**STERLING** Me dejé caer en mi silla y cerré los ojos por un momento, intentando calmar el torbellino de emociones que se agitaba en mi interior. Sabía que esto no había terminado. Mi madre no era del tipo que se rendía fácilmente, y Thayer seguramente estaría buscando alguna forma de usar esto en mi contra. Pero por ahora, al menos por ahora, había dejado claro dónde estaba mi posición. Aquella tarde, el sol se escondía lentamente, tiñendo el cielo de un suave tono anaranjado. El aire fresco entraba por la ventana entreabierta, moviendo apenas las cortinas. Me senté en el borde del sofá, con un café en las manos y la mirada perdida en algún punto de la sala. Había sido un día largo, uno de esos que te dejan con la cabeza llena de ruido y el cuerpo pidiendo tregua. De repente, escuché

