Poco a poco comienza a quitarle la lencería que su esposa llevaba encima y al ver las cicatrices más de cerca las besa una a una. — Jacques… Jacques comienza a llenarla de besos en todo su cuerpo, ambos se acomodan en la cama y ella no dejaba de ver esos embriagadores ojos. La tranquilidad que reina en ese cuarto es impresionante al punto donde Isabella no siente que Jacques entra en ella una vez que le pide permiso. — Jacques — ella hace una pausa mientras acaricia el rostro de su esposo — eres el amor de mi vida y mi alma gemela, todo lo encuentro en ti. Un sollozo ronco es acallado por los labios de Jacques mientras se mueve sutilmente dentro de su esposa, no desea lastimarla y se adapta a ella. Avanza poco a poco según lo que Isabella le permite, los dos alcanzan el clímax después

