—¿Por qué quieres saber más de mí? Digo, no soy interesante—Le digo para persuadirle e intentar comprender por qué quería saberlo.
—Todos somos interesantes, aunque solo vayas de la escuela a la casa— Me dice mirándome fijamente.
—No es cierto—le digo, deteniendo mi caminar. —Eso no es interesante. Eso es aburrido.
Harry se detiene y me mira—Mack, todos somos interesantes sin importar lo que hagas diariamente. Por ejemplo, hiciste todo lo posible para convencerme de cambiar de ánimo y lo lograste, ser interesantes no se mide por el tipo de hazaña que hagas en la vida, sino por quién eres.
—De acuerdo, creo que eso no tiene nada que ver con eso—le digo, haciendo que se ría. —Buen intento chico—digo, divertida.
—¡Vamos! Estoy haciendo mi mayor esfuerzo, aunque ciertamente no sé lo que dije. —Admitió.
Sonrió—sí hiciste tu mayor esfuerzo y se te agradece. Pero no lo vuelvas hacer—le digo bromeando.
—Me ofendes Mack, me ofendes.
—No lamento nada.—Digo sonriendo.
Ambos de nuevo continuamos caminando.—Debes estar bromeando—me dice negando con su cabeza.
—Quizás sí o quizás no—rueda los ojos—pero, ¿Por qué quieres saber más de mí?—Le pregunto, curiosa.
—Porque pasaremos una larga noche en la calle—Mi risa se escucha, haciendo que se contagie Harry.—Y supongo que es lo podemos hacer mientras caminamos o ¿prefieres ir en silencio? Cosa que obviamente no harás porque terminarás preguntándome algo, ¿No? Creo que es una respuesta buena, ¿No es así?
—Es una excelente respuesta, sí.
—Entonces, ¿Me dirás?
—¿Qué quieres saber?
—No lo sé, cualquier cosa.
Tomo aire—te puedo decir que solo soy una persona común de 23 años...—Pero Harry me interrumpe.
—Espera, ¿tienes 23 años?—Me mira sorprendido.
—Am, ¿sí?...la última vez que cumplí años ese fue el número que decía en mi pastel—le digo, haciendo que Harry se riera.
—Eres muy graciosa Mack—Dice sonriendo.
—Sólo digo la verdad—elevo mis hombros.
—Eso es cierto—sonríe.—No hay duda de ello.—Dándome absolutamente toda la razón a mí.
—Bien, ¿Por qué no crees que tengo 23 años?
—Vamos, siguiente pregunta—dice bromeando. Pero, le miro con mis ojos entrecerrados y el solo me sonríe.
—Responde a mi pregunta Harry.
—Porque no pareces de esa edad. —Me responde, con su ceño fruncido.
—¡Mayor!—Le miro asustada. Pues, jamás me habían dicho que aparento ser mayor.—No puede ser—murmuro.
—¡No!—dice riendo—No quise decir eso. —Se defendió.
—¿Entonces? ¿Me veo mayor o no?—Pregunto confundida.
—Todo lo contrario, pensé que tenías 19 años.
Le miro confundida—¿En serio?
—Sí—asiente con su cabeza.
—Vaya, gracias—nuestras miradas se volvieron a encontrar, haciendo que sonría.
—¿Te asustaste?—Pregunta divertido.
—Un poco, sí, jamás me habían dicho que me veo mayor. Menor sí, mayor nunca.
—De solo imaginarme es gracioso.
—Y lo es—digo sonriendo.
Su risa se escucha—la edad es solo un número y ciertamente no dije que te vieras mayor y tampoco lo insinué.
—Lo que digas, ahora, cuéntame. ¿Qué edad tienes?
Eleva los hombros—A ver adivina—le miro por unos segundos—cuidado te golpeas con algo—me advierte divertido.
—Lo siento.
—Hermosa, pero te distraer muy fácil.
—Tonto—ruedo los ojos—aunque tienes razón.
—Gracias—dice sonriendo—te escucho.
Le miro unos segundos y luego aparto la mirada de él, pensando un poco, tal vez tenga 28 o quizás 20 años—no sé. —Elevo mis hombros—soy mala adivinando.
–Oh, vamos. No te rindas tan fácilmente.
—No lo sé—elevo mis hombros.
—Vamos, dime el primer número que se te ocurra.
Guardo silencio unos segundos y digo lo primero que se me ocurre—¿28 años?
—¿Es una pregunta o una respuesta?—De nuevo me mira divertido.
—Es de mala educación responder una pregunta con otra Harold.
—Sí sabes que ese no es mi nombre, ¿cierto?
—¿No? Pues, no está nada mal ese nombre—Digo caminando un poco.
Miro sobre mi hombro y veo que tiene una sonrisa en sus labios, mete sus manos en los bolsillos de sus pantalones y se acerca a mi—Y bien, ¿Ya me dirás un número?
—Puede que sí, puede que no. Pero, creo que me voy por el número 30.—le digo bromeando e intentando no reírme en su cara.—Definitivamente, el 30—le miro para ver su reacción.
Rueda sus ojos—Debes estar bromeando.
—¿Me ves cara de estar bromeando?—Me mira como si estuviera descifrando un enorme secreto, pero en todo momento me mantuve neutra.—No, verdad.
—Buen intento—dice sarcástico— tengo 24 años y no, no te puedo pedir que te cases conmigo.
—¿Qué?—Ambos reímos—eres un tonto—digo negando con mi cabeza.
—Auch, eso dolió señorita Mack. Duele mucho.
—¿Qué quieres que diga? Ahora, no podré casarme contigo—fingí tristeza, pues le estaba siguiendo el juego.
Sonríe—Menos mal estas consciente de ello.—Ambos nos reímos.—Porque por nada estoy huyendo.
—Pero, no siempre podrás huir.
Suspira—Lo sé, pero podemos disfrutar del momento, mientras dure.
—Quizás sea lo mejor.
—No, algo que sea obligado jamás será lo mejor—me dice, haciendo que recuerde a mi ex.
Miro al frente sin decir nada, pues me cuestionaba las razones por las cuales seguí con él durante todo este tiempo.
—¿Todo bien en el mundo de Mack?
Sonrió—Perfecto, solo pensaba en la pobre chica...—Pero no pude terminar la oración, pues Harry me interrumpe.
—Créeme, la estoy salvando de un matrimonio sin amor.
—Mi héroe—digo haciendo que ambos nos riéramos.
—Claro que lo soy—de nuevo nos reímos.—Me alegra que lo hayas aceptado, apenas ahora.
Le miro con los ojos entrecerrados—que gracioso, sabes viéndonos, siento que parecemos dos ebrios caminando por la calle y riendo.
Me mira sonriendo—Pero somos los ebrios más sexys del mundo—mueve sus cejas, haciendo que de nuevo me reía.
Sonrió, negando con mi cabeza—Estás loco Harry.
—No aún no o quizás lo estoy, digo, no se puede tener tres hermanos y estar bien de la cabeza, más si son como los míos.
—¿Cuántos hermanos tienes?—Le miro, interesante.
—Tres hermanos, gracias a Dios mis padres no tuvieron más—Dijo haciendo que me reía.
—¿Eres el mayor?
—No, por suerte, mi hermano mayor es Maverick, la tercera es Kaley y el último es Elliot; el pequeño monstruo que hizo que ahora estuviéramos recorriendo las calles a pie. ¿Tienes hermanos o hermanas iguales a los míos?
Sonrío—No creo que sea tan malo.
—Porque no los conoces, aún—dice divertido—¿Tienes hermanos?—Vuelve a preguntar.
—De hecho, tengo dos, gemelos, tienen 9 años—digo sonriendo y pensando en aquellos dos enanos de cabellos castaños que siempre me sacan una sonrisa.
—Vaya, eso debió ser intenso.
Elevo mis hombros—no mucho, aunque el único problema era estaban muy pequeños—Harry me mira atento—si uno lloraba el otro le seguía corriente. Era como si estuvieras en un concierto.
La risa de Harry se escuchó—No volveré a quejarme de mis hermanos nunca más, aunque sean molestos. Es una suerte que en mi familia no hayan embarazos múltiples, sería un caos.
Sonrío—tus hermanos siendo o no una molestia, no puedes vivir sin ellos.
—De cierto modo así es, puede que los hombres de mi familia seamos algo desordenados y olvidadizos, pero siempre esta Kaley para nosotros. ¿Te dije que es buena lanzadora de zapatos cuando lo requiere?
Me reí por su comentario—no—dije negando con mi cabeza.
—Lo es, y vaya que tiene una puntería.—Me reí por su comentario.
—Me imagino un zapato volando justo hasta tu cabeza—respondo, para luego reír.
—¡Eso duele!—No pare de reírme hasta que una lágrima salió de mi ojo.—Es bueno saber que mi dolor te divierte.
—Lo siento, lo siento—digo tomando aire e intentando dejar de reír.—Bueno, ya—digo, tomando aire.
—¿Mejor?
—Sí, por cierto. ¿Cuál es tu comida favorita?
—La pizza, sí, por supuesto que sí—Ambos reímos.
—Tenemos algo en común—golpeamos las palmas de nuestras manos, una conta la otra.
—Seremos compañeros de pizza.
—¡Claro!
El camino hacia la estación era bastante largo ambos seguíamos hablando sobre nuestras respectivas familias, donde logré descubrir que había estudiado para ayudarle a su hermano con el negocio familiar; y aunque le vi un poco incomodo no volví a tocar más el tema.
—Mira, llegamos—dice Harry.
—¡Gracias a Dios!—Digo muy cansada, correr y caminar el mismo día no era lo mío.
Así que rápidamente me siento en una de las bancas que estaban ubicadas ahí, dejando mi mochila en el suelo—¿Te sientes bien?—Me pregunta en forma de burla.
—¿Bromeas? Casi muero, creo que hice mucho ejercicio por el día de hoy, el mes y el año entero.—Dije, sin exagerar.
Se ríe—eres muy débil—se burla.
Ruedo los ojos—no es cierto, soy fuerte como...como un camión—le digo, pues fue lo único que se me había ocurrido.
—¡Claro!—Dice para luego reírse—¿Cómo un camión, en serio?—Su risa no cesaba.—Pudiste decir cualquier otra cosa, pero un camión, eres única Mack.
Entrecierro los ojos—te odio.
—A penas me conoces.—Se defiende sin dejar de sonreír,
—No se necesita mucho para odiar a una persona—aunque era cierto de que no es necesario conocer una persona a fondo para odiarle, yo a Harry no lo odio. Pues, el a pesar de todo lo que estábamos pasando, el me ofreció su ayuda aún sin conocerme y se había ganado mi confianza en tan poco tiempo; ya que nadie haría esto que estaba haciendo por mí.
Harry se sienta junto a mí—será una noche fría, ¿no quieres mi chaqueta?
Le miro y le sonrió—estoy bien, además no puedes quedarte sin nada.—Y aunque contara con un suéter, sigo sintiendo frío.
—Vamos, no es nada—se quita su chaqueta de cuero, dejando ver un suéter gris que lleva debajo—no quiero que tengas frio.
—¿Y tú? Solo llevas ese suéter.
Eleva sus hombros—soy tan fuerte como un camión—dice divertido, ya que estaba usando mis palabras en mi contra—Vamos Mack—insiste—no quiero que enfermes.
—No, no puedo tomarla. Sí me la coloco, tu podrías enfermar.
—Por favor, voy a estar bien—de nuevo me la ofrece y yo la tomo—se te verá mejor a ti que a mí.
Me coloco su chaqueta sintiendo el olor de su perfume, haciendo que me envolviera—gracias.
—No tienes nada que agradecer—se sienta en la esquina de la banca y se abraza.
—No, Harry—iba a quitarme su chaqueta de cuero, pero me detiene.
—Por favor, Mack, déjatela. Se te ve mejor a ti—dice sonriendo.
—No es justo.
—Estoy bien, si tengo frío te digo, ¿te parece?
—Se que no me lo vas a decir, porque, aunque no te conozca bien, sé que no lo harás para no preocuparme.
—Prometo decirte si tengo frío, ¿mejor?
—No rompas tu promesa, una promesa...
—Es importante, lo sé—me dice mirándome fijamente a los ojos.
Suspiró—Bien.
Sonríe—me alegra que hayas aceptado.
—¿Estás seguro de que no lo necesitas?
—No, estoy bien. Debes estar cansada.
—Lo estoy, caminamos como si no hubiera mañana—digo bromeando.
Harry se ríe por mi comentario—Si quieres, puedes usar mi hombro para que descanses.
—No...
—¿Alguna vez dices que sí?
—Sí, pero no creo que sea correcto en este momento, tú estás pasando frío por mi culpa y ahora colocar el peso de mi cabeza sobre tu hombro, ya es bastante.
—Vamos Mack, no se trata de lo que sea correcto o no, tu necesitas descansar y te estoy ofreciendo mi hombro. No es nada malo.
—Me estoy aprovechando de ti—murmuro.
—¿En verdad? ¡Vamos! No pienses eso.
—Lo siento y no me harás que cambie de opinión—cruzo mis brazos sobre mi pecho.
—Hermosa, vamos, puedes usar mi hombro como almohada a mi no me molestaría.
—No.
—Por favor—le miro y aunque este algo oscuro, pude ver sus hermosos ojos mirándome fijamente como si estuviera rogándome que lo hiciera.
Tomo aire profundo—está bien—me acerco más a él y apoyo mi cabeza en su hombro. —Gracias por todo lo que estás haciendo por mí.
—No tienes nada que agradecer—me dice—esto que hago, porque quiero y me agrada la idea de poder ser de gran ayuda.
Me acomodo para mirarle—eres como un ángel.
—no lo soy, el ángel fuiste tu.
Le mire frunciendo mi ceño—¿Yo?
—Sí, porque probablemente estaría perdido, sin saber a donde ir.
—Sabías donde estaba la estación de tren.
—No hablo exactamente de la estación, hablo en el hotel.
Elevo mis hombros—siempre hay una primera vez, vamos a estar bien—nos miramos a los ojos.
—Gracias.
–¿Por qué?—Le pregunto confundida.
—Por mantenerte positiva bajo esta situación y por estar aquí.
—No es nada Harry—le sonrío.
—Me alegro conocerte.
Me reí y apoye mi cabeza en su hombro—lo mismo digo—termino para bostezar.
—Ahora duerme, que estás cansada.
—¿Harry?
—¿Mmmh?
—¿Seremos amigos después de esto?
—Por supuesto que sí, claro, solo si tú quieres.
—Me alegrara tener un compañero de aventura como tú.
—A mi igual me alegra tenerte como compañera de aventura—sentí sus brazos rodearme—Espero que no te moleste, tengo un poco de frío.
—Lo sabía—susurro, muy cansada—usa tu....
—Por favor Mack, úsala, tú la necesitas más que yo. Te aseguro que ahora estoy mejor.
—¿Harry?
—¿Mmmh?
—Gracias.
—No tienes que agradecer nada, somos dos amigos que comparten una misma situación.
—¿Lo repetiremos?
—¿Dormir en la calle?—Pregunta divertido.
—¡No!—Digo riendo—hablo de viajar a un pueblo y no estar en está situación precisamente. Conocer...—guarde silencio.
—¿Qué ocurre?—Pregunta preocupado.
—Es que solo pensé en que necesitamos dinero y no sé si puedas por tu trabajo.
—Bueno, podríamos ahorrar y pedir vacaciones. ¿Te parece?
Me reí—Perfecto.
—Ahora duerme.
—¿Harry?
—¿Mmmh?
—No tengo sueño.
—Lo imagine—dice, riendo.
—¿Soy tan obvia?
—Un poco, sí—dice riendo.
—Gracias—digo sarcástica.
Muerdo mi labio inferior—vamos, dime.
—¿Por qué insinúas que tengo algo que decir?
—No lo sé, quizás sea una corazonada.
Sonrió—no tengo anda que decir.—Aunque por dentro me estuviera muriendo por desahogarme con alguien, no podía puesto que apenas le conozco y no creo que sería buena idea.
—¿Sigues sin sueño?
—Sí—susurro.
—¿Hay algo que pueda hacer para que te puedas dormir?
—¿No quieres que siga hablando?
—No es eso, es que necesitas descansar.
—Puede, puede, que acariciando mi cabello me de sueño—le digo, intentando no reír—pero sigues siendo un extraño.
—Soy un extraño que te tiene abrazada en la calle y a mitad de la noche.
Me reí—solo dejo que lo hagas porque me prestaste tu chaqueta de cuero no por nada.
—Eso lo sé hermosa. —Responde acariciando mi cabello—¿Así está bien?
—Algo—miento, con una sonrisa en mis labios.