregunto confundida.
Él suelta una risa y sacude su cabeza.
― Esperame afuera, en la entrada principal― dice y antes de darme tiempo a responder se aleja a la vez que se apagan las luces.
Avanzo hacia Diana, quien está contando una gran cantidad de dinero en cuanto llego a su lado. Ni siquiera levanta la cabeza cuando llego a su lado y espero a que termine de contar, las luces se encienden pero ellos no están en ningún sitio, ponen otro estilo de música y parece como si nada hubiera sucedido.
― ¿Al menos descubriste su nombre o te dedicaste a mandarlo al diablo?― me cuestiona Diana risueña cuando acaba de contar un fajo de billetes que guarda en su bolso.
― ¿Romeo?
― ¿Qué?― Diana pone una mueca y se echa a reír escandalosamente―. ¿Él dijo que se llamaba así?
Niego mi cabeza.
― Uno de sus compañeros le dijo algo de “hay que irnos, Romeo”― respondo y ella no deja de reírse.
Ruedo los ojos. No, claramente aquel no es su nombre.
Observo a Becca avanzar hacia nosotras y esta vez está descalza, así y todo, Becca aterriza al suelo de rodillas. Me acerco a ayudarla algo preocupada y ella está riéndose mientras junto a Diana la ayudamos a ponerse de pie.
― ¿Estás bien?― inquiere Diana.
Becca asiente y le quito el trago que lleva en la mano.
― Bien borracha― bromeo.
― ¿Qué pasó?¿Van a foll…?
Tapo su boca antes de que tenga la oportunidad de seguir hablando. Becca está demasiado ebria y aunque yo continúo mareada, al menos ya puedo mantenerme de pie.
― Has bebido demasiado, Becca― le recrimino y a ella no parece importarle. Al contrario, empieza a llorar y ruedo los ojos, no es la primera vez que Becca se embriaga al punto de no poder caminar y siempre que lo hacía se ponía de aquella forma.
― Siempre se pone así― respondo y Becca se arroja a mis brazos―. ¿Qué sucede ahora?¿Por qué lloras?
― Jessica debe sentirse mal porque ya no vamos a salir tanto después de mi casamiento― solloza en mi hombro y oigo cómo se sorbe la nariz en mi camisa―. Me siento triste por ella, Kat.
― Iba a suceder tarde o temprano, Becca. No debes sentirte culpable― le digo ya acaricio su espalda. Observo a mi alrededor y las amigas de Becca están igual o incluso peor que ella―. En todo caso, ella debe dejar de ser tan egoísta y festejar contigo tu felicidad. No es una verdadera amiga si no se alegra por ti, ¿está bien?
Los sollozos de Becca parecen cesar y se aleja asintiendo.
― Tienes razón― asiente y Diana nos mira, atenta―. ¿Qué hay de ti y ese sujeto de antes?
Me encojo de hombros.
― Me dijo que lo encuentre a la salida, él parece conocerme y a mí también se me hace familiar pero no sé de dónde podría conocer a un stripper.
― No toda su vida se han dedicado a esto, Katherine― interviene Diana. Está a punto de decir algo más pero las luces se apagan repentinamente y la música cambia ligeramente a una más lenta y que desprendía sensualidad.
Veo a las demás correr hacia el escenario y Becca tira de mi brazo para ir junto a las demás. Supongo que aquel debe ser el último show por lo que cedo al pedido de Becca y nos ponemos delante de las demás, acomodo mi cabello hacia atrás y luego levanto mi vista cuando oigo pasos sobre el escenario.
Ell traje de oficial ha sido reemplazado por un disfraz de vaquero que les sienta a la perfección a los tres. Traen antifaz de otro color y empiezan a bailar una canción que se me hace conocida, mueven sus caderas con tanta facilidad que enloquecen a todas las presentes.
Uno de ellos extiende su mano hacia nosotras, particularmente hacia Becca y las chicas la alientan a subir, ella sube mientras los tres bailan a su alrededor y Becca se deja tocar. Incluso ellos ponen las manos de Becca sobre ellos y acaban deshaciéndose de su ropa, Becca tiene un sombrero blanco en su cabeza y decido que ha sido suficiente cuando uno de ellos se coloca detrás y otro adelante mientras el que queda escoge a una chica al asar para bailar junto a ella.
Paso por un lado de Diana después de despedirme y me dirijo a la entrada principal, siento calor y cansancio. Un hormigueo y ardor en las plantas de mis pies me obligan a sacarme los zapatos y suspiro cuando el aire fresco azota mi rostro, oigo cantar a los pájaros y suelto un suspiro para tomar asiento al borde de la fuente de agua que está frente a la entrada.
Espero unos minutos para entrar a buscar a Becca y empiezan a salir las demás invitadas para subirse a sus autos y marcharse.
― Me esperaste― una voz a mi izquierda me hace sobresaltar. Alzo mi mirada y allí está aquel rostro familiar, tiene una playera negra que se adhiere a su cuerpo y unos vaqueros del mismo color, una mochila cuelga de su hombro y finalmente puedo mirar sus ojos cuando empieza a acercarse.
― Bueno, en realidad esperaba a Becca― él avanza hasta tomar asiento a mi lado.
― ¿Realmente pasó tanto tiempo para que ni siquiera me reconozcas?
Echo un vistazo a su dirección. Es atractivo y me siento más nerviosa que antes.
― Yo…
― Fui tu acompañante en el baile de graduación― me dice y me detengo a mirarlo. De repente lo recuerdo, ¿cómo no iba a recordarlo?
― ¿Thomas?― frunzo el ceño confundida sin dejar de mirarlo algo sorprendida porque está irreconocible. Bueno, me percato de que ahora lleva barba y se ve más grande, más maduro que a los diecisiete años, más atractivo.
¿Cómo podría olvidar al idiota de Thomas Clifford?