Patricia trató de correr, pero en cuanto los perros se abalanzaron sobre ella, supo que era inútil. Los animales la derribaron, uno le clavó los colmillos en la pierna mientras la chica comenzaba a gritar desesperada, no podía creer que acabaría siendo la cena de esos infernales animales, sus gritos llamaron la atención de los hombres de seguridad, sin embargo, antes de que ellos llegaran, lo hizo Aston. —Stay! ¡Quieto! —de inmediato, ante la orden de su amo, los canes se detuvieron. En ese momento Patricia, terminó desvaneciéndose del susto, sin embargo, antes de golpear el piso, Aston tomó a patricia en brazos, para llevarla al interior de la casa. —¡Eres una mujer tan terca! —exclamó molesto—. Te dije claramente que no podrías escapar de mí y sigues intentándolo una y otra vez, deber

