Patricia lo miró alejarse, incapaz de creer que todo aquello estuviera pasando. Se sentía como si fuera una marioneta en manos de un niño caprichoso que la manipulaba a su antojo. Se sentía impotente, atada de manos por no poder hacer nada para escapar de él y lo peor de todo era que no quería escapar… tenía una lucha interna consigo misma, porque sentía miedo de Aston de su parte oscura, aunque a la vez le atraía, no podía evitar recriminarse ¿Cómo podía gustarle un asesino? Se acostó en la cama de la celda boca abajo, tratando de no pensar, en lo ocurrido, sin embargo, no pudo hacer mucho, era inevitable que sus pensamientos volvieran a ese momento cuando el hombre quiso hacerle daño, a como la había golpeado y estuvo a punto de violarla, si no hubiese sido por Aston quizás lo habría lo

