Thomas coloca su mano en la zona baja de mi espalda y siento como una corriente eléctrica asciende desde mis pies pasando a lo largo de mi columna vertebral y su otra mano sujeta la puerta de cristal, un portero nos recibe al instante y sujeta la puerta para dejarnos pasar. Thomas me hace pasar primero y luego ingresa a mi lado. — Buenas noches — saluda Thomas amablemente al hombre que nos ha recibido al entrar. Él asiente levemente con la cabeza y yo imito su gesto. Sin embargo, me entretengo examinando detalladamente la sala de estar del hotel. Es lujoso y no hay nadie en este momento, Thomas se acerca a la recepción donde hay un hombre justo detrás del escritorio y mientras habla con aquel hombre, echo un vistazo a mi celular. Faltan poco más de una hora para que sea oficialmente domi

