-Ya has aprendido las cosas que me dan placer, pequeña, voy a dejarte libre para que nos des placer por tu cuenta. Aún te permitiré sentir cómo tus acciones nos llevan a ambos al clímax.- -Gracias señora- En ese momento, Jessie hizo lo que había estado deseando, tomó una mano de los pechos de Jaleh y luego insertó primero uno, y luego dos, dedos dentro del maravilloso coño frente a ella. La sensación de esa penetración reflejada en su propio cuerpo fue simplemente eléctrica. Comenzó a explorar el interior con esos dedos y supo cuando tocó el punto G de Jaleh cuando el manojo de nervios simplemente explotó en sensaciones placenteras transmitidas a través del vínculo a la propia experiencia de Jessie. Esperó hasta que ambas estuvieron muy cerca del borde y entonces, justo en el momento ju

