He aceptado

2602 Words
- Narra Angely - Me he sorprendido con el show principal, aunque me gusta estar en este mundo donde el placer es lo primordial. No sería capaz de ser voluntaria para un evento como ese. De cierta forma, me parecía un poco denigrante. Es respetable los gustos de cada quien, pero en mi caso, no sería capaz de permitir que tantas personas entrarán en mí como les complace. Retrocedo un paso cuando veo a varias personas caminar hasta donde estaban atadas aquellas mujeres, sin embargo, al retroceder quedo cerca del cuerpo de este hombre misterioso. Sentir que su cuerpo se despertaba por el deseo que sentía por mí, hace que mi cuerpo también se encienda. Cuando sujeta mis caderas y besa mi cuello, siento una corriente pasar desde las puntas de mi dedo hasta las puntas de mi cabello, lo cual hace que se me escape un suave gemido. Apenas suena una especie de alarma, dan por finalizada el show principal. Le digo que vayamos por un trago, ya que realmente necesitaba uno para calmar mis nervios. Al entrar en la sala privada que tenían disponibles esta noche, me pongo en posición de sumisa. Esa era la posición que mi anterior amo me exigía cada vez que estábamos en el club. - Levanta tu mirada – apenas escucho su voz, quedo en shock. Jamás sospeché que el hombre misterioso sería él. Quería gritarle y exigirle una respuesta, no entendía por qué me había seguido esta noche. ¿Acaso quería burlarse de mí? ¿Qué rayos quería de mí? No dejaba de pensar en muchas cosas, sobre el motivo de su presencia. Mi mente era un caos. Pero… Al final he aceptado. He aceptado a ser su sumisa, él tendrá el derecho de hacer con mi cuerpo lo que desee. No tengo miedo de que me lastime, porque sé que no lo hará, al menos físicamente. Sé que correré el riesgo de salir lastimada emocionalmente. Sé que es un alto riesgo, pero es un riesgo que estoy dispuesta a correr, porque deseo tener recuerdos juntos a él. Un último recuerdo. Nos vemos fijamente durante unos minutos. Me acerco a él y lo abrazo, escondiendo mi rostro en su cuello. Creí que iba a rechazarme de nuevo, sin embargo, no lo hace. Él me abraza muy fuerte y eso me reconforta. - Te ayudaré Angy… No te dejaré sola – menciona. - ¿Lo prometes? – pregunto. - Lo prometo, siempre estaré a tu lado y te ayudaré a controlarte – menciona. Sé que lo menciona solamente para que no se acerque otro hombre, sin embargo, no me importaba en ese momento. Toda mi vida me había rechazado, pero esta vez no lo hace. - ¿Estás lista? – pregunta. - Si – respondo. - ¿Cuál es tu palabra clave? – pregunta. - Frío – respondí. - Bien, retrocede tres pasos y déjame verte – mi corazón late con fuerza por lo que va a suceder. Suelto su cuerpo y retrocedo los tres pasos que me había ordenado, agacho mi mirada automáticamente. - Levanta la mirada – ordena. - Si amo – obedezco. - Nunca, escúchame bien... Nunca agaches tu mirada conmigo. Responde – menciona. - No lo volveré a hacer amo – asiente. - Quítate la ropa – mi corazón late con más fuerza tras su orden. No le quito la mirada y comienzo a quitarme el vestido. Él no deja de observarme, analiza cada movimiento que realizo. Cuando estoy completamente desnuda, trato de cubrirme con mis manos, ya que me sentía nerviosa. Él se acerca a mí y me toma de las manos para que no me cubra con ellas. - No ocultes tu cuerpo, eres muy hermosa y no debes avergonzarte – asiento – apóyate en la mesa e inclínate y sujétate con fuerza. Camino hasta la mesa y hago lo que me pide. Inclino mi cuerpo y me sujeto a los lados. Él camina detrás de mí, se agacha y abrocha mis tobillos a la mesa. Retrocede y siento su mirada en mi cuerpo, en la posición en la que estaba, él podía verme completamente y me tenía a su merced. Lo escucho caminar por la sala, para después sentir como esparce un líquido por todo mi trasero y mi zona intima. Sentir sus manos recorrer esa parte de mi cuerpo, hace que me estremezca. - Lo siento bebé, pero me urge entrar en ti y tendré que dejar el juego para después – no pude responder, ya que lo siento entrar de una sola estocada. Él entra y sale de mí rápidamente, no sé cuántas veces lo hace. Sin embargo, podía sentir como su m*****o era demasiado grande para mí. Ambos gemíamos por la sensación que sentíamos. Besa mi cuello y agarra uno de mis pechos para apretarlo con mucha fuerza, mientras que con su otra mano la dirige a mi zona íntima para estimularme, sin dejar de entrar y salir en mí. Ambos llegamos al clímax al mismo tiempo. Él apoya su frente en mi espalda sin dejar de soltarme y sin salir de mí. Cuando recuperamos la respiración, se retira y eso me hace sentir decepcionada. No obstante, justo cuando iba a decir algo, siento un fuerte azote en mi trasero. - Cuenta – ordena. - Uno – recibo otro – dos – controlo mi respiración para seguir contando – diez – deja de hacerlo. - Bien hecho – besa mi espalda. Él comienza a masajearme mi adolorido trasero, para aliviar un poco el dolor. - Levanta un poco tu cuerpo, sin embargo, no te separes ni te sueltes de la semana – ordena. Él se coloca a un lado de la mesa y me coloca unas pinzas para los pezones. Luego se aleja y lo veo de reojo ver las fustas que había colgadas en la pared. Después lo observo abrir un cajón frente a él, sin embargo, no veo que es lo que toma. - Di la palabra clave cuando sientas que me estoy excediendo y también cuando algo no te guste. Solo dila y me detendré – exige. - Si amo – respondo. Él vuelve a posicionarse a mi espalda, deja la fusta a un lado de mi cuerpo, me retira mi cabello dejándolo a un lado y besa mi espalda, luego comienza a colocarme un lubricante de nuevo. - ¿Estás lista? – pregunta. - Si amor – respondo. - No olvides decirme si algo no te gusta – repite y yo asiento. Siento como introduce un objeto en mi cuerpo, trato de calmarme, ya que nunca había intentado tener sexo anal. Con mi anterior amo, nunca deje que lo hiciera, por miedo a que me lastimará. Sin embargo, con Isaac deseaba experimentar de todo, por eso no le manifesté nada y le permití hacerlo. Era incómodo y un poco doloroso, ya que nunca lo había hecho. Era una sensación extraña, sin embargo, placentera. Parecía que se había dado cuenta, ya que había sido delicado. Creo que esperaba que mencionara la palabra clave para detenerse, sin embargo, no lo digo y él continua, hasta introducirlo por completo. Besa nuevamente mi espalda, creo que era su forma de reconfortarme y expresarme que todo estaba bien. Después siento como coloca un vibrador sobre mi clítoris para estimularme. Esa sensación que me estaba produciendo con el vibrador, hizo que me olvidará por completo de mi incomodidad. Solo con el vibrador hace que tenga un fantástico orgasmo, cuando estaba por tener un segundo orgasmo, él jala la cadena de las pinzas que había puesto en mis pezones. La sensación de dolor y placer juntas, era increíble. No me quedo callada en ningún momento, quería que él supiera cuanto placer me estaba dando. Siento como aleja el vibrador, para reemplazarlo por la fusta. No tuve la necesidad de esperar a que diera una orden, simplemente comencé a contar. Está claro, que el conteo le ayuda a controlarse. - Uno, dos… - suspiro – siete… - vuelvo a suspirar – diez. Me dolía el trasero por los azotes, pero sentía mucho placer. Él levanta mi trasero, haciendo que quede en puntillas y comienza a entrar y salir de nuevo. La diferencia, es que esta vez era con más fuerza que la anterior. Nuestra noche continúa, solo nos quedamos en esa posición. Él me torturaba entra y saliendo de mí, para después acariciar mi cuerpo y azotarme. Sin embargo, al final termina entrando en mi cuerpo de nuevo. Era como si quisiera repetir un baile, para hacer que mi cuerpo se acostumbre a él. Algo que funciona bien, ya que, con mi anterior amo, bueno… Era más pequeño que Isaac, en todos los sentidos de la palabra. Aunque él era muy atractivo para muchas mujeres, sin embargo, no tenía la estatura y la fuerza de Isaac, era inferior en eso. Cuando sentía que ya no podía más, él retira el objeto de mi trasero. - Poco a poco – me susurra al oído. No era capaz de decir una sola palabra, me sentía exhausta. Habíamos hecho la misma danza, diez veces. No perdí la cuenta ni una sola vez, de las veces que entro en mí, sin embargo, si perdí la cuenta cuando iba en más de veinte orgasmos los que me ha brindado, en los diez bailes que hemos realizado. Sinceramente, cuando llegué al número veintidós, perdí la cuenta. Mi cabeza y mi cuerpo no dejaban de explotar, por las múltiples sensaciones que me producía. Sin duda alguna, Isaac era mejor amo que mis amos anteriores. Él sabía cómo hacer que mi cuerpo se rindiera a él y disfrutará de él. Él suelta mis tobillos de la mesa y me quita las pinzas. Me ayuda a colocarme de pie, para después ayudarme con mi vestido y mis zapatos. Cuando estoy lista, él se arregla su traje. - ¿Estás bien? – pregunta acercándose a mí para colocar su mano en mi cintura. - Si – respondo. - Vayamos a casa – dice. Él me entrega la máscara y nos la colocamos de nuevo, para no ser reconocidos. Salimos del club y nos subimos en su auto. Tenía pensado volver con Leslie, pero no sabía de ella desde que se fue con Didier. Durante el recorrido, ninguno menciona una palabra, supongo que ambos estábamos asimilando lo que ha pasado esta noche. Al llegar a casa, comencé a sentir dolor en mi trasero por los azotes. Camino hasta mi habitación, sin embargo, mi caminar era un tanto extraño. Entro en mi habitación y me siento en la cama con suavidad para quitarme los tacones, pero en ese momento él entra. - Ten, tomate esto – extiende las manos – te ayudarán a aliviar el dolor – que se diera cuenta, hace que me sienta avergonzada. - Gracias – menciono tras aceptar el medicamento y el vaso de agua. - ¿Segura que estás bien? – pregunta sentándose a mi lado. - Lo estoy, no te preocupes. Se pasará – mencioné dejando el vaso en la mesa. - Angy… - suspira – debemos dejar algo en claro – expresa. - No habrá sentimientos entre nosotros, prometo que no confundiré nuestra situación – miento. - Angy… - decido interrumpirlo. - Estoy cansada, ¿podemos dejarlo para otro día? – quería no tocar el tema, porque sé que no me ama. - Claro, descansa – menciona antes de salir de mi habitación para dejarme sola. Me sentía extraña, amo a Isaac y siempre soñé con formar una relación con él. Soñé con que fuera el primer hombre en mi vida, incluso he soñado formando una familia con él. Sin embargo, sé que nada de eso va a pasar. Solamente es algo momentáneo que decidimos tener, para que ambos podamos estar en control. Él necesitaba ejercer control y yo que lo ejercieran en mí, es como si el destino quisiera jugar con nosotros, no lo sé. Me quito la ropa y me doy una ducha para descansar. Me tomo mi tiempo, más de lo normal. Me seco el pelo en el baño, cuando terminé con mi cabello, me aplico mis productos para el rostro. Cuando salgo del baño, lo veo sentado en mi cama. - ¿Qué haces aquí? – pregunté. - Ven aquí – dice extendiendo su mano. Me acerco a él y acepto su mano, él me sienta en su regazo y esconde su rostro en mi cuello. No estaba comprendiendo su comportamiento. Se supone que no mezclaremos sentimientos, solo ejerceremos placer. Al menos, eso es lo que había pensado que sería. - ¿Qué pasa? – pregunto nerviosa. - Nada, ¿te importa si me quedo a dormir aquí? – su pregunta me sorprende. - Yo… Sí, puedes hacerlo – respondo. - Bien, ven a la cama – menciona colocándome de pie. - Iré por algo de ropa – expreso nerviosa. - No es necesario – menciona quitándome la toalla para hacer que me acostará. Él se acerca a la puerta para colocarle seguro, yo me meto en la cama con rapidez, porque me daba vergüenza que me mirara desnuda. Aunque era algo irónico, ya que hemos estado juntos. Después apaga la luz y se mete en la cama. Me acuesto de lado, dándole la espalda. Él pasa su mano por mi cintura y me arrastra hasta él, pegando nuestros cuerpos. - Dulces sueños – menciona y besa mi cuello. - Descansa – respondo. No podía dormir al tenerlo tan cerca, es la primera vez que dormiremos juntos, así como tuvimos sexo por primera vez. Me sentía en una montaña rusa, mis emociones se sentían alteradas el día de hoy. Puedo escuchar como su respiración se tranquiliza, quería girarme para observar su rostro tranquilo, sin embargo, no quería despertarlo. Trato de dormir, pero no lo consigo. Observo la hora en el reloj que había en la mesa de noche y eran más de las cuatro de la mañana y yo seguía sin dormir. - ¿Te duele algo? – lo escucho hablar de repente. - No – respondo. - Entonces, ¿por qué no has dormido nada? – pregunta. - Creí que estabas dormido – menciono. - No lo estaba, ¿te sientes incómoda? – pregunta de nuevo. - No, es solo que… - no sabía qué decir. - Solo, ¿qué? – pregunté. - ¿Qué es esto? – pregunto al fin. - ¿A qué te refieres? – responde con una pregunta. - Nosotros, ¿qué hay realmente? – pregunté. - Angy… Acordamos llevar una vida de amo y sumisa, además, somos amigos – responde. - Comprendo – su respuesta me pone triste. - Escucha – me gira y se posiciona sobre mi cuerpo – seré honesto Angely – veo que no sabe si hablar o no, pero espero – Angely… Siempre me has gustado, pero… Hemos estado juntos desde que nacimos, para la sociedad somos como si fuéramos hermanos. Yo también lo creí hasta… Hasta que comencé a enamorarme, pero lo nuestro sería un error – menciona y observa que espera mi respuesta. - ¿Un error? – pregunto. - Angely, sé que ambos sufriremos si permitimos que nuestros sentimientos se involucren y no quiero lastimarte – menciona. - ¿Por qué eres tan cobarde? – pregunto al borde de las lágrimas. - Lo soy y lo siento, sin embargo, no puedo dejar que salgas lastimada – menciona colocándose de pie. - Me lastimas más con lo que haces y dices en este momento, que el darte una oportunidad de ser feliz, de que seamos felices – mencioné antes de que saliera de mi habitación, para dejarme sola.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD