—No sé si estoy invadiendo tu espacio personal, o sí esto es apresurado. —Irrumpe Damyan y se inclina un poco al lado del volante, se ha separado de mi cercanía. —No me ha molestado. —Le respondo con determinación. ¿De qué sirve ocultarlo? Sé que para él no es en lo absoluto un secreto la manera tan avasallante en la que yo me derrito por él. —¿Te gustaría que fuéramos a un lugar un poco más, privado?—Me interroga con descuido y su voz se entrecorta en el momento en que él pone el último interrogante, así ha sonado, como si han estado separados y jodidamente estructurados. —Realmente sí. —, me siento expuesta acá. —Le digo con ligereza, nos acabamos de conocer, y no puedo pasar por alto que él es mi profesor, y que esto es una completa locura. —De este modo será. —Dice con firm

