El entrenamiento con las armas iba tal y como Kaidan lo había esperado, su esposa poseía talento para dominarlas en cuestión de poco tiempo, ya habían pasado seis meses, desde que comenzó con su entrenamiento, llegando a dominar técnicas que requerían años de práctica la mujer ya las dominaba, quizás su sangre guerrera de Virelia tuviera algo de mérito allí. - Elina – la llama Kaidan interrumpiendo la concentración de la mujer con su espada - Kaidan – le dice corriendo hacia él - ¿Cómo sientes tu cuerpo? – le dice acariciando su cabeza - No siento dolor alguno – al principio todas sus articulaciones dolían, pero ahora su cuerpo se sentía ligero como una pluma - Excelente – le dice de forma amable sonriéndole - ¿crees que puedas utilizar tu en

