Sentí un ligero tirón hacía abajo en mi cuello que hizo que me despertara. Miro a mi alrededor avergonzada y nadie me miraba, las personas estaban concentradas en sus propias conversaciones que ni siquiera se dieron cuenta que una extraña estaba dormida, tanto que quizás debí babear un poco. Rápidamente tocó mi boca y mentón, sintiendo que nada fuera de lo usual hubiese pasado.
Respiro tranquila, paso mi mirada de la pareja de enamorados que estaba en una de las mesas un poco alejadas de mí. Ambos hablando en italiano; quizás. Luego observó a un hombre que estaba leyendo su periódico mientras lee el periódico, justo arriba del señor estaba el reloj que marcaban las 10:01 minuto.
Rápidamente me levanto, tomo mi mochila y dejó la cuenta paga. Salgo de la tienda observando que el autobús seguía ahí. Miró a ambos lados de la calle antes de cruzar cuando logró escuchar que el autobús se preparaba para irse—¡No!—Gritó cruzando la calle y corriendo para llegar cuando se estaba marchando.—¡Rayos!—Golpeo el piso con mi pie, en ese momento me sentí como una niña caprichosa a la que sus padres no le querían consentir—no puede ser, no puede ser.—Observó el interior de la estación de buses y todo estaba completamente solo, ni siquiera estaba el señor que me había vendido el boleto—¿Qué haré?—digo al borde de las lágrimas, me siento en una banca que estaba ahí. En verdad quería irme esta misma noche y poder abrazar a mi familia.
—¿Te pasó igual que a mi, no?—Muevo mi cabeza a la derecha y veo a un chico, vestido de n***o con su mochila en el hombro, debido a la poca luz. Podía ver que es blanco, alto y de cabello corto.
—Sí, y no habrán más hasta el lunes—digo bajando la cabeza.
Suspira—lo sé eso mismo me lo dijeron, no pensé que me demoraría tanto recorriendo el pueblo, pero me perdí—dijo casi riéndose de sí mismo.
—Yo fui peor, estaba cruzando la calle.
—Sí, definitivamente estás más jodida que yo—Aquel comentario hizo que me riera—me alegra que nuestra situación te divierta.
Sonrió—no vamos a llorar—aunque estuve casi cerca de hacerlo hace un momento.
Se sienta en la banca del otro lado, dejando su bolso deportivo en el suelo—¿Qué harás?—Me mira con sus ojos verdes, sus labios delgados y su nariz perfilada. En verdad, que es muy guapo.
Suspiro—no lo sé, mi ilusión era irme y llegar a casa esta misma noche.
—Lamentablemente no será así para ninguno de los dos.
Miro al cielo sintiendo como mis ojos se comenzaban a llenar de lágrimas.
>>Oye, ¿estás bien?—Siento su mirada sobre mí.
—Tenía que irme hoy—le miró y notó que nuestras miradas se encontraron.
—Lamento escuchar eso.
Elevo mis hombros—yo igual lamento que lo hayas perdido.
—No, quizás fue algo bueno que me haya ocurrido.
—¿Por qué lo dices?
—Porque, mira este lugar—Se levanta y extiende sus brazos a ambos lados de su cuerpo, como si estuviera señalando el lugar con sus brazos—fue una suerte llegar aquí.
Sonrió—es cierto. Lo poco que pude ver de este lugar, pude notar que es muy hermoso—le doy toda la razón al extraño.
—Pues, bien señorita. Debe estar cansada—me dice—vamos, hay que descansar y mañana veremos cómo podemos irnos, ¿te parece?
—No lo creo—digo susurrando, para mí.
—¿Por qué lo dices?—Le miro sorprendida—linda, no soy un anciano, además hablas un poco fuerte—arruga un poco su nariz.
Ruedo los ojos—No tengo dinero y lo más probable es que me quede aquí por un tiempo.
—¿Por qué lo dices?—Me pregunta confundido—no digo lo del dinero, ¿por qué piensas que te vas a quedar un tiempo aquí? No es que cuestione tu decisión y mucho menos pienses...—Le interrumpo.
—¿Siempre eres así?—Le pregunto divertida y al mismo tiempo desviar el tema
—Por lo general soy una persona de muy pocas palabras.
Me comienzo a reír—no parece.
—No tientes a tu suerte—me dice con una ceja levantada y una sonrisa en sus labios.
—Olvidemos que dije algo—le respondí muy divertida, me levanto de la banca de madera y me coloco mi mochila sobre mi hombro.
—¿A dónde vas?—Me pregunta confundido.
—Intentar salir de aquí.
—Eso quiere decir que soy un compañero aburrido.
—Para nada—Le digo divertida—pero no me puedo quedar aquí.
—Es peligroso irte sola, además no tienes dinero.
—Quiero irme, aunque sea caminando.
—Insisto, podemos quedarnos aquí esta noche y mañana llamaré a alguien que nos saque de aquí.
—¿En verdad me ayudaras?—preguntó ilusionada.
—Claro, quiero ser el héroe de una hermosa señorita—dice sonriendo.
Sonrió y niego con mi cabeza—gracias.
—Vamos, debemos caminar un poco hasta El Manor House Hotel—toma su bolso del suelo y se coloca en el hombro.
—¿En verdad me ayudaras?—Le vuelvo a preguntar mientras intento llevar su paso.
—Sí. Por cierto soy Harry.
—Nzie—me mira divertido—bueno, mis amigos y mi familia me dicen así, pero soy Mackenzie.
Sonríe—odio mi nombre, por eso solo llámame Harry.
—¿Por qué quieres ayudarme?
—Porque supongo que si estuviera en la misma situación que tu, alguien vendría ayudarme o eso quiero creer que pase—dice divertido.
Sonrió—gracias, muchas gracias—le digo agradecida.
—No hay de que—eleva sus hombros—¿Qué te trae por aquí?
—La boda de mi prima—mentí—¿y a ti?
—Digamos que estoy escapando de mi familia y su loca idea de comprometerme...¿creo que hable de más cierto?
Asentí con la cabeza con una sonrisa en mis labios.
>>Me alegra que te divierta mi situación.
—La verdad es que es un poco loca, ¿por qué no te quieres casar?
Eleva sus hombros—porque quizás no sea la indicada.
—Así que eres un hombre que le gusta pensar en la mujer indicada.
De nuevo eleva sus hombros—no, pero quiero pensar que soy muy joven para llevarme literalmente, la soga al cuello.
—¿Por qué piensas eso del matrimonio?
—Porque no lo sé—ambos nos reímos.
—Estás loco.
—¿Estoy loco por ayudar a una hermosa chica que no conozco? Sí, lo estoy.
—¿No serás un loco psicópata asesino queriendo secuestrar a una indefensa joven para luego torturarla?
—¿Qué?—Me mira divertido—¡Vamos! Llevamos rato hablando y sabes casi todo de mi.
Su comentario hace que me ría—Exageras.
—Sí, un poco—Dice divertido—oh, puede que sí sea un loco psicópata que adora torturar mujeres.—Me detengo y se ríe de mí—eres muy graciosa Mack.
—¿Me dices que soy tu bufón?
—Algo—dice caminando de espaldas, luego se gira y camina normal.
Me quedo de pie—¡Oye! No me dejes sola—corro y al llegar a su lado—esto es muy solo por aquí.
—Lo sé, por eso debemos estar con los ojos abiertos, aunque leí que no era para nada peligroso.
—¿Estás seguro?—Pregunto un poco insegura.
—Sí, Mack, relájate un poco.
—¿No crees que si quisieran hacernos daño, ya lo habrían hecho?
—Sí-susurro—¿Qué eres? ¿Una especie de chico malo?
—¿Por qué lo dices?
—Por tu cara.
—Así que juzgas a un libro por su portada, muy bien Kenzie.
—No quise decir eso—digo avergonzada.
—No te preocupes, usualmente me lo dicen, tranquila—me sonríe—aunque es lindo ver tus mejillas rojas—dice divertido.
—No es gracioso, además no me puedes ver.
—El hecho de que las calles estén algo oscuras no significa que no pueda ver tus mejillas.
—Muy gracioso.
—Algo—dice divertido.
—¿Falta mucho?
—Unas dos calles más, ¿estás cansada?
—No—miento; es que acaso me estoy acostumbrando a mentir, espero que no.
—Por suerte el hotel está cerca de la estación de buses.—Suspira—A ver, pregunta.
—Yo...yo no iba a preguntar nada.
—¿En verdad?—Me mira con su ceja levantada.
—¿Por qué lo piensas?—Fruncí mi ceño.
—Porque se ve que eres curiosa y que te gusta preguntar bastante.
—Un poco—mi respuesta hizo que se riera.—Esta vez no tengo nada que preguntar.—Me mira curioso por unos segundos esperando una pregunta qué jamás llego.
Suspira—Bien, supongo. Porque pensaría que eres reportera y qué quieres hacerme una entrevista—me responde divertido.
Le acompañó en la risa—estás loco. ¿Crees que si fuera reportera estaría aquí?
Me mira de nuevo unos segundos—No.
—Además, no me gustan las noticias, ni los programas de chismes—le digo.
—Ya veo—susurra muy, pero muy bajito—eso quiere decir que no lees revistas, ¿cierto?
—Estás en lo correcto Harry.
—Vaya, eres la primera persona que no lee noticias, ni chismes.
—Las noticias por lo general hablan de cosas negativas…
—Por eso son noticias, ellas pretenden mantener informados a las personas.—Su cara refleja diversión.
—Te escuchas igual a mi padre—Le digo, recordando a papá cada mañana, sentado con su desayuno y su periódico, sin falta.
—Tierra llamando a Kenzie—en su cara se puede ver que se estaba muy divirtiendo.
—Lo siento, pensé en mi padre. Lo extraño.
—No eres de pasar mucho tiempo lejos de tu familia, ¿verdad?
Niego con mi cabeza—No.
—Yo igual, pero a veces es necesario. Bueno en mi caso, lo es, no se en el tuyo.
Guarde silencio por un par de minutos hasta llegar al hotel que Harry estaba diciendo.
—¿Esté es el hotel?—Le pregunto al ver la entrada principal, en donde se podía notar cuán elegante es. Es como si fuese un enorme castillo, con la bandera de Gran Bretaña ondeando en el asta.
Al ingresar, es más elegante que el exterior. Sillones de cuero, el recibidor de madera—que no te deslumbre el hotel, es solo un hotel—me susurra en el oído, haciendo que sintiera un ligero escalofrío recorriendo mi cuerpo entero.
—¿Estás seguro que estamos en el lugar correcto?
—Sí, no te preocupes—me dice divertido.—Sólo será esta noche, recuerda que podemos llamar a alguien para que nos puedan venir a buscar—me guiña un ojo y camina hacía donde una mujer estaba mirándonos sonriendo.
—Bienvenidos al El Manor House Hotel, soy Cassie, ¿en que podemos ayudarle?
—Necesitamos dos habitaciones—dice Harry.
—Por supuesto—escucho cuando toca las teclas y observa el monitor—una habitación cuesta 736 libras esterlinas por dos noches.
Miró a Harry que la mira sorprendido—¿cuánto?
—736...
Mira su billetera—¿Qué sucede Harry?
—Voy hablar un momento con mi novia—me toma de la mano y nos alejamos un poco, aquella acción me había tomado por sorpresa, por ello mire su mano con la mía, haciendo que me sienta extraña.
—Tenemos un problema.—Dice muy avergonzado.
—¿Qué sucede?
—Digamos que no tengo mucho dinero para dos habitaciones.
Suspiro—Lo lamento...yo...
—No, no tienes la culpa. ¿Te molestaría que compartamos una habitación?
—Yo...no.
—Por favor, ambos necesitamos dormir—mire sus ojos y pude ver que estaba muy cansado al igual que yo.—Además necesito bañarme, digamos que no huelo bien—dice divertido.
—Te aplicaste todo el perfume que tenías—me burlé.
—Me ofendes, pero esta vez lo dejaré pasar ¿Qué dices?
Respiro profundamente, tal vez me arrepienta de ello, pero en verdad quiero bañarme—bien.
—¡Genial!
—Se Karate y artes marciales mixtas—le digo.
Se ríe—tranquila linda, no voy hacer nada.
Nos acercamos de nuevo a la chica y ella nos sonríe—¿sí van a querer las habitaciones?
—Sólo una, por favor.
Sin embargo, al momento de pegar, la mujer le dice a Harry que habían tres billetes falsos.
—Lo lamento—le devuelve el dinero—¿tiene otro medio de pago?
—¿Cómo que son falsos? Yo...
—Lo están y agradezcan que no llamó a la policía para informar de esta situación. Será mejor que se marchen, ahora—Nos dice, sin dejar de sonreír.
—¡Gracias!—Tomo del brazo a Harry y salimos del lugar.
Me mira avergonzado—lo siento, no sabía que mi hermano menor había revisado mis cosas y cambiado mi dinero por el dinero falso.
Sonrió—está bien, además, me dio miedo esa mujer.
Me mira divertido—¿Por qué?
—¿No viste como sonríe? Eso si que me dio miedo.
Sonríe—de nuevo juzgando un libro por su portada Mack.
—No la estoy juzgando, solo digo que me dio un poco de miedo. Sonreía mucho, ¿Quién sonríe mientras amenaza con llamar a la policía?—Escuchar su risa, hizo que me sintiera mejor.
—Lo lamento tanto, quería ayudarte.
—Harry—le miro—hiciste que lo pudiste y está bien, más bien gracias—le digo sonriendo, para que este más tranquilo—Así que tranquilo—sus ojos claros se fijan en mi—nos haremos compañía—le digo, para animarle—sería peor que estuvieramos solos o en una celda.
—Es cierto.
Caminamos a la estación de autobuses en silencio sin saber cómo animarle o que decirle para que se sienta mejor—Por favor, no estés así.
Suspira—Es la primera vez que algo así me sucede.
Suspiro—escucha—nos detenemos, coloco mis manos sobre sus brazos—es una pequeña aventura, aquí aprenderemos—guarde silencio, intentando pensar en algo que podamos aprender de esta situación.
—¿Qué?—Me mira divertido.
—A sobrevivir—él se ríe, haciendo que me una.
—Eres la única que le ve el lado positivo a la situación, cualquier otra me hubiera gritado.
—No soy como las demás—le digo con mis ojos entrecerrados—además, sí, debo irme pero por algo seguimos aquí, ¿no?
Sonríe—tal vez sea cierto.
—Además, estamos en viernes—digo un poco nerviosa.
—No me lo recuerdes—susurra—prometo que saldremos de esta.
—Harry, tú me ayudaste bastante. Gracias, además tendremos que soportar un poco más la compañía del otro.
—¿Hasta el lunes?
—No lo creo. Terminarás lanzándome al río.
—No soy tan mala persona—me dice "ofendido"—¡gracias! Me tienes en un buen concepto.
Sonrío—solo digo la verdad.
—Muy graciosa.
—De nada—respondo muy orgullosa de mi, pues aunque no sabía lo que estaba pasando por su cabeza, sabía que le pude ayudar un poco a levantar su ánimo.
—Ahora que lo pienso y recuerdo, que en el recorrido por el pueblo, pase junto a la estación de trenes.
Le miro ilusionada—¿De verdad? Eso quiere decir que nos podemos ir mañana.
—Tranquila pequeña loca, no sabemos si salen trenes mañana a Londres.
—Es nuestro único medio de transporte.
—Tal parece, pero de todos modos vamos hacía allá y esperamos a que sea de día y podamos comprar los boletos.
Sonrió—En verdad, gracias. Eres como un ángel que llegó para ayudarme.
—Nada de eso—me dice divertido—soy una persona que está en la misma situación que tú.
—Gracias extraño, prometo que en cuento llegué a Londres te pagaré todo...—No me deja terminar, pues me interrumpe.
—No hago esto para que me des algo a cambio, Kenzie en serio quiero ayudarte y espero que eso te quede claro.
Le sonrió—sí.
—Ahora, ¿Hacía donde esta la estación de trenes?
—¿Quieres seguir caminando?
—Es lo menos que podemos hacer, además igual íbamos a la estación de autobuses.
—Tienes toda la razón.
Cruzamos la calle y caminamos en línea recta—a parte de tu familia, ¿Quién más te espera?
—Mi mejor amiga Evie—sonrió al recordarle, puesto que ella siempre había estado ahí para mi.
—Me gustaría conocerla algún día.
Le miro emocionada—¡Te encantara! Ella es hermosa y no lo digo porque lo sea por fuera, sino que también por dentro. Ella es maravillosa.
—Sí lo dices así, quiero conocerla—me sonríe.
—A ver Mack, cuéntame más de ti—me dice—digo, tenemos mucho camino por recorrer.
—¿Más de mi?—Le pregunto confundida, porque ni siquiera Aaron se había tomando la decencia de decirme que hablara un poco de mí, sino que todo se trataba de él y lo genial que es ser él.
Todo lo que el sabía sobre mí, era vago. Cómo logré sobrevivir meses con él—Me pregunté mentalmente.