Maldigo la hora en la que acepté ir a beber con Jongdae y sus amigos, son todos unos malditos bebedores y fiesteros empedernidos. Me gustan las fiestas e ir a bares pero… siendo sincero no puedo tolerar muy bien el alcohol, no recuerdo ni cuánto tomé esa noche, solo recuerdo que tomaba cuanta cosa me ofrecían y era un milagro que no me hubiera intoxicado, no entendía cómo los amigos de Jongdae y él mismo podían beber tanto y al día siguiente estar como si nada.
No me intoxiqué, pero había pasado algo que podría considerar como algo peor… o mejor dependiendo desde donde lo mirara.
Algunas personas cuando están ebrias, lloran, otras llaman a sus “ex” para hablar patéticas incoherencias, otras se quedan dormidas, otras pelean con cuanto ser se les atraviese en el camino y otras, como yo, se ponen… ¿Cómo decirlo? Algo calientes… sí.
Todo me daba vueltas y quería ir a mi cama y dormir, pero tenía que comer algo, además sentía como si la fuerza hubiera abandonado mi cuerpo, al menos comiendo me repondría un poco, intentaba evitar las náuseas y apretaba los ojos para soportar el dolor de cabeza que solo era agraviado por los pensamientos de lo que había pasado la noche anterior.
Hay algunos borrachos que olvidan lo que hicieron en su estado de ebriedad y otros, como yo, que lo recuerdan todo con detalle.
Mientras comía observaba a Chanyeol limpiando la mesa y esa mancha en la alfombra gris, y cuando recordé todo de golpe sentí una punzada de dolor en la cabeza.
-Deberías tomar una pastilla si te duele mucho- sugirió a penas me escuchó quejarme, yendo a la cocina, yo me arropé con la manta cubriéndome los hombros, había acabado durmiendo en el suelo… con Chanyeol, él probablemente se había levantado hace poco, ya que su pelo aún estaba mojado. Podía oírlo sirviendo agua en un vaso.
-Toma- me ofreció una pastilla y el vaso de agua que acepté sin decir nada, porque realmente me dolía demasiado la cabeza como para negarme o aceptar dando las gracias.
Tragué la pastilla sin dejar de beber el agua, y cuando la terminé dejé el vaso en el suelo.
A pesar del insoportable dolor, también pensaba en lo que debía hacer, probablemente cualquier cosa que dijera heriría sus sentimientos ¿no? Si es que era cierto lo que dijo ayer mientras lo hacíamos. “Me gustas… Baekhyun” su voz grave se había grabado en mi cabeza, haciéndome sentir culpable, con lo que odiaba esa horrible sensación.
-Chanyeol…- lo llamé, pero él no respondió, probablemente estaba de nuevo en la cocina- lo… lo que pasó ayer…-
-Hablemos después- me cortó.
-No, tengo que dejarlo claro, lo que pasó ayer fue solo un error, estaba borracho y… lo siento- dije completamente serio, no lo oí decir ni una palabra, pero sabía que lo había escuchado todo-lo siento, en serio-
-No tienes que disculparte, voy a llegar tarde a clases así que es mejor que me vaya- oí la puerta abrirse y cerrarse. No lo oí a él alterarse o siquiera titubear, probablemente sabía lo que iba a pasar, pero me sentía culpable porque aunque él no lo hubiese demostrado estaría algo dolido.
Me levanté del suelo recogiendo la manta y poniéndola sobre la lavadora, no me molesté en ponerme ninguna toalla en el cuerpo, de todas formas estaba solo, no planeaba ir a la universidad con ese dolor de cabeza y… tampoco quería ver a Chanyeol, me sentía mal por él, y mal conmigo mismo.
Solo iría a tomar un baño y dormiría por el resto del día, no había otra forma para recuperarme por completo. El dolor de cabeza ya no era tan fuerte, solo… me sentía muy mal por lo que había hecho, estúpido Jongdae, por un momento quise llamarlo y echarle la culpa pero… todo era culpa mía, no tenía por qué librarme, a demás no estaba del todo arrepentido, esa noche… había sido increíble, no entendía como Chanyeol podía ser tan bueno en la cama, es decir, se supone que esa fue su primera vez… con un hombre, y no lo hizo nada mal.
A parte de ser un buen polvo, era amable, atractivo, inteligente, responsable y… yo le gustaba… o eso me había dicho, podría...tal vez podría intentarlo con él, no debía haberle dicho que lo que pasó fue un error, pero… algo me lo impedía, Chanyeol había sido heterosexual todo este tiempo y por mí las cosas cambiaron, tan rápido como se interesó en mi podría perder el interés, ¿Qué dirían sus padres o su hermana? No tenía que arriesgar una perfecta vida sin decepcionar a sus seres queridos sólo por lo que sea que sintiese por mí, ¿Cómo podría gustarle yo? Solo sentía curiosidad, seguro era eso.
Suspiré, preguntándome por qué le daba tantas vueltas al asunto, no era como si me gustara Chanyeol.
Luego de 20 minutos en el baño, me puse algo cómodo y me tumbé en mi cama, hacía algo de calor, así que no me puse las cobijas, no me molesté en comer nada, pensaba dormir y solo eso, pero no importaba cuántas veces intentara poner mi mente en blanco, ni cuántas vueltas diera en la cama, no lograba dormir. Solo pensaba en Chanyeol, en lo que hablamos por la mañana, pensé en hablar con alguien sobre ello pero… ¿En qué podrían ayudarme?
Estaba odiando mis malditos hábitos al beber y mi maldita memoria explícita, recordaba todo con tanta lucidez que de un momento a otro me encontraba suspirando el nombre de Chanyeol. Todo estaba yendo de mal en peor y realmente no sabía cómo mirarlo de ahora en adelante… tal vez, ¿yo le gustaba de verdad? Pero ¿y si solo era curiosidad?
Me estaba revolcando el cabello, intentando alejar todos esos pensamientos, fui a la cocina por algo de beber y miré la hora, ya eran las 11:30 de la mañana y no estaba seguro de si lograría conciliar el sueño.
Escuché el tono de llamada de mi celular y me apresuré a tomarlo de mi habitación, era Jongdae, seguro para preguntar cómo había llegado. Era un idiota, si me hubiera muerto hasta ahora se enteraría, si de algo tenia culpa era de haberme enviado solo a casa cuando estaba borracho.
-Te odio, Chen- le dije molesto, con alguien debía descargar mi frustración y él había llamado justo a tiempo.
-Hey, hace tiempo que no me llamas así- contestó con una risa.
-Desde que estábamos en secundaria- suspiré recordando viejos tiempos, una de las razones por las que me cambié de jornada fue por Jongdae, apenas me enteré de que estudiaba allí me decidí, aunque ya llevaba tiempo pensando en cambiarme.
-¿Por qué me odias? Si es por lo de ayer, lo siento pero tú dijiste que no estabas tan borracho y yo tenía que cuidar a mi hermana…-
-Sí, idiota, pero sabes que no tolero el alcohol, debiste al menos decirle a alguno de tus amigotes que me ayudara-
-¿Por qué estás tan molesto? ¿Te perdiste o algo así?-
-No, ojalá…- suspiré amargamente y él notó que algo extraño pasaba.
-¿Qué pasó? ¿Estabas tan borracho que volviste a tus antiguos hábitos?- lo dijo en tono de burla, tal vez para subirme el ánimo, pero no lo logró, porque era cierta su suposición-Baekhyun… no me digas que…-
-Sí, maldición, ¡sí!-confesé por fin, de todas formas Jongdae no era tan mierda como para contarle a alguien, le gustaba bromear pero sabía cuándo algo era serio.
-¿Con…con quién?-
-Adivina-
-¿Chanyeol?- no me dio tiempo para contestar, no era necesario-¡lo sabía! Te dije que algo había raro con él, dijiste que era hetero ¡pero esos celos me decían lo contrario! No me miraría así ese día por nada-
-¿De qué celos hablas? No es como si fuéramos pareja…-
-¡Pero le gustas a él!-
-Solo está confundido-
-¡Baekhyun!-casi podía verlo sentado en el salón de música vacío, con el ceño fruncido, ya iba a darme el sermón de siempre- ¿No has superado eso? ¿Crees que no podrás volver a enamorarte? ¿O que nadie podría enamorarse de ti?-
-¿Por qué lo haría él? ¡Lo que siente solo va a arruinarle la vida!- dije cansado, sentándome en el sofá.
-No todas las personas con las que te involucras son iguales…-
-No quiero pasar por lo mismo- recosté mi cabeza en el espaldar, apretando los ojos, no quería desenterrar nuevamente ese sentimiento.
-¿Hasta cuándo vas a ser así? ¿No crees que es hora de que otra persona entre a tu vida?-
-Hablamos mañana, estoy… cansado- no quería seguir hablando de ello, me hacía sentir lástima de mí mismo.
-¡Espera! Tienes que dejar eso atrás, prométemelo-
-Ya lo dejé atrás, solo… no quiero pasar por lo mismo-
-¡Baekhyun!-y sin más le colgué, sabía que él lo hacía por mi bien, que se preocupaba por mí, pero no necesitaba de su compasión, podía arreglármelas solo y llegaría un momento en el que pudiera volver a… sentir, pero no con alguien como Chanyeol, no quería pasar por la misma situación, no quería arruinar su vida.
…
No me di cuenta en qué momento me quedé dormido, tal vez el hablar de ello con alguien hizo que mi mente quedara más tranquila, pero lo último que recordaba era haber estado en el sofá y resulta que desperté cómodamente en mi cama, ya era de mañana y me crujía el estómago, no había comido nada desde el desayuno del día anterior, con excepción de un vaso de jugo, no me sorprendía el haberme quedado dormido por tanto tiempo, era normal para mí y muy necesario para recuperarme luego de estar borracho. Me quité las cobijas y me dispuse a levantarme estirando los brazos, sentado en el borde de la cama, cuando miré a la mesita de noche… vi un plato con fruta picada y otro con huevo revuelto y pan, al lado de estos había un vaso de jugo de naranja.
“Chanyeol” fue lo primero que pensé, ¿Cómo podría ser tan… bueno todo el tiempo, a pesar de lo que había pasado?, solo hacía que me sintiera extraño.
Tenía demasiada hambre como para negarme y acabé con todo en poco tiempo, fui a la cocina para dejar los platos allí y… darle las gracias, pero no estaba, ni él ni la maleta que siempre dejaba en el perchero, ya se había ido a la universidad.
Casi nunca lavaba los platos pero ahí estaba, lavándolos con suprema lentitud, no pensaba en nada, siempre era mejor no preguntarse cosas de las que ya se conoce la respuesta.
¿Chanyeol me llevó a mi habitación y me acomodó en mi cama? ¿Chanyeol me preparó el desayuno? ¿En serio le gusto tanto como para que sea bueno conmigo después de lo que dije?
Ese tipo de preguntas.
Ya estaba tarde para mi primera clase y la profesora no me dejaría entrar, así que me tomé mi tiempo para arreglarme y mientras lo hacía puse mi celular a cargar, tenía la batería casi muerta y solo alcancé a ver el número de llamadas perdidas de Jongdae, Kyungsoo y otros números sin nombre de contacto, en la universidad hablaría con quien me necesitara, no iba a devolver llamadas.
…
No podía llegar a la universidad sin recibir la parte del sermón que me faltaba.
-Baekhyun…-estaba comenzando a molestarme.
-Dije que estoy bien, no te preocupes y deja de preguntarme cosas estúpidas-rodé los ojos mientras me acomodaba en el asiento frente al piano del salón, Jongdae estaba a mi lado, hablando a susurros.
-No puedo evitar preocuparme por ti, ¿estás seguro de que estarás bien?-
-Aish, ¡Kim Jongdae!-casi le grité exasperado y estuve a punto de decirle que no me jodiera más cuando sentí una mano posarse en mi hombro-Kyungsoo…-
-No viniste ayer…- con la mirada me estaba exigiendo una explicación, estos dos me conocían de hace mucho y eran como mis mejores amigos a pesar de que duramos un tiempo sin vernos, en especial con Kyungsoo, aun así era como si nunca nos hubiéramos separado, no habíamos cambiado nada en unos años, Jongdae y Kyungsoo no se conocían mucho, lo único que tenían en común era una amistad conmigo, Jongdae había sido mi amigo de escuela y Kyungsoo mi amigo de vecindario, a veces hablábamos juntos cuando Kyungsoo estaba en mi casa y Jongdae venía de visita, ellos… me conocían casi a la perfección. Pero no por eso debían saberlo todo, yo había cambiado en los últimos años y ya no era alguien que dependiera de los demás como en ese entonces.
-Me estaba recuperando de la resaca- me limité a decir restándole interés, ambos se miraron, Kyungsoo intentaba averiguarlo de Jongdae pero él sabía que si decía algo no lo perdonaría, no me gustaba que las personas supieran cosas de mi de boca de alguien más, quería ser yo quien le contara a Kyungsoo cuando estuviera listo, él no conocía esa parte de mi historia.
-Supongo que no van a decirme-suspiró resignado, sentándose a mí lado-y también supongo que ayer practicaste la partitura, falta poco para el examen-
-Lo sé, practicaré más, pero Kyungsoo…-me miró atento, no estaba seguro si debía preguntar, pero la curiosidad me carcomía las entrañas- ¿ya sabes quién te envió la carta?- lo había acompañado al salón de cosas pérdidas para salvarlo de sus amigos sobreprotectores y había encontrado una misteriosa carta en el interior de su recién encontrada mochila, era divertido, Kyungsoo se hacía el poco interesado pero se notaba que le había llamado la atención, probablemente sus amigos no le dejarían ni responder la carta, pero lo animé a que lo hiciera, necesitaba hablar con alguien diferente a las personas habituales y era interesante lo de la carta, aparte que tenía que ocultarlo de sus amigos, lo cual lo hacía más emocionante.
-Aún no, la respondí hace poco y no sé si esa persona solo lo hizo como un juego-
-No lo creo-respondió Jongdae, que también sabía de la carta, es más, él me había ayudado a convencer a Kyungsoo de que la contestara y lo había cubierto de sus amigos para que pudiera dejarla en el lugar acordado.
-No sé… hoy iré al lugar, necesito que me cubran- Jongdae asintió enérgico, también le emocionaban este tipo de cosas, hasta dijo que le parecía divertido, aunque al principio había dicho que era demasiado cursi para su gusto.
…
Como siempre cuando llegó la hora del almuerzo, los amigos de Kyungsoo vinieron por él, no sabía por qué estaban tan apegados, Kyungsoo me contó que ellos eran estudiantes de intercambio y él había sido amable con ellos, les había enseñado la universidad y los había ayudado a llegar al edificio en el que iban a estudiar. Uno de ellos estudiaba actuación, Chanyeol estudiaba en el mismo edificio (ya que estudiaba cinematografía) de ahí que Kyungsoo lo conociera y que conociera a Jongin y toda la historia dramática que venía con él, de solo pensarlo me dolía la cabeza; Y el otro estudiaba música, al principio tenía las mismas clases que nosotros así que estaba en nuestro salón pero de un momento a otro empezó a tener clases diferentes, no recuerdo por qué y nunca me molesté en preguntar, creo que estaba interesado en los musicales y no tanto en tocar instrumentos, no recuerdo bien, este antes no estaba tan apegado a Kyungsoo como el primero, pero empezó a serlo después de que yo llegara.
En fin, Tao como siempre venía haciendo mala cara y Luhan, el niño bonito, estaba hablando por su celular (no entendía ni un carajo ya que estaba hablando en chino). Ese par estaban casi siempre pegados entre ellos y pegados a Kyungsoo, eran tan… raros y disparejos y… no entendía nada, pero bueno, era la vida de Kyungsoo, si quería que esos dos se la controlaran (porque eso era lo que hacían) era su problema, desde que me cambié de jornada y me encontré con él siempre le he preguntado por qué deja que ellos se entrometan en todo, pero solo sonríe y no me contesta.
Fuimos al comedor, a esa hora los viernes estaba vacío así que no tardamos en conseguir nuestra comida y asientos, Jongdae casi nunca almorzaba con nosotros ya que en los descansos estaba con otros amigos, yo sabía que él se sentaría con nosotros si no estuvieran los dos chinos controladores de vidas.
-Kyungsoo, ¿quieres que traiga más jugo de uva?- le preguntó amable Luhan, era muy dulce con Kyungsoo, siempre mimándolo, si lo veía desde otro ángulo Luhan era como un mayordomo o un niñero concediendo caprichos y mimando al joven amo y Tao era el guardaespaldas con cara de matón, siempre gruñendo, pero ya llevaba lo suficiente sentándome con ellos como para saber que Tao en realidad no era tan atemorizante como parecía, en realidad era un niño juguetón, hasta yo me divertía jugando con él de vez en cuando, con Luhan también, ambos eran agradables una vez que los conocían, pero realmente mantenían a Kyungsoo en un pedestal o en una burbuja de cristal, era como si les hubiera salvado la vida y le estuvieran pagando con toda su protección y cuidados, y Kyungsoo se dejaba hacer, yo no podría soportarlo, pero a él le encantaba que lo mimaran, a veces lo comprendía, esos dos le daban todo lo que quisiera y no lo molestaban si él no quería hablar, si él quisiera podría decirles que lo llevaran cargado a todas partes y ellos lo harían. No lo entendía, para nada ¿Qué tanto le debían para tratarlo así?
-Tsk, ahí está otra vez ese idiota, ¿Por qué sigue viniendo al comedor?- decía Tao mirando con odio al otro lado del lugar, Kyungsoo suspiró con fuerza, sin percatarme también lo hice, porque sabía que al lado de la persona que Tao parecía odiar con toda su alma estaba… mi compañero de apartamento, por suerte yo estaba sentado dándole la espalda.
-Tao deja de actuar así, no está acercándose, déjalo almorzar tranquilo-
-¿Lo estás defendiendo, hyung? ¡Sabía que desde ese día has estado actuando extraño! ¿Sientes algo por él? ¿No te quedó claro que te estaba engañando?-
-¿Puedes… cerrar la boca?- ahí estaba, el Kyungsoo que conocía, casi parecía echar fuego por los ojos, Tao solo tragó saliva-¡déjalo en paz! ¿De acuerdo?-Luhan tocó el hombro de Kyungsoo intentando calmarlo, mientras me pedía con la mirada que dijera algo.
-Sabía que ibas a explotar un día de estos- dije triunfal, conteniendo una carcajada, oí a Kyungsoo soltar aire de frustración en un suspiro largo-¿lo ves, Tao? Debes dejar de protegerlo tanto, Kyungsoo no es indefenso-dije negando con la cabeza mientras Tao me observaba mordiéndose los labios y agachando la cabeza, como un cachorrito regañado.
No planeaba quedarme allí por mucho tiempo, ya que había perdido todo el día anterior, tenía que practicar en ese momento, como Kyungsoo dijo, se acercaba el examen de final de semestre.
-¿A dónde vas?-Preguntó Luhan cuando me levanté.
-Tengo que ir a practicar, nos vemos-me despedí de todos, colocándome la mochila al hombro y cuando di media vuelta para salir, como esperaba, allí estaban todos los amigos de Chanyeol, pero él… no estaba, me pareció extraño. Sentí que era mejor así, no tendría que sentirme incomodo cuando pasara por su mesa para salir.
-¡Hey, Baekhyun!-Me saludó Yixing y los demás también lo hicieron, incluido Jongin, quien se veía demasiado animado.
-Hyung~ necesito pedirte un favor-canturrió haciendo un puchero.
-Puedo hacerme una idea de lo que vas a pedirme y no pienso participar en ello-dije cortante, yéndome de inmediato, solo escuché las quejas cuando salí del comedor, probablemente iba a pedirme que le ayudara con Kyungsoo y no pensaba hacerlo, no me gustaba que se entrometieran en mi vida y no iba a entrometerme en la vida de los demás, bastante me había entrometido en la vida de Kyungsoo convenciéndolo de lo de la carta.
Me dirigí al edificio de música para practicar y en el camino me encontré algo que no esperaba, para nada, algo que me descolocó totalmente.
Una chica demasiado confianzuda estaba… arreglando la camisa de Chanyeol, y ¡él se dejaba! No podía creer lo cerca que estaban, ella era alta y rubia, despampanantemente bonita y bien… operada, maquillada y tinturada, maldita zorra.
No podía evitar verla con malos ojos y ¡Chanyeol se reía con ella! Está bien, me estaba muriendo de rabia. Él podía estar con cualquier persona menos con ella, desde el día que llegué a la universidad, la muy zorra me ha estado poniendo los pelos de punta, acercándose de más a los profesores ¿por qué diablos estaba estudiando allí si no hacía nada? Siempre odié a las personas interesadas y aprovechadas, y esa era una de ellas. Si, tenía una voz bonita, pero…. ¿Y la disciplina? ¿Y el esfuerzo? ¿Y la técnica? Solo quería graduarse y decir que era cantante, ¡sería una de esas “idols” que son solo una cara bonita!, era de esas, la maldita, seguro se haría famosa por prostituirse para llegar a la cima y ahora ¡estaba… seduciendo a Chanyeol! ¿Por qué a él? No se acercaría porque sí, seguro planeaba algo y no iba a dejarla.
Tan pronto como me decidí ir a pegar el grito al cielo frente a ellos, la muy descarada se fue dándole una sonrisita a Chanyeol quien se la devolvió, el muy idiota no sabía que lo iban a utilizar, no pude armarme de valor al verlo voltearse y me escondí cobardemente detrás de un arbusto en medio del gran espacio abierto, lo vi suspirar y entrar de nuevo a su edificio ¿Cómo podría decirle algo sintiéndome tan incómodo?
…
Cuando llegué al salón de música estaba todo en silencio, no había ni un alma y así me gustaba, prefería practicar solo, concentrarme en lo mío sin que nadie me perturbara. Me senté frente al piano de cola y comencé a tocar la melodía que había estado practicando por una semana, comencé a cantar al tiempo que tocaba, metiéndome en la delicada armonía, cerrando los ojos para sentir la música, ya me sabía la ubicación de las teclas del piano de memoria luego de haber practicado una y otra vez, pero luego de casi una hora de práctica se me empezó a hacer difícil preocuparme de tocar, cantar y pensar al mismo tiempo, tuve que detenerme porque los pensamientos no me dejaban en paz.
¿Por qué esa zorra necesitaría a Chanyeol?
Luego de un tiempo de luchar por volver a concentrarme me levanté frustrado, no podía dejar que ella hiciera lo quisiera con todo el mundo y menos con Chanyeol, él caería fácil porque era demasiado amable con todo el mundo (cuando estaba de buen humor)
Metí las partituras en mi mochila y salí corriendo de allí, de todas formas no iba a poder concentrarme así que no tenía otra opción, aún quedaban algunos días para el examen.
Fui hacia el edificio de artes escénicas y vi salir a los amigos de Chanyeol, pero no lo veía por ningún lado, comenzaba a preocuparme que se hubiera involucrado con la estúpida zorra, tal vez estuviera dolido por lo que le dije y… no, no quería pensar en ello.
-Hey… ¿Sehun?- llamé a uno de sus amigos y él me observó extrañado-¿sabes… donde esta Chanyeol?-
-Mmm salió rápido de su clase, creo que fue a su apartamento, ¿por?- contestó, mirándome con ese aire de superioridad, con los ojos afilados, como queriendo averiguar lo que pasaba por mi mente.
-Solo… preguntaba- Chanyeol no podía ser tan idiota como para contarle a sus amigos algo como lo que pasó entre nosotros ¿o sí? Yo le conté a Jongdae pero solo porque él conoce mis hábitos.
Me molestaba que me comenzaran a mirar de esa forma indagatoria, así que tan rápido como me acerqué a ellos me alejé corriendo ¿y si esa zorra estaba con él en el apartamento? ¡Chanyeol no podía dejarse engañar!
Aún tenía una clase dentro de media hora pero me fui directo a la salida de la universidad, sin siquiera avisarle a mis amigos, esa tipeja podía meterse con quien quisiera menos con alguien que yo conociera, por más frio que sonara aquello, no me importaba lo que hiciera con el resto, pero no podía soportar que se metiera con mis conocidos.