Isabella y la señora Oliveira se duermen con las manos juntas hasta el día siguiente. Cuando Levallois mira que ella está dormida la intenta despertar ya que era hora de su medicina, pensaba dejarla tranquila ya que su rostro reflejaba mucha serenidad pero en definitiva no puede brincarse el tratamiento. — Señora Oliveira, despierte que ya es hora de su medicamento. Isabella por más que mueve a la señora Oliveira no se despierta, finalmente se da por vencida cuando le revisa el pulso y no se lo siente, ella comienza a llorar encima de su c*****r. — ¡Jacques! Cuando ella pega semejante grito Jacques sale corriendo y la mira llorando a mares encima de la señora Oliveira, él comienza a llorar también pero finalmente se controla y quita a Isabella de ahí. — Tienes que ser fuerte Isabella,

