-Katy Bell-
El café sabia mejor del lado de la tarde.
Tal vez la luz dorada colándose por los ventanales o el murmullo constante de estudiantes y risas suaves alrededor, pero había algo reconfortante en ese momento. Dominick estaba sentado frente a mi, relajando, como si no llevara consigo ningún peso invisible.
Mis amigas ocupaban la mesa contigua.
No demasiado cerca para interrumpir...
No demasiado lejos para no escuchar.
-Entonces -dijo Delayra en voz baja, inclinándose hacia Lili-, ¿si es ese Dominick?
-No puede ser coincidencia -respondió Lili, fingiendo revisar su celular-. No existen dos Dominick Black así.
-¿Todo bien? -pregunto Dominick, notando mi distracción.
-Si -respondí-. Ellas solo... exageran.
El sonrió con paciencia.
-Suelen hacerlo los amigos que se preocupan.
Quise decirle que no estaba acostumbrada a que alguien se preocupara por mi de esa manera. Que no sabia bien como moverme cuando la atención no venia cargada de expectativas.
Pero antes de que pudiera hablar, la sensación volvió.
Un cosquilleo en la nuca.
Un peso suave en el aire.
Levante la vista instintivamente, recorriendo el café, la calle, los reflejos en los vidrios.
Nada.
-¿Otra vez? -pregunto Dominick, con el seño apenas fruncido.
-Si... -admití-. Es raro. Como si alguien me mirara, pero no puedo verlo.
El se quedo en silencio unos segundos, observándome con mas atención de la habitual.
-Si te incomoda, podemos irnos -dijo al final-. No quiero que te sientas expuesta.
Negue con la cabeza.
-No. No es miedo -dije, intentando encontrar las palabras-. Es solo... extraño.
Dominick asintió, respetando mi respuesta.
No sabia que, a solo unos metros de distancia, alguien estaba pagando el precio de esa decisión.
-----------------------------------------------------------------------------------------
-Dereck King-
No avances.
La orden no vino de nadie mas que de mi mismo.
Estaba ahí.
La veía.
La sentía.
Cada paso que daba Dominick, cada gesto de ella, cada risa suave me atravesaba como una prueba impuesta por la Luna.
Mi lobo Rax estaba tenso, con los músculos espirituales preparados para saltar.
Ve, insistía.
Reclámala.
Pero no lo hice.
Porque ya no se trataba de encontrarla.
Eso ya había ocurrido.
Ahora se trataba de respetarla.
La observe girar la cabeza, inquiera, como si percibiera mi presencia. Me oculte mejor entre la gente, controlando mi respiración, apagando todo rastro de mi.
Ella no debía verme así.
No mientras estaba con el.
No mientras aun no entendía nada de lo que era.
Dominick se inclino hacia ella, dijo algo que hizo sonreír. Y esa sonrisa...
Rax se removió, dolido.
Ella esta bien, le dije.
Eso es lo único que importa ahora.
Aprete los puños dentro de los bolsillos.
No fui criado para huir.
Pero esta vez, quedarse habría sido un acto egoísta.
Di un paso atrás.
Luego otro.
Espere a que ella bajara la mirada hacia su taza, distraída, y aproveche ese segundo exacto para desaparecer entre la multitud.
No porque me rindiera.
Sino porque aun no era mi momento.
-------------------------------------------------------------------
-Katy Bell-
La sensación se disipo de golpe.
Como si alguien hubiera soltado un hilo invisible.
Parpadee, confundida, y solté una pequeña risa nerviosa.
-Creo que ya me estoy imaginando cosas -dije.
Dominick me observo unos segundos mas antes de relajarse.
-Tal vez -respondió-. O tal vez alguien decidió no interrumpir.
Lo mire, intrigada.
-¿Interrumpí que?
El alzo los hombros.
-Un buen café.
Sonreí.
Pero en algún lugar profundo de mi pecho, una certeza comenzó a formarse, suave y persistente.
Alguien había estado ahí.
Muy cerca.
Y había elegido irse.