Capitulo 7- El peso de la corona

592 Words
-Dereck King- El salón se iba vaciando poco a poco, como un cuerpo cansado que por fin podía respirar. Las risas forzadas, los saludos exagerados y las miradas calculadoras se desvanecían junto con la musica. Yo seguía ahí. De pie, con una copia intacta en la mano, despidiéndome de familias que no recordaría al amanecer. Hijas que sonreían como si ya se vieran sentadas en el trono. Padres que me estrechaban la mano con la misma esperanza con la que se aferran a un contrato. Todo era ruido. -Ha sido una noche exitosa -dijo mi padre a mi lado, con ese tono diplomático que jamás se apaga-. La nobleza quedo complacida. No respondí de inmediato. Observe el reflejo de las luces modernas del salón en los ventanales de cristal, las flores luminosas apagándose poco a poco, como si también estuviera agotadas de tanta expectativa. -Si por "exitosa" te refieres a sobreviví sin huir, entonces si -respondí al final. Mi padre frunció ligeramente el ceño. No por enojo, sino por cansancio. -Dereck... sabes lo que esta en juego. Lo sabia demasiado bien. El baile no había sido una celebración. Había sido una cuenta regresiva. Una ultima oportunidad para que mi Mate apareciera antes de que el imperio exigiera una decisión definitiva. Sentí una presencia demasiado cerca. Débora. Su aroma empalagoso intento colarse en mis sentidos mientas se acomodaba a mi lado, como si el espacio me perteneciera menos por el simple hecho de estar ahí. -Ha sido una velada encantadora, Su Alteza -dijo, con esa voz entrenada para sonar dulce-. Muchas jóvenes habían dado cualquier cosa por estar en mi lugar. La mire apenas un segundo. -Y muchas otras habrían preferido estar en cualquier otro sitio -respondió con calma. Mi madre intervino antes de que la tensión creciera. -Ya es tarde. Todos estamos exhaustos -dijo con una sonrisa diplomática-. Mañana hablaremos. Sabia lo que significaba "mañana". Decisiones. Presión. Consecuencias. En cuanto pude, me aleje del salón. Camine por los pasillos del palacio, dejando atrás el eco de tacones y promesas vacías. El aire nocturno del ala privada se sentía distinto, mas honesto. Me detuve frente a un ventanal que daba al jardín exterior. Nada. Ni rastro de esa sacudida en el pecho que tantos describían al encontrar a su Mate. Ninguna llamada de la Luna. Ninguna certeza. Solo silencio. -Te estas escondiendo -dijo una voz conocida detrás de mi. Dominick. No tuve que mirarlo para saber que sonreía. -Tu desapareciste -respondí-. Te busque para salvarme del asedio final. -Lo siento -dijo con un tono que no sonaba arrepentido en absoluto-. Encontré algo... o mejor dicho, a alguien. Eso me hizo girar. Había algo distinto en el. Su postura, su energía. Incluso su silencio era mas liviano. -¿La encontraste? -pregunte en voz baja. Dominick no respondió de inmediato. Solo asintió, con una sonrisa que no le había visto jamás. Sentí una mezcla extraña. Alivio por el. Envidia por mi. -Me alegro -dije al final, con sinceridad-. De verdad. El se acerco y apoyo un hombro contra el ventanal. -¿Y tu? Negue lentamente. -Nada -admití-. Y el tiempo se me acaba. Dominick no dijo nada, pero lo siento. La duda flotando entre nosotros. -Si mañana decide por mi...-empecé, pero no termine la frase. Porque no hacia falta. El trono no espera. El imperio tampoco. Esa noche entendí algo con claridad dolorosa; No temía gobernar. Temía hacerlo sin ella. La Luna brillaba alta sobre el palacio, indiferente a mis pensamientos. Y por primera vez le pedí algo. Que no llegara demasiado tarde.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD