Solicito permiso para ausentarme después de la hora del almuerzo, para acudir a mi cita, me encuentro nerviosa, en realidad no sé qué es lo que quieran de mí. El edificio, se encuentra a pocas cuadras, es un lugar secreto, Churchil creo esta agencia especial, exclusivamente para esta guerra.
—Buenas tardes, tengo una cita con Nicolas Bodington— le digo a la recepcionista y le entrego mi carta. Ella no la lee, solo verifica el timbre y membrete de la carta. Y muy seria me hace pasar.
El lugar es austero, es una sala con muchos escritorios, moviéndose gente por todos lados, con papeletas, se ve un cuarto de recepción de radio, con maquinistas haciendo reportes, caras, serias, otras tristes, y algunas sonrientes, al menos la mía sí.
Entro a una oficina y veo a dos personajes, un caballero al cual identifico como Nicolas y una mujer con traje militar, con rasgos curiosos, muy judíos, y una actitud muy observadora.
—Un gusto Danielle— saluda Nicolas.
—Te presento a Amelia Williams, encargada de la capacitación de los nuevos reclutas— nos damos un apretón de manos y las sonrisas de rutina, antes te sentarnos.
—Sin rodeos, queremos que formes parte del equipo de Special Operations Executive, SOE— me quedo boquiabierta. Amelia es muy directa.
—Danielle, cada vez hay un mayor avance en el territorio de Europa de los nazis, tenemos que detenerlos, reforzar la resistencia interna, y buscar todos los posibles puntos débiles, pero cada vez es más difícil ocultarnos, y bueno, viendo tu aspecto, nadie pensaría que eres un agente, estamos abriendo campo para operadores de radio— sigo sin decir ni una palabra.
—Se requiere de una capacitación, y después ir al campo— hace una pausa y se pone de pie.
—Se te asignará un contacto de la resistencia francesa, para darte una ubicación, y después, organizar sabotajes y hacernos enterar de la información de los agentes dobles— se me queda viendo.
—Bien, estoy dentro— le digo sin miramientos.
—Antes de aceptar, es necesario que te digamos a todos los peligros que te enfrentas— y no espera a que le diga nada, cuando ya me está diciendo.
—Allá, no tienes en muchos en quien confiar, tienes que estar al pendiente de todo lo que está a tu alrededor, porque si te llegan a atrapar, nadie va a poder salvarte, hay balas, golpes, cuchillos, muchas otras armas dispuestas a hacerte daño. El dolor, la hambruna y la soledad, son algunas de tus compañeras— suspiro, es diferente en saberlo, a realmente vivirlo.
—Lo sé, asumo la responsabilidad, por, mi país y el mundo— ella me da una sonrisa y Nicolas la secunda.
—Bien pues comencemos el papeleo y el entrenamiento— asiento de inmediato.
—No pondrás tu renuncia, solo serás trasladada, y acudirás ciertas horas a continuar con tu trabajo, y a otras con tu entrenamiento— nos ponemos de pie, y me despido de ellos, sabiendo de las cosas nuevas que vienen a mi vida.
Los días transcurren en mi entrenamiento, he conocido a Liam, será mi compañero y encargado del puesto, yo solo seré la operadora, no sé su nombre real, pues nos han asignado nombres claves, yo ahora soy Caroline, si lo sé, pero me dieron a escoger de un puñado, y como imán, me atrajo.
Han pasado varios meses, y me siento como pez en el agua, además de sabes usar la radio, me han capacitado en usar un arma, en identificar vías de escape y muchas otras cosas.
Estamos saliendo del entrenamiento, cuando Amelia se acerca a mí y a Liam.
—Capturaron a nuestro contacto en Francia, de Lyon, estaba creando una de las redes más grandes, tememos que haya sido expuesto por un “topo”, necesitamos volver a hacer contacto y encontrarlo—mira al suelo como dudando— Ustedes son los más capacitados, no podemos darnos el lujo de perder esta posición— nos dice ya viéndonos a los ojos.
—Salen mañana a las dos de la mañana, preparen sus cosas— se despide y por un momento nos quedamos estáticos, pero logramos apresurarnos para tener todo listo.
El transporte es en avión, pero el saltará en paracaídas y yo aterrizaré, en un descampado, casi saltando del avión y este volverá a retomar su vuelo.
Liam se despide de mí, y minutos después ya estoy pisando suelo francés, el contacto en tierra, avienta al avión paquetes de información y el avión mismo el copiloto le da otros paquetes, y sale lo más rápido posible, ya que el ruido puede dar a conocer lo que sucede. Rápidamente ayudo a subir los paquetes al auto, y salimos lo más aprisa, para escondernos entre el bosque, estamos esperando para recuperar a mi compañero, ya debería de haber llegado, pero no. Mi contacto de la resistencia francesa se presenta.
—Paul Dassault— en la penumbra no puedo distinguirlo mucho, le regreso el saludo.
—Caroline Hall— siento que se tensa, y ya no dice más, solo siento su mirada constante, y su respiración inquieta.
—Ya está amaneciendo, es peligroso que nos quedemos más tiempo, vendré en la noche, a ver qué pasó, tengo que acomodarte en un lugar, vamos, te llevo con el doctor, esa es tu primera parada— asiento sin decirle nada.
Cuando llegamos a la ciudad de Lyon, y por primera vez la luz del sol, me deja ver el rostro de Paul, mi corazón se detuvo y dejé de respirar por unos segundos, y fue en ese momento, que su mirada grisácea, se fijó en la mía, y tuve que llevar mis manos a mi boca para no generar un grito, es él, es Andrew…
Y el destino me volvió a poner en mi camino, pero nada me asegura que él sepa de mi existencia o de la misma suya de sus vidas anteriores y nuestro amor.