Al borde de la histeria

1297 Words
Estaba molesta por dos razones muy importantes: la muerte de los Collins y que me estuvieran desvelando…. El sujeto no quería hablar, solo le miraba una estúpida sonrisa en su estúpido y desagradable rostro —No me sorprende que estés sonriendo, ya que sé a la perfección que eres un demente, solo siendo eso ingresarías a mi mansión. —No eres tan lista como crees, únicamente servimos de distracción. Al escucharlo pensé rápido, entonces supe que se trataba de Sam…. Maldición, qué tonta que fui, pero jamás imaginé qué darían con él…. Solté el torniquete que impedía que el tipo se desangrara y luego le corté la cabeza…. Al llegar al cuarto, escuché que estaban queriendo llevarse al chico. Toqué el botón y bajé de un solo golpe, ahí pude ver que estaban queriendo llevarse a Sam Perspectiva de Sam. Laia bajó de un solo golpe y pude ver que los tipos que me querían llevar le tenían miedo; sin embargo, esto no los detuvo para pelear con ella…. Me aparté de ahí, ya que era inseguro, desde donde estaba podía ver cómo esta simple bibliotecaria los mataba uno a uno…. Salí corriendo por el hecho de que no pude con esas imágenes. Perspectiva de Laia. Finalice con los sujetos menos con uno a ese, únicamente lo tome y me lo lleve fuera de ahí…. Iba hacia mi cochera cuando miré a Sam hecho un mar de nervios —Acostúmbrate, porque lo verás bastante seguido mientras estés a mi lado —¿Qué vas a hacer con ese sujeto? —Sacarle información. —¿Cómo piensas hacerlo??? —Escúchame, Sam, este mundo no es agradable, pero si te pones débil terminarás siendo devorado por el resto. Es la ley de la vida, la sobrevivencia del más apto…. Ve a lavarte la cara que la tienes salpicada de sangre. Lleve al sujeto a mi cochera y al entrar en un cuarto muy aparte lo revisé para luego ponerlo de cabeza —Quiero saber quién ordenó esto Él no decía nada, entonces comencé a golpearlo con unos nudos de metal —Habla, porque la noche es larga y tengo bastantes juguetes para hacerte soltar la lengua Por más que lo golpeaba, no hablaba…. Es un dolor en el trasero lidiar con los yakuzas, ya que siempre se aferran a su código de honor más que los demás. —¿Sabes quién soy yo, verdad? —Él asintió, entonces yo lo tomé del cabello y coloqué una de mis katanas en su cuello. —¿Entonces sabes quién fue la persona que me dio estas katanas? —Sí, lo sé. —Entonces habla, porque sabes que los yakuzas me deben muchos favores pasados. No iba a hablar y cuando le iba a propinar otro golpe, el timbre de mi puerta sonó, genial lo que faltaba…. Subí para ver quién era y al llegar a la planta de arriba, miré que se trataba de la policía. —Ay, no, ahora vamos a tener serios problemas. —Sam gritó histérico, entonces yo iba a abrir la puerta, pero él corrió para detenerme. —No se te ocurra matarlo, las cosas se van a poner peor. Me solté de su mano y me encontraba muy irritada debido a mi falta de sueño —Déjame en paz, yo sé lo que hago. Abrí la puerta, entonces miré al oficial de policía, el cual se encontraba con su compañero. —Hola. —Hola, Jack…. Déjame adivinar, ¿Los vecinos se quejaron por ruidos? —Exacto, ¿Haces limpieza? —Exacto…. Aún no he terminado, pero te prometo que seré silenciosa como las patas de Kiries. —Muy bien, adiós, dama de n***o. Jack se marchó y, cuando cerré la puerta, miré que Sam estaba sin palabras, pero de repente comenzó a gritar como un completo loco. No tuve más opción que darle dos cachetadas para que reaccionara. —Dije que todo iba a ser silencioso y así tiene que ser. Ahora ve a dormir porque necesito terminar de hacer algo, además de llamar para que alguien se encargue de este desastre que hice. Sam se fue a su cuarto, entonces yo tomé un celular que tenía en una de las gavetas y marque uno de los pocos números que estaban registrados. —Habla la dama de n***o, necesito que vengan a mi mansión por 29 personas. Colgué y después de unos minutos llegaron. —Hola, Matt. —Qué gusto volver a verte, dama de n***o…. Dejaremos todo impecable como siempre ahora, y si tienes algo que hacer, puedes ir con tranquilidad. —Estaré en mi garaje; cuando terminen, me avisan. —Dijiste 29 cuerpos, pero aquí solamente hay 20 —Oh, es cierto, vengan los guiaré donde están los otros. Yo los llevé al cuarto de Sam, en donde estaba él, hecho un mar de nervios —En el subterráneo se encuentran los otros 9 traten de hacerlo rápido y dejan impecable cada rincón. —Sabes que estás hablando con profesionales dama de n***o. —Muy bien, me avisan cuando terminen, estaré en mi garaje. Yo me fui al garaje y en lo que estaba entrando miré el cadáver del tipo…. Genial, ahora tendría que ir donde los yakuzas. —Laia, ¿Quién es él? —Debes irte de aquí, no quiero verte como una niña llorando —Respóndeme, ¿Quién es él? —Fue uno de los quiso llevarte para matarte Sam se quedó helado; sin embargo, no dijo nada. Entonces yo subí y busqué a Matt, pero antes revisé el cuerpo para ver cómo demonios había muerto. Encontré un rastro de líquido en sus labios; al probarlo, lo escupí. —¿Qué es eso??? —Un veneno bastante potente, una vez que revientas la perla que lo contiene, mueres en segundos. —¿Estás bien? —Por favor, ¿Con quién crees que estás hablando? Soy inmune a todos los tipos de veneno que existen. Me fui del garaje y mientras salía pude ver que Sam miraba los coches que tenía con un asombro y emoción enormes. —Al parecer te gustan mis carros. —Sam se avergonzó, entonces yo me reí. —Al inicio honestamente no me llamaban demasiado la atención, pero después eso cambió. No dije nada más y después de decirle a Matt que había uno más fui a dormir; sin embargo, no podía conciliar el sueño, preguntándome cómo demonios pudieron entrar a mi casa…. Estaba pensativa cuando tocaron la puerta de mi cuarto. —¿Qué quieren? —Ya terminamos el trabajo. Yo me levanté para pagarles y una vez que lo hice se marcharon…. Fue tanto el insomnio que tenía que no tuve más opción que levantarme e ir a nadar a la piscina. —Laia, ¿Qué haces? Llevaba una media hora nadando cuando escuché a Sam, entonces me salí de ahí y lo miré. —¿Qué se supone que haces en una piscina? Yo giré mis ojos y después tomé una toalla para secarme e ir adentro, entonces Sam me siguió. —Recuerda que el primer funeral es hoy a las 10 a. m., pero necesitamos estar antes de que lleguen los demás. —Sí, lo sé, necesito ir a mi casa a tomar un traje, no tengo nada formal para usar en los funerales. —Definitivamente, no vas a ir. ¿Acaso estás loco? —¿Pero por qué? —Probablemente, los que mataron a tus padres se encuentran buscándote para terminar el trabajo y esas personas que mate en la madrugada me lo terminaron de confirmar. —No tengo que ponerme sí. —Ven conmigo, niño. Nosotros fuimos a otro cuarto, entonces entramos y abrí el closet que se encontraba ahí —Escoge el que quieras, pero eso sí, después lo regresas limpio…
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