**STERELING** El ambiente estaba cargado, como si el aire mismo estuviera a punto de estallar. No podía dejar de apretar la venda en mi mano, sintiendo cómo la sangre seguía brotando, recordándome que todo esto era real. Thayer llegó con sus aires de molestia; seguía ahí, mirándome con esos ojos llenos de rabia, como si quisiera atravesarme con la mirada. Pero yo no iba a ceder. —¿De verdad crees que puedes venir aquí y darme lecciones? —le solté, rompiendo el silencio incómodo que nos envolvía—. Tú, que siempre has vivido bajo la sombra de tu madre, que nunca has cuestionado nada. ¿Y ahora vienes a reclamarme? Ten respeto por la persona que no te abandonó, sino que decidió criarte. Avanzó hacia mí, la mandíbula tensa, conteniendo palabras. Pero guardó silencio, mirándome con una mezcla

