Eira.
—Claro. — le digo controlando el impulso de saltar encima.—Pero como estamos hablando en serio vuelvo a preguntar ¿Cuánto te robó?
—Suficiente dinero.— este tipo no me piensa decir nada.
No sé si aplicar mi carta de si me toman de nuevo inician una guerra o me quedo buscando una solución pronta. Javier tiene las de perder aquí. Si me toman serán cuestión de horas o días cuando mucho que Noah venga por mí, pero para ese entonces puede que sea tarde para mis hermanos.
—Hablamos de oro y otro tipo de contrabando — por la cara que me da me dice que no. Pero algo en sus ojos me hizo pensar que es un terreno complicado. Puede que el tampoco sepa. —Entonces supongo que pagarte lo que invertiste un poco de comisión demas estaría bien. ¿Te sirve la inversión más la comisión y ganancia?
Zacarías sube sus cejas pareciendo impresionado por mi. Pero la verdad es que solo estoy ganando tiempo. No sé de cuánto dinero estamos hablando o peor. No sé de qué tipo de embarcación o contrabando sea.
Y no parece algo legítimo. No creo que sea oro.
Bueno. ¿Que carajo le pasa a mi padre? Al salir de este rollo voy a buscarlo y vamos hablar seriamente y lo otro es que voy a hundir a Koch.
Estoy intentado pensar que hacer.
—Puedo darte la mitad del dinero en efectivo y la otra en oro. — dice mi hermano nuevamente.
—Quiero el oro, pero el barco de la embarcación también. — inclino mi cabeza hacia un lado. Estudiando.
Esa maldita embarcación tiene algo que el verdaderamente quiere. Mi hermano me aprieta la mano. No es una buena señal. Por el rabillo del ojo veo que el sudor le baja por la frente.
¿Será que papá hizo algo con oro?
—Te vamos a dar una parte en oro y un huevo feberge valorado en más de cincuenta millones de dólares. — le digo normal como si estuviera hablando de cambiar un billete por dos. —Tengo que decirte que el huevo tiene incrustaciones de amatista, cuarzo rosa y zafiro. Un auténtico ejemplar jamás visto, en cambio me vas a dejar ir.
Zacarías le brillan los ojos como si haya visto la mayor adquisición y eso que aún no la ve. Mi hermano me jala para hablar cerca.
—¿Estás loca? No puedo permitir que hagas eso. — me dice bajo.
—Yo no me quiero ir con esa gente. El huevo no lo uso, está igual de guardado que cuando me lo dieron. Sabes que esas baratijas no es lo mío y si compra mi libertad por ahora lo tomo.
—¿En cuanto tiempo me tienes el oro? — Zacarías interrumpe nuestra conversación.
Mi hermano parece pensarlo. Las reservas de oro papá no las tiene aquí si no en una isla. Cerca del mar Caribe porque sufre de paranoia que aquí se las puedan quitar. Curioso. Termino el robando.
Pero no sé que tanto abra allí. Espero que mi hermano sí.
—Necesito días.
—¿Cuántos? — interviene Zaddy. —Di la cantidad de días y supongo qué el huevo no está contigo tampoco ¿Cierto?
Lo último es conmigo y tiene razón. No lo tengo aquí. Parece ver la respuesta en mi cara porque hace una mueca de descontento. Cómo si la idea de estar más con ellos no le gustará.
Quizás tiene razón y no es como su padre.
—Un mes. Necesito los permisos por mar y el traslado hasta aquí. —Responde mi hermano.
Zacarías poco a poco dibuja una sonrisa malvada.
—Tienes un mes. Y yo tengo un mes con tu hermana para mí. — me da una mirada lasciva —Te voy a preparar una habitación para que estés más comoda cerca de la mía.
Arrugó mi rostro y mi hermano se tensa. Arrastrando hacia atrás. Cómo si quisiera que corremos. Pero lo jalo. No podemos hacer eso.
—Tengo que ir por el huevo Feberge.— les hago saber.
—Manda a cualquiera ya te he dicho que eres mía.
Algo en mi hizo Clic.
—¡No soy tuya maldito cabron! — le digo duro. —¡Vas a tener tu maldito oro y un huevo que representa parte de la reliquia de mi familia! Y la embarcación ¿Que más quieres carajo?
En un tres por dos y aún pensando en la respuesta me apunta con una arma. Estoy a un metro de distancia, la punta de la pistola directa a mi pecho. Mi hermano a mi lado da una paso y enseguida el arma lo apunta a el. Yo coloco la mano en el pecho para que no avance más. Los miro con la rabia en carne propia.
—¡Vuélveme a gritar y lo que sentirás será un agujero en tu pecho! — me dice apretando los dientes.
Zaddy y Mich enseguida se tocan detrás de su espalda. Lo sabía. Están armados. Yo por mi parte me asusto por mi hermano que el arma aún le apunta a el.
Odio estar en desventaja. Me siento inútil.
—Baja el arma que estamos negociando. — le digo sin gritar y alterarme—Es de mala educación apuntar si el otro está desarmado. No es propio ni honorable. Es de ladrón y no creo que ni un mafioso como tú se vea en condiciones tan bajas.
—Hablas como si conocieras más el mundo que tú hermano. — baja el arma poco a poco. —Eres inteligente y una belleza peculiar. ¿No extrañas sentirla? — dice viendo su arma y se refiere a cuando me tocó con ella. Mira otro lado. —Siempre podemos recordar. Tenemos un mes para eso.
—Ya te he dicho que necesito buscar el huevo.
—Son cosas mínimas. Eira. — pronuncia mi nombre con un tono que me da repulsion. —Tienes un mes hombre, recupérate rápido.
Entonces cuando pensé que ya estaba todo listo sube el arma. Y ¡Pum!
¡Pum!
¡Pum!
¡Pum!
Una ráfaga de disparos se escuchan y caigo al suelo por el peso. Me intento levantar pero el me pone de cara al suelo y grito cuando siento un dolor agudo en la costilla izquierda y pierna.
Cómo si supiera de lo que me queje mueve su peso hacia el lado contrario.
¡Pum!
¡Pum!
¡Pum!
¡Pum!
Se siguen escuchando. Disparos y más disparos. Personas forcejeando y tiran de mí. Tiran tanto de mi, que me desgarro la poca ropa que tengo puesta. Escucho como maldice con un hilo de voz, le duele las cuerdas vocales a mí también. Sus ojos oscuros enseguida me hacen verlo y me grita. Me grita tanto para que reaccione pero mi cabeza me duele. Creo que cuando caímos al suelo me la he golpeado con algo y lo frío que baja por mi frente y ojo pueden dar fe de ello.
—Eira carajo reacciona bebé— comienzo a escucharlo —Eso espabila. Eso es así.
Me sube y me quejo cuando el dolor se intensifica en mi costado y entonces el se da cuenta que estoy herida. Me sujeta cargando de mi. Mis pies no responden como debería y parezco a bambie intentando caminar. Esto es por estar tanto tiempo doblada en esa maldita caja.
—No lo hagas— me dice pero no sé que es lo que quiere que no haga.
La pistola apunto y vi la detonacion. Abrí los ojos pensando que era para mí y nunca llegó. Mi hermano me jalo de la mano que tenía agarrada y me caí con él. note que estaba sangrando en su estómago.
Sangre.
La misma sangre que también alguna vez salió de mi.
Alguien se me acercó, no. No, alguien. Por el color del pantalón de vestir se que es Zacarías, apunto de nuevo a mi hermano y disparó está vez a su pierna y cuando dirijio hacia su brazo. Tan cerca de mí dispuesto a lo mismo.
Yo temblaba. Estaba tiritando sin control alguno de mí. Recuerdos acechaban en mi memoria y se anudan a lo que está ocurriendo ahora. Mi sangre hiervepor dentro y me siento helada por fuera.
Alguna vez dije que no volvería hacer una víctima. No es que no puedas serlo pero si puedes evitar convertirte en una.
En este caso soy una víctima segunda ante lo hechos que están ocurriendo. Creo que alguien me llama por mi nombre.
Estaba arrodillada y luego en pie. Empujé la pistola de su mano recordando cómo me explicaron. Salió volando. Aproveche la sorpresa en su rostro para empujar mi puño en su quijada haciendo un ángulo perfecto para que su cabeza se fuera hacia atrás, cuando lo logré volví a golpear entonces más duro está vez y cayó al piso. Con un golpe sordo. Su cabeza contra la acerado.
—Maldita puta— gruño aturdido.
Entonces me tomaron de brazos y yo comencé a luchar por mi vida.
Zacarías se levantó poco a poco y yo quería ir contra suyo. Así que solo pude subir mi pie y darle una buena patada en todo el rostro haciendo que está vez cuando golpea el piso caiga desmayado.
El sonido crack fue la revelación que me hizo entender que quizas de ahí no se levanta ni con voluntad propia.
Sonrió para mis adentro.
Le disparó a mi hermano y yo no puedo hacer más nada que tomar una pequeña venganza en su contra. Esto es poco para lo que se merece.
A veces todos tenemos un instinto suicida dentro de cada uno. Ese que te impulsa hacer lo que está muy mal en momentos que saben que pueden terminar peor.
—Llama una ambulancia Mich— Grita Zaddy y entonces me doy cuenta que en medio de mi pelea el está arrodillado haciendo presión a las heridas de Javier.
Mi hermano tiene los párpados caídos y no creo que esté muy consiente.
Parece que intenta estar aquí y luego se va hacia algún lugar remoto entre un desmayo y dolor.
Esto es de locos.
No hablo solo golpeó, muerdo y recibo de igual manera sin mordiscos. Mi vestido cruje y creo que se ha roto en alguna parte, cuando el me carga y me acomoda encima de su hombro.
Lo ha hecho tan fácil que considero que realmente soy peso pluma. Tantas lecciones sobre artes marciales mixtas y solo he podido desmayar al asesino de... No, no. Voy por ahí mi hermano se va a recuperar.
—Llavala a casa y que nadie, escucha bien Peter. Nadie entre dónde esté. — Gruñe Zaddiel y levanto la cabeza para verlo como presiona la herida. Ve hacia donde estoy —Si algo le pasa mientras estoy en el hospital, te mato Peter.
La sangre se me dispara hacia la cabeza y por el ángulo me quedé mareada un poco. Pero aún así no paro de moverme y quejarme.
Comienzo a golpear las caderas del tipo que me tiene. No sé quién es, pero en vista que no se inmuta clavo mis dedos a la altura de su riñón lo hago soltar una maldición y cuando para veo la culeta de una pistola en su lado izquierdo, pero estoy de cabeza ¿Sera derecho? Como sea. Voy a tomarla con mis manos y me doy cuenta que mis nudillos estás reventados y mis manos tiene sangre mucha sangre.
Mi hermano.
Mi memoria comienza recordar a mi hermano sangrando, yo no puedo dejar que me separen de él. Las conexiones con mi entorno comienzan a ser más presentes.
Me doy cuenta entonces. Estoy siendo arrastrada por Peter hacia vete saber dónde.
—¡Suéltame! — me quejo y cuando cojo la pistola el se da cuenta y enseguida se gira para quitarmela.
La cosa más idiota por hacer.
Es como un perro persiguien una cola. No me la puede quitar. Le quitó el seguro y sin pensar apunto a su batata y luego a su pierna.
¡Pum! Y ¡Pum!
Caemos ambos por qué me tiene agarrada y cuando hago contacto con el piso está frío. Mi cabeza golpea el asfalto y gimo por qué eso me dolió. El tipo es rubio, entonces veo su rostro desfigurado por el dolor. Me da un golpe en el estómago. Me saca el aire pero le doy con la culeta en la cabeza. No sede y le doy dos más. Se desmaya encima de mi.
Tremendo hombre gigante pero pude con él.
Me lo quito de encima y veo donde estoy.
¿Que mierda me pasó?
¿Cuánto tiempo dure entre la realidad y recordando el pasado?
A veces odio que esto me pase.
Es como mezclar ambas realidades y actúo solo por impulso.
Estoy desorientada hasta que escucho hablar y por la voz es Mich. Corro hacia el lugar que es dirección contraria a dónde iba. Volteo de reojo a ver al hombre tirado boca abajo chorreando sangre de la pierna derecha. Tengo un vago pensamiento de si debí darle otro disparo. Posiblemente dejarlo entre aquí y el más allá.
Pero es vago así que el pensamiento se va.
Me acerco corriendo y veo a mi hermano tirado más pálido que antes.
Zaddy está hablando por teléfono también igual que Mich. Ambos están alterados. Zacarías está en el piso, boca arriba y ¿Eso es sangre?
Entonces recuerdo como lo desarme y lo agarre como perita de boxeo antes de noquearlo. Por eso tengo los nudillos reventados. Una vez que lo golpee y lo deje en el suelo me subí a él para seguir en su rostro, pero en eso me cargaron y le aseste el golpe final para dejarlo ahí. Tremenda patada que le di. Ojalá que quede en coma.
Volviendo a la realidad llegó y me tiró en la acera para ver a Javier. Tiene los labios abiertos y pálidos. La herida del estómago a dejado un manchón de sangre en el asfalto y la camisa.
—¿Que mierda? — grita la voz de Zaddy a mi espalda. —Te deje con Peter ¿Dónde carajos está? Y...
Se queda callado y cuando fue a tomar mi pistola lo apunto. Sin escrúpulos. Antes que la agarrara.
—Bajala — me dice con las manos abiertas al frente. —No hagas nada de que te arrepientas. Ya bastante mierda hiciste y hay que limpiarla pronto.
Ve a su padre por el rabillo del ojo y está desmayado.
—Lo volvería hacer. — le hago saber y sigo apuntando hacia su cabeza mirando a Mich para no perderlo de vista. —Necesito ir al hospital.
—Ya viene una ambulancia — es su respuesta.
*-* *-* *-*
—Ya salió de la operación y lo van a pasar a un cuarto privado para observación — la voz de Mich lleno la estancia. —Con Zacarías no responde aún. Lo van a dormir por más tiempo y luego esperar...
Me acomodo incómoda en el asiento del hospital. No me gusta estar aquí con ellos pero ¿Que más iba hacer? Solo Javier me tiene a mi y ya han pasado varias horas desde que llegamos.
La operacion tardo mucho más de lo que me dijeron y he estado en un vaivan de emociones y frutracion.
Zaddy no me ha dicho nada. No sé si está molesto por haber golpeado a su padre como lo hice y a consecuencia ese hombre no despierte desde que ocurrió.
Mich por su parte ha traido café y ha hablado con un doctor que debe de tener más de treinta años, Castaño y con ojos almendrados.
No he podido dormir y ya es de día. He querido llamar a mi hermano Julián y decirle lo que ha ocurrido con Javi pero algo me dice que no podré hacerlo.
De los tres aquí presente Mich es el que luce más nervioso. En cambio Zaddy toda su tranquilidad me tiene inquieta.
Los recuerdos de hace unas horas viene de nuevo.
Flashback
Cuando llegó la ambulancia Mich se fue con los dos heridos sin permitirme subirme ahí. En cambia Zaddy me obligó a caminar directo a su auto.
Recuerdo caminar tras suyo cuando volteo a verme con un rostro curioso. Cosa que me revolvió el estómago luego de tener todo lo que estábamos pasando. No parecía enojado sino interesado en mis reacciones.
—¿Lo mataste? — me preguntó y no entendí hasta que ví que nos había acercado al cuerpo desmayado del rubio —Ah, no, aún respira. — se lamenta.
—Deberiamos llevarlo a emergencia — le digo. Viendo el desastre que he hecho.
—¿Deberíamos?
—Claro... Puede morir desangrado.
—¿Te preocupa? Has Sido tú quien le disparó y lo dejo inconsiente.
me detengo dándome cuenta que realmente lo digo en serio. No me preocupa lo que suceda con este matón.
—Pero aún así no puede estar aquí. — suelto porque es un hombre con dos heridas y posible una contusión.
El ve el cuerpo del rubio y luego sonríe travieso. Cómo si recordara algo. Se encoje de hombros y consigue retomar su caminata. Yo estoy aturdida pero lo comienzo a seguir. Sin comprender porque lo deja aquí tirado.
Actualidad.
—¿Que paso con el tipo que dispare?
—¿Peter? — Zaddy me ve de reojo. Está parado con un café en su mano y un trozo de pastel en el otro.
No ha parado de comer a diferencia de mi que mi estómago está cerrado.
Y aún me preguntó ¿Que hago aquí sola con esos dos?
—Hasta dónde se es el único que le dispare.
—Ah, si Peter— agrega Mich viéndome con esos ojos verdes. Este hombre realmente atractivo. —El debe de estar bien y molesto, muy molesto.
Molestó, muy molesto. Pero conmigo claro está.
—¿Cómo saben? Lo hemos dejado tirado en un estacionamiento.
El chasqueo de una lengua me hace subir de mala gana una ceja por la interrupción.
—No puedes dispararle y luego sentir compasión o preocuparte por el.— me interrumpe Zaddy. —Pero ya que insistes las personas que se encargan de limpiar se lo llevaron.
—Me preocupa que lo vieran ahí tirado. Es solo eso. — ruedo los ojos —A demás yo lo he hecho en defensa propia y por si fuera poco no se dónde me llevaba ese cara de muerto. Yo no quiero nada que tenga que ver con ustedes.
—Muy tarde para eso Cosita — Zaddy se inclina y tomo de su café. Los ojos azules me traspasan —Ya has quedado en pagar la deuda y aunque no apruebe los métodos de mi padre, tienes un mes.
—Pero yo tengo...
—Si, si. Ir por el huevo. Eso es lo de menos. — se vuelve enderezar y ve a Mich. —Dile a Maya que prepare una habitación para Eira. —Luego me ve —Te voy a dejar que veas a tu hermano que está bien y luego iremos por tus cosas. Te vienes a la mansión Koch.
Nuevamente tendré que ir hasta allá como una chica secuestrada me da rabia y me molesta que disponga de mi como si no fuera más que nadie.
Sé que Zacarías disparó a mi hermano como lección de renegociar con las manos limpias.
Es una clara demostración de con quién estamos tratando y que es... Un maldito mafioso entre otras cosas. Pero cada vez mi odio hacia el crece tanto como los Fournier o los Maserati.
Lo mataré.
La herida del estómago por impacto de bala fue atendida a tiempo lo que la operación salió bien. Por fortuna no toco ningún órgano blando. No sé si es suerte o Zacarías realmente sabe apuntar y no lo quería matar. No hoy por lo menos. Hasta tener su embarcación.
Javier está acostado y su respiración es tranquila, suave y monótona. Está aún dormido. Me acerco con cuidado. Luce pálido, con los labios entre abiertos, tiene una cobija de hospital puesta por encima y el cabello hecho un desastre en la almohada.
Tomo su mejilla y le doy un beso. Es mi hermano mayor y aunque está situación es por culpa de mi padre nosotros no tenemos nada que ver, con sus estúpidos negocios legales o no. Bueno, en el meollo yo soy la que menos tengo que ver pero parece que ahora estamos a mano Javier y yo.
El por recibir dos balazos y yo por qué ahora sigo siendo el canje de un negocio.
Vaya, mierda.
—Saldremos de esta. — le digo pegada a su oreja. —Hare lo que sea para que nos dejen en paz. Te lo prometo.
Estoy susurrando porque tengo a Zaddiel pegado detrás de mí. Siento su mirada puesta en mi nuca.
Cuando pensé que me permitía ver a mi hermano no pensé que fuera a estar presente. Me molesta que no me deje un poco de privacidad.
—No sé nada de esto — me río un poco y fuerzo a no llorar. El está bien. Me digo —Quiza cuando despiertes no sepas porque estás solo o quizá lo deduzcas una vez tu mente se aclare, pero recuerda que hay poco tiempo y tenemos que mover pieza. ¡Parezco una Tremblay hablando así! ¿Quien diría eso no? De seguro Noah estaría riendo de esta situación. — sonrió con pesar. —En realidad creo qué no estaríamos pasando por esto si Noah supiera algo.
Me separó suyo y beso su frente. Una delgada caricia dejo sobre su mejilla fría.
—Voy hablar con Margaret para que venga y le diré a Julián que no venga al hospital. — lo beso suave de nuevo y me giro para ver a Zaddy. —Necesito ir a mi casa primero y asegurarme que alguna persona venga a cuidar a Javi.
—Mi personal puede...
—No. — le corto y me quiero pegar por eso. Dije que me comportaría. Respiro. —Me sentiría más tranquila con alguien familiar. Ya le ha disparado tu padre Zaddiel no puedo dejar a mi hermano a su cargo. No confío.
—¿No te parece estúpido que no quieras confiar cuando de aquí a tu mansión hay minutos de sobra para acabar con la vida de tu hermano?
Aprieto mi mandíbula tiene razón. Entonces utilizo un poco la cabeza.
—Si el muere o le pasa algo jamás sabrán de la embarcación o el oro. — agrego abriendo la puerta. —El conoce más sobre la extracción y empresas de Jonás, en cambio yo... Ni idea niño bonito. ¿Aún así lo quieres frío y bajo tierra? No lo creo, tu padre es codicioso y cuando despierte lo querrá todo.
—En algo estás realmente segura Eira. Cuando mi padre despierte no solo querrá el dinero si no que despertará el infierno por lo que le has hecho.
—Es una suerte que ya haya viajado al infierno zaddiel.— me giro detrás de mi hombro para verlo, la puerta medio abierta. —Los demonios gustan de mi y el mismo diablo me regreso de nuevo.
Sin decir más salí de ahí bajo la atenta mirada curiosa y enigmática de Zaddiel.
No menti cuando dije lo que le dije. Después de todo sí estuve en presencia de muchos demonios y uno de los diablos mayores me permitió vivir de nuevo.