Victoria
-Buen dia Victoria- esta mañana volvi a mis actividades en el palacio, un poco de esto, un poco de aquello, estaba preparada para eso, no para lo que tengo frente a mi.
Mi primo Antonio.
Hijo de la hermana de mi madre.
-Antonio- respondi su saludo lo más distante posible, el solo escuchar su voz hacia que mi cabeza experimentara el peor dolor posible.
Se preguntarán ¿Por qué tanto odio?. Facil.
Cuando mi padre vivia mi madre quiso convencerlo de que el trono deberia ser para mi primo ya que es el mayor de la familia y ademas el mas responsable, mi madre tuvo un objetivo toda su vida, ser la mujer mas poderosa de la nación y si el nombre de su familia crecia en estatus su sueño seria realidad.
-Tu madre me a pedido que te ayude con la corte real ahora que haz vuelto-
-Mi madre pidio tu ayuda, yo no- replique, basta ya de que mi madre trate de controlarme.
-Haz estado seis meses fuera, no creo que te mantuvieras al tanto- dijo con superioridad, ¿Pero quien se cree este?
-Ahi te equivocas, Frank estuvo en todas y cada una de esas juntas y anoche me he puesto al corriente- sonrei victoriosa.
-Yo no he visto a Frank en ninguna de esas juntas- la sonrisa seguia en mi rostro.
-Antonio, hay algo llamado tecnologia, deberias saberlo- y sin querer escuchar una cosa más, sali a los jardines para buscar a mis hermanos y desayunar.
¡Que lindo es regresar al hogar!