El día dio paso a la noche y para colmo se largó a llover... al menos el clima acompañaba su ánimo pensó Sophie mientras se metían dentro de las carpas para no mojarse.
Ella sintió el indescriptible deseo de sacarse los zapatos y bailar bajo la lluvia descalza, pero suponía que si hacía eso su padre cumpliría algunas de sus amenazas nefastas...
Y ella amaba sus pies, no eran perfectos, pero la llevaban a donde quería, la dejaban sentir el césped, la hacían girar cuando bailaba... no tenía intenciones de que su padre los rompiera con un bate y sabía que era muy capaz... ya lo había visto hacer cosas malas, como cuando mató al perro que él mismo le regaló.
Quedó tan traumatizada que no habló por un mes, y nunca más quiso tener una mascota.
Al menos, las mariposas eran libres... y podían volar alto... bellas y afortunadas... La joven suspiró.
Ellas podían escapar y nadie las obligaba a ponerse zapatos incómodos o casarse con viejos con lo que se suponía que tenía que hacer cosas asquerosas...
Como su padre no sabía que ella sabía lo que era el sexo, la había obligado a ver videos... le dijo que los mirara porque debía hacer eso ya que ese sería su deber como esposa, y que debía darle un hijo al viejo... sino iba a llevar a alguien para que la violara, le dijo como amenaza... y ella sabía que su padre era capaz de cumplir eso...
Sophie era menos joven de lo que todos pensaban... la gente solía creer que tenía 17 o 18 años, pero había cumplido 27 en otoño... y no era boba...
Sabía de las cosas que hacían los esposos y esposas... Una vez habían tenido un jardinero ellos... que retozaba a veces con ella, y le hacía cosas que le gustaban a Sophie... Ella no era tonta, y también tenía deseos... y derechos, pensaba.
Pero cuando el guardaespaldas de su padre los descubrió por poco y mata al muchacho... Lo había golpeado tanto... Tom, el guardaespaldas, era un ex marine... un hombre cruel igual que su padre, que a veces la miraba de un modo que no le gustaba para nada... como esperando que ella estuviera sola para hacerle algo... y ella no quería retozar con Tom, de hecho, su sola presencia en la habitación hacía que la sangre se le congelara.
Observó la lluvia con anhelo por un rato...
— Deseas ir a bailar bajo la lluvia descalza, ¿no? — le dijo una voz cerca de su oído y la sobresaltó.
Hablando del demonio... Tom la miró y sonrió con cinismo.
— Te conozco pajarita, no me mires con esa cara... ¿sabes? Si tú y yo hiciéramos lo que hacías con ese muchacho al que le di esa paliza, todo sería mucho más fácil para ti, tu padre me escucha... incluso podrías librarte del viejo de mierda con el que te ha casado mucho antes de lo previsto... ¿Qué te parece? — le ofreció con una sonrisa lobuna.
A Sophie la recorrió un escalofrío. Lo peor de todo era que Tom era bello como un príncipe de cuentos rubio de ojos claros, pero tenía el corazón más malvado que cualquier bruja mala de cuento... él hacía el trabajo “sucio” para su padre, ella había escuchado muchas conversaciones a través de los años...
Quería gritarle en su cara que era un maldito y que ella no haría nada con él ni en un millón de años, pero si algo había aprendido con el tiempo era que con esa clase de hombres menos era más y si realmente le decía dónde podía meterse su propuesta, iba a efectivamente terminar como su madre...
Y no tenía dudas tampoco de que, si no fuera por sus ojos verde jade, sería un claro candidato a violarla si lo del viejo no funcionaba como su padre quería. Pues el viejo tenía unos increíbles ojos azules, igualitos a los del actor tan lindo que hacía de Superman... Ella podía ser rescatada por Superman tranquilamente si su príncipe no aparecía, pensó y le sonrió a Tom con esa sonrisa de idiota que usaba con su padre.
— Gracias Tom...pensaré en tu... estem propuesta.... — murmuró y se dio vuelta para irse. Pero él la tomó del brazo.
— No te demores mucha pajarita... mira que tu tiempo se agota... — le avisó con la mirada fría y ella tragó saliva nerviosa.