Lluvia

1312 Words
"¿Es acaso el destino tan caprichoso como para insinuar que necesitamos de alguien para ser felices?" —Escritor y poeta H**** ¿Es posible escuchar un corazón romperse? En ocasiones pueden ser gritos o llanto. Yo escuché tu corazón romperse en silencio, cuando íbamos de vuelta al hotel. Y me sentí culpable por las sugerencias que di, quizá lo que más me molesta es que no puedo hacer mucho para mejorar tu humor. Estando finalmente en la habitación es cuando rompes en llanto. Al principio eran lágrimas silenciosas y al poco tiempo estabas llorando amargamente tirado en la cama. Al no tener idea de que hacer, solo pude sentarme a un costado para acariciar tu espalda de un lado al otro, de esta forma sabes que estoy aquí contigo. Te levantas solamente para abrazarme y seguir llorando, así que eso hago. —Adeli—tu voz se quiebra —¿Sí? —Yo creí—tomas aire y empiezas a respirar con más calma—Creí que él era mi pareja del hilo rojo Reflexiono sobre eso. He tenido varias parejas estos años, aunque nunca creí que fuesen mi pareja del hilo rojo, hasta cierto punto tenía fe de que desaparecería sin más. Por eso eres como un sueño para mí, algo imposible ante mis ojos. Entiendo que puedas estar decepcionado de que no fuese lo que esperabas... pero es un poco doloroso escucharlo. —Yo creía que un día despertaría sin mi hilo—estiro mi brazo y veo como mi hilo está unido al tuyo—No creí que había alguien del otro lado Nos separo del abrazo para tomar tu mano, es cálida y suave. —Pero aquí estamos, no esperabamos para nada esta situación—suspiro profundamente—Podemos intentar separarnos —No digas eso—pareces molesto, o quizá preocupado—Forzar el hilo nunca termina bien Al menos has dejado de llorar. Sonrío. Supongo que tenemos todo tipo de creencias. —Entiendo, no te enojes—pego mi frente a la tuya—Tampoco te preocupes —Esta bien—suspiras Estando más tranquilos, pedimos servicio a la habitación y para pasar el rato, hablamos sobre que hacemos usualmente en nuestro diario vivir. Te saltas el desayuno, haces estiramientos al despertar y prefieres el agua fría para ducharte, tienes una moto, pero no la usas salvo que quieras pasear de noche, llamas "mamá" a la esposa de tu madre biológica, y es quién fue a verte cuando estabamos en emergencias el día que nos conocimos. Trabajas esporádicamente, en tu tiempo libre cocinas y ejercitas. Eres modelo de ropa, perfumes y accesorios. —¿Estás segura que no te gustaría ser una modelo?—te encuentras terminando tu comida en la cama—No es porque seas mi pareja de hilo rojo, pero eres muy hermosa, tus facciones son finas, tienes manos suaves y bien cuidadas, te cuidas mucho la piel, y... Entonces volteas a verme, he de estar roja como un tomate, mis ex parejas no solían mencionar nada sobre mi físico y hasta cierto punto me agradaba, es diferente ahora que escucho como me describes, aún si se trata de trabajo. —¿Por qué te detienes?—pregunto —Tu cara está roja—sales de tu cama para sentarte en la mía y pones tu mano en mi frente—Ah, no es fiebre —No, solo un poco de vergüenza —Ese debería ser yo, claramente—ahora enrojeces un poco—Pero mi punto es que eres deslumbrante, podría ser tu manager incluso —Ser manager y modelo a la vez—río—¡Qué salario el tuyo! —Se vale soñar—ríes también Apartas tu mano de mi frente, y vuelves a tu cama. —Aunque debo rechazar tu oferta, adoro mi carrera—reviso mi plato, te has robado mi última papa frita, y veo como la comes—¡Ladrón! —No sé de que hablas—ya te la tragaste —Ahora me tienes que comprar unas papas fritas—señalo con el dedo—Con una soda —De acuerdo—parece que revisas algo en tu celular—Mañana sale nuestro tren —¿En serio?—no pasamos mucho tiempo en la playa Pero seguro podemos ver otros lugares más bonitos. —Si deseas, cambio la fecha del boleto para quedarnos más tiempo—dices, dejando el celular a un lado y viéndome—Esto debe ser algo divertido para los dos —Me estoy divirtiendo—mientras no estemos en un hospital o a punto de morir No sé si ese es el mínimo para los demás, pero es el mío por varías razones y situaciones. —Entonces nos vamos en la mañana, así llegaremos al medio día al pueblo—te entretienes revisando lo que tienes planeado Y repentinamente afuera inicia una llovizna, lo cual me parece raro porque no ví nubes cuando estábamos regresando al hotel. No es temporada de lluvía aún... —¿Oh?—te has dado cuenta—¡Está lloviendo! Ambos vemos el balcón, gotas de agua golpean el barandal y la ventana, sin embargo para mí, el vidrio solo muestra un garabateo borroso por culpa de mis traumas. El sonido que hacen las gotas al caer no es tanto el problema, aunque la lluvía como tal... "—¡Abril! ¡Déjame salir! ¡Te lo ruego!—" —Ya que nos vamos mañana, ¿te gustaría caminar bajo la lluvía un rato?—suenas animado—Podemos ducharnos con agua tibia al volver, ¿eso ayuda a evitar resfriarse? Me río ante tu pregunta, porque ciertamente no tengo la respuesta, al mismo tiempo siento que es parte de una creencia conocida. —Es recomendable bañarse con agua tibia al estar expuesto a la lluvía—me lo acabo de inventar, por que no tengo ni idea —¡Genial!—entonces te levantas de tu cama y tomas mi mano—¡Vamos! Salimos de la habitación y nos dirigimos a la playa, das vueltas en la arena y ambos nos detenemos a ver las farolas en el mar, se siguen viendo hermosas incluso durante esta pequeña tormenta. Seguimos caminando y luego corriendo mientras jugamos a las traes, pero de un momento a otro me caigo por no ver a dónde iba y me encuentro con una botella con algo dentro. —Johan, ven a ver esto—parecía un papel y unos collares —¿Un tesoro en una botella?—preguntas y la revisas también—El corcho lo dejó bien cerrado, seguro está intacto el contenido —¿Podemos revisarlo y luego dejarlo en recepción?—pregunto, sintiéndome un tanto apenada y como una criminal—Si te parece extraño, la dejamos acá, tal cual—quiza fue una mala sugerencia —Ah—te pausas al hablar—No había considerado dejarlo en recepción—dices con una mirada pensativa—¿No te gustaría quedartelo?—y tu picara sonrisa Esa sonrisa tan tuya, logra que suene como la mejor idea del mundo quedarnos con algo que encontramos en la playa durante la tormenta. —La verdad, sí—porque lo haces sonar como una buena idea Que fácil soy de convencer, solo se necesita una cara bonita y soy toda un lío... Estábamos de vuelta en la habitación y la botella era nuestro tesoro, te metiste a la ducha, justo una llamada llegó a mi celular. Un número desconocido me hizo pensar el si contestar o no, después de todo, es bastante tarde en la noche. Dejo que siga sonando hasta que caiga como llamada perdida... pero vuelve a sonar. Y no para de hacerlo, así que cierro la llamada y casi al instante llega otra. Decido apagar mi celular, estando un tanto espantada.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD