Enfrentamiento

2748 Words
- Narra Isaac - No fui capaz de decirle lo que pensaba y lo que sentía, tampoco volver a llamarla por aquel diminutivo, decirle que deseaba llamarla así siempre. Pude observar que realmente necesitaba ayuda para mantenerse en control como menciona ella. Quería expresarle que estaba dispuesto en ayudarle, en que sería su amo. Pero, no tuve el valor de hacerlo. Me quedo frente a la puerta de mi habitación con la mano en la manija, no sabía si debía ir tras ella o dejarla ir. No podía elegir una opción. Después de debatirlo durante varios minutos, me atrevo a ir a su habitación. Trato de escuchar para verificar si ella seguía despierta o si estaba dormida. No estaba escuchaba nada, miro a los lados para observar que no había nadie y decido entrar en silencio. Ella estaba acostada, dándole la espalda a la puerta. Me acerco a ella y me acuesto a su lado para abrazarla, y aspirar su olor. - Lamento ser tan cobarde, perdóname bebé. No tengo el valor para confesarte mis sentimientos. He estado enamorado desde hace mucho tiempo, sin embargo, lo nuestro no puede ser. Nos criamos como familia, como si fuéramos hermanos y eso me impide confesarte todo. Solo saldrías lastimada a mi lado, te amo Angy y siempre lo haré – le murmuro muy bajo. Tener el enfrentamiento que tuvimos, me impactó demasiado. No había llegado a pensar que ella, una mujer tan dulce y bella, sería una sumisa por instinto. Yo soy un amo y suelo darme cuenta de quién pertenece a este mundo, ya sea sumiso/a y amo/a, no obstante, mi instinto nunca me dio señal de que ella hacía parte de este mundo. Me quedo a su lado durante una hora, hasta que decido que es hora de irme a mi habitación, antes de que los demás se dieran cuenta. No pude dormir nada, solamente me quedé sentado en mi cama reflexionando todo lo que he vivido en mi corta vida y, sobre todo, lo ocurrido esta noche. Me doy una ducha y me arreglo para salir. Esta noche, Khaled y yo iríamos al club por algo de diversión, necesitaba sacarme de la mente a Angy y sumergirme en el cuerpo de una mujer, para tratar de olvidarla. Cuando estoy listo, salgo y la veo a solo unos pasos. Voy tras ella, quería acercarme y darle un beso de buenos días, sin embargo, no podía. - Buenos días – saludo apenas entro en la cocina. Todos me responden el saludo, excepto ella. Debía darle su espacio para que se olvide de mí como hombre y solo me vea como alguien de su familia. Aunque no quisiera eso, debía hacerlo. Observo cómo se va con Leslie desde el ventanal que había en la cocina, alejo mi vista cuando siento que me observan. Termino mi desayuno y me dirijo hasta mi habitación por mi billetera, la cual había olvidado encima de la cama para irme con Khaled. - ¿Estás listo? – pregunta Khaled apenas me repara bajando las escaleras. - Sí, vámonos – respondo. - ¿A dónde van? – pregunta Gael. - De compras – menciono. - ¿Ustedes también? ¿Acaso son mujeres para ir de compras juntos? – pregunta burlándose de nosotros, sin embargo, no tiene idea de que en realidad necesitábamos trajes para el gran evento del club. - Puedes venir si quieres – mencioné. - No, gracias. Tengo algo más importante que hacer – se da la vuelta y sube a su habitación. - Como sea, vámonos – menciona Khaled. Nos subimos en el auto y nos vamos a comprar el traje donde siempre. Cuando llegamos le pido a la vendedora un traje completamente n***o y ella sale de inmediato en su búsqueda. Después entramos a otro almacén en búsqueda de las máscaras, quería una que cubriera gran parte de mi rostro, excepto mis labios y la encuentro. - Ya está todo, podemos irnos – menciona Khaled. - Demoramos una hora consiguiendo todo, justo a tiempo – expreso. - Debo hacer más cosas, pero muero de hambre – manifiesta. - Yo igual, vamos por algo antes de irnos – comento. Entramos en una cafetería y pedimos algo para comer, somos hombres de ejercitarnos mucho, así que era normal que comiéramos suficiente. - ¿Cuándo vas a reconocerlo? – pregunta de repente. - No sé a qué te refieres – respondo bebiendo mi café. - Angely – me ahogo con mi bebida cuando menciona su nombre y él me observa fijamente. - ¿Qué pasa con ella? – pregunté. - Sé que mi hermana te gusta – menciona. - Te equivocas – frunzo el ceño. - ¿Me equivoco? – pregunta – ella te gusta desde hace mucho tiempo, ¿cuándo vas a ser lo suficientemente hombre para reconocerlo? – pregunta. - Lo nuestro no puede ser – declaro evitando su mirada tras varios minutos de silencio. - ¿Por qué? – pregunta. - Crecimos juntos como hermanos, no puede existir un romance entre nosotros – eso era cierto, sin embargo, la verdad era que simplemente era un cobarde para confesar mis sentimientos. - Ella no te va a rechazar si es lo que temes – menciona. - ¿Por qué lo dices? – pregunté. - Ella también ha estado enamorada de ti, lleva esperando mucho tiempo para que la aceptes y le des una oportunidad. Hoy pude ver que hay tensión entre ustedes y supongo que fue tu culpa – sonríe. - Tienes razón, fue mi culpa – agacho la mirada – sé que ella está enamorada de mí, así como yo de ella. Sin embargo, lo nuestro no puede ser – declaro. - Isaac – dice. - Déjalo, no habrá nada entre nosotros. Solo quiero que ella sea feliz, que encuentre a un buen hombre que la haga feliz y le de todo lo que ella necesita – declaro. - Tú eres un buen hombre, puedes darle lo que ella necesita, puedes protegerla, tal como lo has hecho hasta ahora. Siempre la has protegido y amado, sé que ella te aceptará. Reconoce tus sentimientos y confiésale lo que sientes, antes de que pierdas la oportunidad – se coloca de pie después de expresar esas palabras. - Vamos a casa – menciono. Regresamos a casa y decido encerrarme en mi habitación, necesitaba pensar en sus palabras. No creí que Khaled me daría su bendición para que su hermana y yo iniciemos una relación. Sé que sus hermanos me aceptarían, al igual que la tía Charlotte, pero no sé qué diría su padre y honestamente me da algo de miedo. No quiero pedirles a sus padres su mano, hasta no ser un verdadero hombre. No puedo confesarle que la amo, hasta no ser mejor hombre. No hasta que sepa que no le faltará nada a mi lado. Cuando era la hora, me arreglo para ir al club. Me coloco solamente el traje y llevo la máscara en la mano. Salgo rápido para evitar que Gael comience con su interrogatorio. Me subo a mi auto y veo a Khaled salir unos segundos después, para subirse en su auto. Era normal que ambos fuéramos por nuestro propio lado, después de todo, no sabíamos si terminaríamos con una conquista y necesitaríamos privacidad. Al entrar en el club, Khaled se va con una sumisa que tenía para esta noche y yo me quedo en la sala de personas disponibles. Había muchas mujeres por escoger. Pensaba darle una invitación a una mujer vestida con un largo vestido color azul marino, hasta que observo entrar a una mujer vestida de plateado. Se miraba demasiado sexy y trasmitía mucha sensualidad, y demasiado poder. Observo como ella rechaza a hombres y mujeres que deseaban probarla, al igual que yo. Me quedo quieto en el mismo lugar para observarla, hasta que nuestras miradas se conectan. Siento como si fueran un imán, me atraía demasiado y cuando reacciono, había extendido mi mano a modo de invitación y me sorprendo al mirar que ella acepta. Sujeto su cintura y siento como mi cuerpo se eriza, solo había sentido esta sensación con Angy. Su olor y la forma de su cuerpo, la atracción y las corrientes que sentía, sabía que era ella. La reconocería desde kilómetros. Iba a cancelar mi invitación e irme con la mujer de vestido largo, sin embargo, al contemplar que todo el mundo la miraba con deseo, mi lado protector sale a flote. Ella nos guía hasta una habitación donde comenzaría el evento. Decido no decir una sola palabra, no quería que supiera que era yo. No quería que se alejará de mí y menos que se fuera con otro hombre. Observo en un extremo a Khaled con su sumisa, mi mente estaba trabajando a mil sobre qué hacer. Sabía que tenía tres opciones. La primera sacarla de este lugar, pero si la sacaba de aquí se enfadaría hasta el punto de no volver a hablarme. La segunda opción era dejarla aquí con todos estos depredadores y eso no iba a pasar. La tercera quedarme a su lado y dejar que pasará, lo que tuviera que pasar. - Buenas noches, amos y sumisos, es un placer tenerlos esta noche con nosotros – mi mente deja de funcionar, apenas escucho a alguien hablar por un micrófono. Todos estaban eufóricos por el evento, querían saber que tenían como evento principal y cuáles eran las normas de esta noche para ser partícipe. - Esta noche habrá un evento especial, uno que será realizado en vivo – unas mujeres entran con dos mesas un poco extrañas – como pueden ver, necesitaremos a dos personas que deseen ser probadas por muchos – se ríe – así como lo ayuden amigos, dos personas tendrán la oportunidad de ser sometidos por quienes quieran, atados en esta mesa. ¿Algún voluntario o voluntaria que desee ser sometido a múltiples orgasmos de placer? – pregunta y dos personas de inmediato levantan las manos – bien, tenemos a las dos primeras voluntarias. Por favor, denles un aplauso a estas bellas damas. Todos aplaudimos cuando las observamos caminar hasta él. Las mujeres que entraron con las mesas, comienzan a desvestir a las voluntarias y dejan sus ropas a un lado. Él señala las mesas y ellas se suben, comienzan a atarla y reparo en sus rostros la felicidad. Cada quien tenía su derecho de disfrutar del sexo como más les plazca, ellas estaban accediendo al placer y eran sus gustos. - Bien, muy bellas – dice el hombre del micrófono – ahora… Como todos saben, debe haber palabras claves. ¿Cuál es tu palabra clave preciosa? – le pregunta a una de ellas. - Rosas – responde. - ¿Y la tuya hermosa? – le pregunta a la otra mujer. - Claveles – responde. - Muy bien, antes de continuar. Es necesario hacer otra pregunta a ambas. ¿Desean que cualquier persona las follen hasta matarlas de placer o desean seleccionar quienes pueden? – pregunta. - Cualquiera – responden ambas. - Bien – retrocede – que comience el primer show. Tenemos la aprobación de ambas participantes, cualquiera que desee follar con ella o tocarlas, pueden avanzar hacia ellas y hacer lo que ellas desean, pero solo por treinta minutos – menciona. Apenas él deja de hablar, muchas personas se acercan a ellas para tocar sus cuerpos. Otros la besaban y otros comenzaron a follarlas de inmediato. Todo era parte del show, como mencionó el hombre del micrófono. Yo estaba de pie, tras ella. Cuando siento que retrocede un paso, haciendo que su cuerpo se pegue al mío. En ese instante dejé de ver el show que estaban dando esas personas, para sentir su presencia cerca de mí. Levanto mis manos para colocarlas en sus caderas y así pegarla más en mi cuerpo, quería que sintiera como me había puesto con únicamente su cercanía. Me agacho y le doy un beso en su cuello, ella deja escapar un suave gemido y eso fue suficiente para saber que la deseaba a mi lado para siempre. No estaba dispuesto a dejarla ahí a la merced de grandes depredadores, tampoco alejarla de mi vida, la quería a mi lado, quiero todo de ella. Treinta minutos después, suena una alarma, lo que indicaba el fin de ese show y todo el mundo se alejan de ellas. Dos personas se acercan para limpiar sus cuerpos y las ayudaron a vestirse, ellas se observaban felices. Sus rostros mostraban la felicidad y la satisfacción. - Un fuerte aplauso para estas dos bellísimas mujeres – todos aplauden – a continuación, podrán ser parte de los otros eventos. Hemos cambiado algunas salas para aquellos que desean ser parte de orgías y tríos. Otras salas están disponibles para las parejas que deseen privacidad, hemos dispuesto nuevos juguetes en cada sala, solo para aumentar más el placer – todos ríen – no olviden que debe haber palabras claves, todos deben tener autorización de la otra persona para llevar a cabo sus acciones, quien viole nuestras reglas, será expulsado para siempre y se llevarán procesos legales. Feliz noche para todos, que disfruten los demás eventos – se despide. Todo el mundo comienza ir a las salas de sus preferencias. Mientras nosotros nos quedamos en el mismo sitio. - Necesito un trago, ¿deseas uno? – pregunta girándose para verme. No había ningún error, era ella. Era su voz. Ella espera mi respuesta y solo asiento con la cabeza. Caminamos hasta el bar por un trago, la cual yo también lo necesitaba. Debía prepararme para el enfrentamiento que tendremos en unos instantes. Después de bebernos los tragos, agarro su mano y la llevo a una de las salas que dejaron disponibles para parejas que desean privacidad. Sé que ella se enfadará y prefiero que explote estando solamente nosotros dos, en lugar de que sea frente a estas personas. Apenas entramos, cierro la puerta y me quedo unos segundos frente a la puerta, pensando en cómo iniciar este enfrentamiento, pero en cuanto me giro, la observo en posición de sumisa. Su mirada estaba agachada con sus manos pegadas en su vientre. La observo y me voy acercando despacio. Toco su mejilla con mi mano derecha y decido hablar por primera vez esta noche. - Levanta tu mirada – menciono y ella levanta la mirada de golpe. - ¿Qué? – retrocede un paso, sin embargo, la sujeto para que no escape de mí. - No te dejaré escapar – susurro cerca de su rostro. - ¿I-Isaac? – escuchar mi nombre salir de sus labios, era lo mejor. - Así es bebé – la sujeto con más fuerza en su cintura. - Pero, ¿qué? – por su mirada me di cuenta de que no era capaz de hablar. - Te reconocí desde el principio, no puedo dejarte que otros estén contigo… No puedo – niego con la cabeza. - ¿Me seguiste? – pregunta. - No, vine al evento para pasar la noche como tú. Pero… No sabía que serías tú, hasta que hablaste – confieso a medias. - Suéltame por favor – pide tratando de soltarse. - No puedo – respondí. - ¿Por qué? – pregunta. - ¿Por qué? – suspiro – Angy no puedo dejar que otro hombre te tenga, no puedo permitirlo – expreso. - No somos nada, tengo derecho a estar con quien yo quiera – observo que comienza a enojarse. - Lo sé, simplemente me enfada la simple idea de imaginarte con otro hombre – confieso. - Suéltame Isaac – trata de empujarme, sin embargo, no logra soltarse. - Escucha, déjame ayudarte Angely – apenas mencioné esas palabras, ella de detiene. - ¿Qué? – menciona con voz demasiado baja por la confusión. - Déjame ser yo quien te ayudé con tu control – le pido soltándola un poco. - ¿Ayudarme? ¿Control? – murmura – explícate. - Necesitas un amo y yo una sumisa, ambos necesitamos controlarnos. Ambos necesitamos ayuda, déjame ser quien te ayude, así como quiero que tú me ayudes – dije esas palabras, porque no quería a nadie cerca de ella y tampoco que esté lejos de mí. - Yo… - silencio – Si – responde. - Si, ¿qué? – pregunto – usa tus palabras bebé, dime – si debía suplicar, estaba dispuesto a hacerlo. - Si… Acepto tu ayuda – responde levantando sus hermosos ojos para verme. - Bien – expreso sorprendido, espera que su furia se hiciera presencia, pero solo vi su sumisión.
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