Capítulo 5. Deshacerse del abuelito

820 Words
Lo peor fue cuando la gente se empezó a ir, y con muy poca sutileza su padre le dijo que fuera al dormitorio a prepararse para “el novio”. Deseó haber tomado más champaña, aunque suponía que ni toda la champaña del mundo podría obviar el hecho de tener que hacer las cosas que había visto de los videos que la hizo mirar su padre, con ese viejo decrépito. Claro que tenía nombre el viejo, Claude... un nombre de viejo... pufff... El ama de llaves la ayudó a cambiarse, a sacarse todas las horquillas que le habían puesto para mantener a raya a sus rizos dorados... Y a sacarse el vestido de casamiento... Cuando se lo quitó y quedó en ropa interior, pensó que lo único que iba a recordar de ese día era haber usado ese vestido de princesa tan bello. Con pesar se puso la ropa interior que ya estaba preparada, era un conjunto de encaje blanco que no dejaba nada a la imaginación, con unas medias altas con ligas y su cabello suelto por la espalda. — Está hermosa niña, lástima que la hayan casado con ese...mm... Bueno, señor... — dijo un poco incómoda la mujer que la conocía desde niña. — Es un viejo asqueroso, puedes decirlo sin miedo María... — respondió ella y ambas sonrieron. Aunque ella estaba triste... a pesar de lo que creía Tom ella seguía siendo virgen, claro que lo hubiera hecho con el joven que trabajaba para ellos, solo que era más joven en ese entonces y la indecisión por ser virgen hizo que perdiera el tiempo... Y ahora se sentía arrepentida, debería haberlo hecho con Charles, al menos tendría un buen recuerdo de su primera vez. La puerta de la habitación se abrió. El viejo encima había bebido. Era de cabello blanco y no le quedaba mucho, y lo único que destacaba en su rostro arrugado eran esos ojos tan azules... Ella imaginó que quizá de joven habría sido guapo, pero ahora tenía casi 90 años y de solo pensar en su m*****o y sus pelotas tenía ganas de vomitar hasta sacar sus tripas como el día del chocolate... El hombre entró en la habitación mientras María cerraba la puerta. Se acercó y tocó su pecho. — Estás muy delgada, pero eres realmente hermosa, como un ángel... — le dijo y la agarró fuerte del cuello y estampó un beso en sus labios. Luego puso una mano en su vientre desnudo. — Tu padre me dijo que eres fértil, así que veremos si me das un hijo con este vientre... — murmuró y metió uno de sus dedos esqueléticos dentro de las bragas de Sophie lo que hizo que la muchacha se echara hacia atrás como si el toque le quemara... aunque, mejor dicho, le asqueaba —. Vamos querida, no es tiempo de juegos... he pagado mucho dinero por ti, sé que es tu primera vez... pero te gustará te lo prometo... MALDICIÓN, para eso su padre la había llevado al médico que miró por su agujero... y le habían dado unas pastillas para tomar. “ERES TONTA SOPHIE, COMO UNA MALDITA MULA”. —Se... señor, no me dañe por favor... — dijo escapándose de las manos que querían atraparla, y por suerte el dormitorio era lo suficientemente grande como para correr, alrededor de la cama. El viejo casi la agarra del cabello un par de veces, pero finalmente cansado se sentó en la cama y se agarró el pecho con las manos. — Creo que no me siento bien... — murmuró buscando aire. Ella se acercó asustada, si mataba al viejo, su padre la mataría a ella luego. Así que se acercó temerosa. — Señor, ¿está bien? — le preguntó y con una agilidad poco común para su edad el viejo la tiró sobre la cama. — JA, TE ENGAÑÉ... Ahora si te tendré... — murmuró y lamió su mejilla y bajó por sus pechos mientras ella se agitaba. — POR FAVOR, NO QUIERO, NO ME HAGA ESTO... — comenzó a sollozar Sophie, pero el hombre no le prestó atención. Sacó su m*****o de su pantalón, todo arrugado, y la joven quiso desmayarse del asco... Grandes lágrimas rodaron por sus mejillas, mientras el viejo intentaba tocarse para parar su v***a, y le había arrancado las bragas ya. Intentaba metérsela sin éxito, pues no estaba dura, por el contrario muy blanda. — MALDITA PASTILLA, HAZ EFECTO — gruñía y ella alcanzaba a oler su aliento fétido. Mientras se daba esta secuencia, como en cámara lenta Sophie vio el momento exacto en que el viejo se quedó duro, se llevó una mano al corazón y se desplomó sobre ella. — ¿SEÑOR? SEÑOR DESPIERTE, POR FAVOR — gritó con pánico en su voz... ahora su padre la iba a matar en serio, pues al parecer, ella había matado al viejo que podía ser su abuelo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD