- Narra Angely -
Ver el enojo en sus ojos me asustó mucho. Nunca creí que se atrevería a golpearme de esa forma. Ni tampoco que iba a retroceder cuando se acercará a mí. Salimos de aquel departamento y salimos al club para recoger mi auto.
Apenas llegamos al club, quise salir de inmediato, solo para huir de él. Necesitaba tomar distancia para reflexionar lo que había pasado. Me subo en el auto y salgo directo a casa.
Manejo rápido, pero sin saltarme una norma de tránsito. No pude retener las lágrimas, me permití llorar en el transcurso a casa. Al llegar me limpio el rostro antes de entrar a la casa y encontrarme a mis hermanos por ahí rondando. Por suerte, nadie estaba en las zonas comunes, todos estaban en sus habitaciones.
Entro en mi habitación y me doy un baño, dejo caer mi cuerpo en el suelo, recojo mis piernas para cubrirlas con mis piernas y me permito llorar.
Diez minutos después decido salir de la ducha, ya me sentía más calmada. Salgo de la ducha y envuelvo mi cuerpo en toallas. Tomo la secadora y comienzo a secar mi largo cabello. Apenas termino, entro en mi armario para tomar algo para ponerme.
Apago las luces y cuando estaba por irme a la cama, escucho pasos acercarse a mi habitación. Mi corazón late con fuerza y mucha rapidez. Debía ser Isaac quien estaba rondando cerca de mi habitación, los demás estaban en sus propios mundos. Vuelvo a escuchar los pasos, pero esta vez para alejarse.
Suelto el aire que estaba reteniendo y me siento en la cama, no sabía qué hacer ni que pensar. Realmente no tenía idea de que hacer, lo único que se me vino a la mente era ir por helado de chocolate que había en el refrigerador.
Camino hasta la cocina descalza, abro el refrigerador y saco el helado. Tomo una cuchara para servirme lo suficiente en un vaso, me siento en el comedor que había en la cocina para comerme mi helado. Minutos después lo veo entrar solo con una toalla puesta. Lo miro solamente unos segundos, ya que me daba pena que se diera cuenta de que observada su cuerpo sin su permiso.
No sé por qué, sin embargo, le digo que debemos hablar. Él acepta y yo pierdo las ganas de terminarme mi helado, así que me levanto y lo guardo de nuevo en el refrigerador. Luego comienzo a caminar delante de él, sentía su mirada sobre mí, peor decido ignorarlo.
Estaba pensando en cómo iniciar la conversación, que no me di cuenta de que había entrado en su habitación y me acosté en su cama, como suelo hacer en la mía, cada vez que necesitaba pensar.
Quería saber qué hacía en el club, como supo que yo estaría en aquel lugar. ¿Era coincidencia o me había perseguido?... No lo sabía y tampoco sabía si me daría una respuesta.
Saber que él era un amo me sorprende mucho, ya que eso significaba que conocía el club y fue solo coincidencia. Me sentí un poco decepcionada, ya que no había ido por mí, sino por sus propios deseos.
Discutimos sobre explicarle el por qué entre en este mundo, pero no me sentía del todo segura contarle la verdad. Me estaba debatiendo en sí debía hacerlo o no cuando él pronunció esas palabras.
- Angy… Bebé sé honesta conmigo – menciona tomando mi barbilla con una de sus manos para que lo viera.
- ¿Cómo me llamaste? – pregunté sintiendo mis ojos colocarse llorosos por haber escuchado esa palabra.
- Angy – repite.
- No, eso no – mencioné esperanzada de volver a escuchar esa palabra salir de sus labios.
- Bebé – expresa sin apartar su mirada de mis ojos.
- ¿Por qué? – pregunté llevando mi mano a su mejilla.
- No entiendo tu pregunta – expresa.
- Lo siento, no es nada – menciono retirando mi mano y mi mirada.
- Angy… Por favor sé honesta conmigo, ¿por qué te metiste en este mundo? – pregunta.
- Ya te lo dije, necesito tener todo bajo control – le repito.
- Pero, ¿por qué? – pregunta.
- Yo… En ocasiones no puedo controlarme, aunque creas que soy alguien tranquila. No soy capaz de hacerlo en ocasiones, así que necesito ayuda para tener todo bajo control – una parte era mentira, sin embargo, otra era verdad.
No era mentiras con respecto a que necesitaba que me ayudarán a controlarme, sin embargo, soy capaz de hacerlo en un noventa por ciento, pero el motivo principal fue para olvidarme de él, para que mi corazón no siguiera sufriendo por amor. Por eso, prefería simplemente cumplir con mis deseos sexuales, porque sé que, en ese mundo, al que había entrado, no debías ni podías enamorarte de tu amo o sumiso.
- Puedo ayudarte – menciona después de veinte minutos de silencio.
- ¿Qué dijiste? – pregunté confundida por sus palabras.
Él se levanta y camina de un lado a otro, no sé si es porque se ha retractado de lo que mencionó o es simplemente que no sabe qué decir.
- Repite lo que dijiste – expreso colocándome de pie.
- Olvídalo – menciona.
- Isaac dilo – menciono acercándome a él, pero él retrocede.
- No, no lo haré. No debí decirlo – menciona dándome la espalda.
- Eres un cobarde – expresé antes de darme la vuelta y salir de su habitación dando un portazo.
No doy un solo paso después de cerrar la puerta de esa forma, espere un minuto para ver si salía detrás de mí, sin embargo, no lo hace. Así que regresé a mi habitación, me dirijo directamente a mi cama. Entierro mi rostro en la almohada, cubro mi cuerpo con la cobija.
Mi mente se queda en blanco durante minutos, hasta quedarme dormida.
Estaba soñando que alguien se acuesta a mi lado y me abraza, trataba de escuchar los murmullos de esa persona, sin embargo, no lograba descifrar que era. Mis ojos se sentían muy pesados para abrirlos y así observar si estaba soñando o si era real. Me sentía cómoda y segura en ese momento, lo cual hace que no quiera abrir mis ojos para nada.
Al despertar me giro para verificar si había soñado o si era real, cuando sentí que alguien estaba a mi lado. Sin embargo, solo estaba yo.
- Así que fue un sueño – murmuro decepcionada.
Me quedo mirando hacia el techo, no sabía qué hacer. No quería levantarme de la cama y comenzar mi día, solamente quería quedarme en la cama.
Vuelvo a girarme para tratar de dormir otro rato, hasta que escucho a Leslie entrar en mi habitación, contemplarla me calma y también me enoja, ya que quería dormir un poco más, no obstante, está bien.
- Hola, ¿puedo pasar? – menciona aún de pie al lado de la puerta.
- Hola, sí. Pasa – respondo sentándome en la cama.
- ¿Cómo te fue? – pregunta.
- Bien, encontré un amo para pasar la noche. Me ayudo a mantenerme en total control, sin embargo, no creo que tengamos conexión para llevar una relación de amo y sumisa – confieso.
- Ya encontrarás a alguien que te haga sentir esa conexión – expresa sonriendo.
- ¿Y a ti cómo te fue? – le pregunto.
- Bien, Didier sabe lo que hace. Me hizo gemir más de la costumbre – ambas soltamos una risita por su comentario.
- Cuéntamelo todo – le pido.
- Bueno… - menciona antes de comenzar a contarme su noche.
Aunque somos mejores amigas, no me sentía bien contarle la verdad. No quería que ella tuviera problemas con Isaac. Ella sabe que él me gusta, solamente no quería que se sintiera triste al saber que sigo sufriendo por ese amor no correspondido.
- Bueno, ve a arreglarte. Quiero que me acompañes – menciona colocándose de pie.
- ¿A dónde? – pregunté, ya que ella no aceptará un no como respuesta.
- De compras – menciona sonriendo.
- Les… - me interrumpe.
- No aceptaré un no, así que levántate de esa cama, ve a arreglarte. Nos iremos en media hora, así que, si quieres desayunar, debes apresurarte – declara.
- De acuerdo, iré – respondo resignada.
Ella sale de mi habitación y yo me coloco de pie para ir al baño a arreglarme.
Una vez que estoy lista, salgo de mi habitación para desayunar algo, antes de que Leslie me arrastre hasta el auto sin haber desayuno.
- Buenos días – mencionan mis hermanos al tiempo.
- Buenos días, idiotas – les respondo.
- Buenos días – menciona Isaac entrando detrás de mí y mis hermanos le responde, excepto yo.
Me sirvo el desayuno que habían hecho para nosotros y me siento en silencio. Estaba llevando la última cucharada de comida a mi boca, cuando Leslie entra en la cocina y me agarra de la mano para sacarme de la casa.
- Vamos, llegaremos tarde y necesito un vestido – expresa arrastrándome.
- Está bien, solo no tan rápido – manifiesto.
- ¿A dónde van? – pregunta mi hermano Gael.
- De compras – le responde Leslie.
- Aburrido – responde él.
- Puedes venir si lo deseas – le responde ella.
- No, gracias – responde regresando su mirada al teléfono que tenía en sus manos.
- Bien, es mejor así. Vamos Angy, debemos apresurarnos – menciona arrastrándome de nuevo.
Salimos de la casa y nos subimos en su auto. Coloco música mientras ella conduce, cantamos a todo pulmón las canciones que sonaba en la radio.
Al llegar al centro comercial, nos bajamos del auto apenas lo estaciona. Comenzamos a entrar y salir en diversas tiendas, ella no se decidía que quería comprar.
- Leslie quieres decidirte que comprar por favor, ya me duelen los pies – me quejo.
- Una tienda más, vamos. Tengo el presentimiento que encontraré el vestido perfecto cuando entremos – manifiesta arrastrándome de nuevo.
- Al menos explícame por qué tienes tanto afán por encontrar un vestido perfecto – le exijo.
- Bueno, Didier me prometió una noche inolvidable para esta noche. Así que necesito encontrar el vestido que cumpla con sus requisitos, además… - saca una tarjeta – me ha dado esta tarjeta para comprar lo que yo quiera.
- Comprendo, ¿y cuáles son estos requisitos? – pregunto.
- Es primordial que sea de color blanco con un buen escote adelante y llegue a mitad del muslo. También que tenga escote en la espalda, pero que sea más notorio al frente – explica.
- Entiendo, bien te ayudaré a buscarlo – comento.
- Gracias, eres la mejor – me abraza.
Decidimos separarnos para buscar más rápido el vestido indicado. Si Didier le ha dado esas recomendaciones, sin duda tendrá una excelente noche. Miraba todos los vestidos que había en el local. No estaba encontrando uno que Leslie pudiera usar, pero hubo uno que llamo mi atención.
Era un vestido de color plateado. Traía una enorme abertura en la espalda, cubriendo solamente la parte del trasero, era demasiado corto. La parte de adelante tenía un escote, pero era más reservado que la parte trasera. También tenía unas tiras en forma de cruz invertida en el pecho, lo que hacía que fuera conservador y sensual en la parte delantera.
- ¡Lo encontré! – la escucho gritar en mi oído - ¡Oh por Dios! Ese te quedará estupendo – menciona emocionada.
- ¿Tú crees? – le pregunto.
- Por supuesto que sí, ve a medírtelo – expresa llevándome tras los vestidores.
Cada una entra en un vestidor para probarnos nuestros vestidos. Cuando salgo observo a Leslie utilizar el vestido perfecto que le pedía Didier. Se miraba muy sensual, demasiado sexy en aquel vestido, sus curvas eran increíbles.
- Te ves hermosa – le expreso con una sonrisa.
- Y tú estás que arde – menciona sin dejar de observarme.
- ¿No crees que muestra mucho? – pregunté un poco nerviosa por lo corto.
- Para nada, te ves fantástica – expresa – solo nos hace falta unas máscaras y los tacones, así estaremos lista.
- ¿Listas para qué? – pregunté.
- ¿Lo olvidaste? – pregunta sorprendida.
- ¿Qué cosa? – pregunto asustada por su reacción.
- Hoy habrá un evento importante en el club, habrá nuevos sumisos que serán presentados para que los amos puedan seleccionar. Podrías aprovechar para buscar a un nuevo amo, además comentan que el evento tendrá grandes sorpresas – explica en voz baja.
- Tienes razón, lo había olvidado – mencioné – me llevaré este – agrego.
- Bien, entonces busquemos lo que nos hace falta y luego vayamos al salón de belleza para que nos arreglen – menciona.
Volvemos a entrar en los vestidores para colocarnos nuestras ropas, después vamos hasta donde está la chica de la caja para pagar los vestidos. Una vez que pagamos por ellos, salimos en busca de los zapatos. Leslie escoge los zapatos del mismo color de su vestido, mientras yo elijo unos negros. Quería que el vestido resaltará más.
También compramos las máscaras del mismo color de los vestidos, cuando tenemos todo lo que necesitamos, nos vamos al salón de belleza para que nos arreglen las uñas, el cabello y el maquillaje.
Al terminar con nosotras, cancelamos el valor de todo y nos vamos a casa. Escondimos la ropa para que no la vieran mis hermanos, específicamente de Gael, ya que era un entrometido.
Cuando era la hora para cambiarnos de ropa, decidimos que era mejor colocarnos unos vestidos largos para ocultar las prendas que en realidad llevaremos y así evitarnos el regaño por parte de los hombres de esta casa.
Nos escapamos de ellos lo más rápido que nos permitieron nuestros zapatos. Subimos a mi auto y nos dirigimos al club. Estaciono el auto a una cuadra del club. Nos quitamos los vestidos que teníamos encima para dejar al descubierto al verdadero vestido a lucir. Nos pusimos nuestras máscaras y luego bajamos del auto para entrar al club y pasar una excelente noche.
Leslie debía buscar a Didier, ya que ella era su sumisa. Mientras que yo debía ir a la sala de sumisos disponibles para buscar a un amo y poder divertirme. Nadie podía darse cuenta de quién era quien por las máscaras.
Varios hombres y mujeres se acercan a mí cuando me ven entrar, ninguno de ellos llama mi atención, hasta que lo veo a él.
Había un hombre con un traje totalmente n***o, muy ajustado a su cuerpo. Debía de tener la misma altura que Isaac y mis hermanos. Me sentí atraída por él, así como él por mí.
Él se acerca a mi despacio, mi cuerpo se eriza cuando lo tengo de frente. Ninguno dice nada, él solo extiende su mano y yo la acepto. Esa era una señal clave para saber que un sumiso estaba dispuesto a pasar con un amo esa noche. Era un requisito del club, si el sumiso o sumisa no acepta tu mano, no debes insistir.