"...sus vidas no estaban en riesgo, sin embargo, darían un cambio que ninguno se imaginó, la verdad era inesperada para ellos, una nueva forma de ver el destino..."
Ya han pasado un par de horas desde que llegamos, ya es de noche, su madre se fue, diciendo que le llamaría más tarde, yo le escribí a Nicolás para que Daisy logre organizar una bolsa con ropa que pueda usar por una semana.
Estaba por quedar dormida sentada junto a él cuando una uniformada reconocida entró a la habitación.
—Buenas noches a todos—por el color de su uniforme y su insignia, trabaja con la ohr
La organización del hilo rojo está prácticamente en todas partes, y la respuesta que dan es bastante inmediata, aunque al ser tan exigentes, sus estándares a la hora de reclutar son altos.
Parece que va de una camilla a otra, tomando datos, y llega con nosotros.
—Sus nombres y números de identificación aquí y aquí—señala en el anotador—La fecha en que se reportaron a las oficinas de la OHR—aún te ves débil, así que anoto por ti
No tardo mucho, e incluso te pido que revises tus datos.
—¿Eso es todo?—paso mi mano por la parte trasera de mi cuello
No me molestaría descansar en la silla, después de todo, las enfermeras dijeron que le darían de alta cuando los sueros dejasen de gotear.
—Por el momento, sí—revisa los datos y se queda viendo algo—¿Eres la hermana de Abril Rona Melt?
Escuchar su nombre me espanta un poco, pero asiento lentamente y ella vuelve a revisar los documentos.
—No se parecen—hace un chasquido con su lengua
Eso me deja aún más confundida, el comentario que ha dicho suele ser exactamente al revés: "Se parecen".
Y es lo usual, digo, somos gemelas.
—En fin—deja de revisar y nos ve a ambos—En caso de que no hayan decidido donde alojarse aún, las instalaciones de Nox están disponibles de forma gratuita por tres días, no está muy lejos de aquí tampoco
Ambos asentimos a la idea. Por mi parte, no hay problema, puedo dormir casi en cualquier lugar.
La trabajadora se va y me acomodo en la silla para dormir mientras tu intravenosa gotea.
—¿Podemos quedarnos en mi apartamento?—preguntas
—Claro—respondo sin abrir mis ojos—Le pedí a un amigo que me trajese una maleta con ropa, así que cuando salimos de aquí, podemos ir directamente allá
El hilo rojo es tan impredecible.
Es bueno que me gusta tener planes de antemano.
Incluso le envié correos a mis profesores sobre mi situación. Solo necesito que Rachel me mantenga al día con cada cosa.
Una enfermera llega con mi bolso y una carta junto al mismo, le agradezco y apenas asiente un poco antes de salir de la habitación.
Leo la carta.
"Querida Ady,
Te he empacado lencería para que seduzcas a tu pareja de hilo rojo, y si logras que la use me parece que disfrutarás de igual manera.
Atentamente, tu amiga hermana"
Guardo la carta porque me resulta extrañamente graciosa.
Cierro mis ojos nuevamente, con la esperanza de lograr dormir un poco, y lo logro.
~sueño de Adeli
Atrapada en mi habitación, cortes en mis brazos y piernas, en mi abdomen también, mi hermana trata las heridas con delicadeza, susurra "lo siento, lo siento" y cubre mis manos de besos. Mira hacía la ventana, rayones cubren todo lo que se encuentra afuera.
Me despierta él, diciendo que ya le dieron de alta y que solo necesita buscar sus medicinas para irnos. Tomo mis bolsos y vamos a la farmacia del hospital, nos dan unos frascos que rotulan vitaminas y otros para tratar un resfriado un poco menos común, él me ve y me pasa los frascos. Reviso las etiquetas y también que hora debe tomarlos, se los vuelvo a pasar cuando le digo algunos horarios favorables para dormir bien, asiente.
Es de madrugada y ambos estamos cansados, en la entrada conseguimos un taxi, le das la dirección y bostezo cada que parpadeo, me sacudes para mantenerme despierta. Llegamos y al subir en el elevador no veo que número ha marcado, pero llegamos y nos llevas a una puerta al final del corredor, escribes la clave en el cerrojo electrónico, abre y siento que podría dormir en el piso, sin embargo, entramos a la sala donde un enorme sofá n***o afelpado casi puedo escuchar que susurra mi nombre, me estabas diciendo algo, no puedo escuchar porque estoy ocupada dejando mis zapatos en la entrada para tirarme en el sofá y quedar completamente dormida.
Mi celular me despierta, dos llamadas de Nicolás, una de Daisy y tres de mi jefe. Estas dormido en el otro sofá, no entiendo por qué.
Me dirijo a la cocina para contestar los mensajes, además de preparar café, dejo una taza de café n***o y preparo el mío con leche, azúcar, algo de canela en polvo que encuentro, sabe delicioso, no tanto como enterarme de que mi hermana fue a la cafetería para buscarme, creo que mis contactos están un poco alterados por eso.
Llamo a Nicolás, porque es al único que le puedo sofocar sin esperar a que se ponga nervioso.
—¿Ady?—pregunta
—Sí—contesto
—Tu hermana estaba en Doseus ayer, parece que se enteró de tu unión de hilo rojo
—Pero no fue a tu casa
—Claro que no, ella no tiene ni idea de quién soy
—Bien, mantenlo así
—Más fácil decirlo que hacerlo—chasquea su lengua y le escucho pelear por el celular—Ady, ¿estás bien? ¿cómo te sientes?
—Estoy bien, Daisy, gracias por preguntar—sonrío
—Hable con tus amigas del bar, dicen que tienes que ir a la Ilíada uno de estos días—solo se me ocurren dos nombres
Y ambas son mis exes, pero son agradables, así que no debería ser un problema.
—Gracias por ponerlas al corriente—le escucho reír—¿Pasa algo?
—Recordé la nota que escribí—ríe de forma audible, con cierta picardía entre-oculta—Pero me dijeron que salieron del hospital, así que seguramente los dos llegaron muertos a dónde sea que se estén quedando
—Creo que me dijo algo pero no le entendí, estaba muy cansada—doy otro sorbo a mi taza de café—Los mantendré al tanto por acá, hablamos luego
—Entendido, ¡adiós!—y con eso concluye la llamada
Reviso la hora en mi celular y necesito despertar a Johan para que tome su medicina, sirvo un vaso con agua y busco los frascos, estaban en su bolso.
—Johan—a penas y mueve un poco su nariz—Despierta, debes tomar tu medicina
—Cinco minutos más—murmura entre sueños
—Nada de eso, debes ser puntual—entonces veo su rostro un poco rojo—Permíteme
Toco su frente y la fiebre está volviendo.
—Johan, medicinas, ya—saco una de cada frasco—O tu fiebre volverá
Le ayudo a sentarse y le paso las pastillas junto con el vaso, parece tomarlas sin problemas, lo dejo sentado e intento recordar si puede tomar café junto con eso, reviso en internet y tiene que esperar un rato o podría hacerle daño, entonces vuelvo a la cocina y hago un desayuno ligero para que de despierte, es más efectivo de lo que esperaba.
—Buenos días—saludo al verle más despierto
Logra asentir con la cabeza mientras mastica el pan, de algún modo termino sirviéndole té frutal en lugar del café que le guardé, ese me lo termino después de prepararlo como me gusta.