Capítulo 5

1062 Words
Me levanto por el ruido de obras que hacen en la calle y me maldigo cuando veo la hora. Las 12pm. Me he dormido. Salto de la cama y corriendo me hago la bolsa para ir al gimnasio. Por suerte no tengo que ir a trabajar o estaría suplicándole a Lara que no me echara. Siendo que el torneo está a la vuelta de la esquina, le pedí a Lara la semana libre. Necesito estar lo más descansado posible para el torneo. Es corto de apenas tres días, pero estos son los más intensos y los que más requieren de fuerza y condición física. Por ello, lo único que estoy haciendo estos días es salir a correr, ir al gimnasio y descansar. Es la primera vez desde que empecé a trabajar en la cafetería que le he pedido días libres. Además, todavía tenía pendientes todos los días en que he cubierto a alguien. O sea, no podía decirme que no. Esa mañana, en cuando salgo del gimnasio me voy directo a casa. No salgo tarde, deben ser las 3. Mañana tengo la primera pelea por lo que no me puedo machacar tanto como de costumbre. De camino a casa, paso por un restaurante y me pido la comida y la cena. Apenas me queda comida y no tengo intenciones de ir a comprar, al menos el día de hoy. En cuanto llego a casa pongo la lavadora que tenía pendiente y antes de que pueda sentarme oigo el timbre sonar. Espero de toco corazón que no sea mi casero John. Sé que le debo dos meses de renta y que ya estamos a finales de mes y por tanto ya le debo el tercer mes. Pero apenas cobre el dinero del torneo, confiando en que lo ganaré, le pagaré todo lo que le debo. -Oye, ¿Por qué ignoras mis llamadas tío? -Gil entra sin esperar invitación. -Perdí el móvil hace unos días. -Le responde cerrando la puerta y sentándome a su lado al sofá. - ¿Dónde? -Pregunta este. -Sinceramente no tengo ni idea. Ni si quiera sé exactamente cuándo. -Empiezo a comer mi comida. - ¿Quieres? -Le ofrezco. Podré ser todo lo que querías, pero educación no me falta. -No-Niega- ¿Cómo puedes ser tan despistado? -Se ríe. -Sabes que no utilizo mi móvil nunca. -Me encojo de hombros- ¿A qué has venido? -Le pregunto. -A preguntarte por tus horarios en el torneo. *** 4 DÍAS DESPUÉS   La sensación que te queda tras ganar un torneo es indescriptible. Simplemente increíble. Y esta sensación mejora cuando recibes la insólita cantidad de 7000. Es tan gratificante ve que tu esfuerzo ha valido la pena… Ves un poco de luz en el largo camino, que parece no tener fin. Lo primero que hago en cuanto recibo el dinero es ir directamente a pagar a John. Le pago todo el dinero que le debo, y un plus por haber tenido la paciencia y confianza. Se lo agradezco también de forma explícita con palabras y sé que eso le hace feliz, tanto que por fin lo haya pagado, como mi expresión de agradecimiento. Tras saldar mis deudas, lo que hago a continuación es ir a hacer la compra. Cosas básicas y comida precocinada. Lo de siempre. Le pido a Gil que me acompañe con su coche. El supermercado no está lejos de casa y no son muchas las cosas que he comprado, sin embargo, tengo un dolor de hombro insufrible y al mínimo movimiento o peso me mata. Tras eso, le pido que me acompañe al hospital temiendo por los resultados. Tengo que volver al trabajo mañana, así que una baja no es posible. Cuando llegamos, le digo a Gil que puede irse, pero este me dice que no tiene nada que hace y decide quedarse a acompañarme. No tardan mucho en atenderme. Y por suerte no es la doctora de la última vez. El doctor me dice que no tengo nada roto, ni dislocado, ni fracturado. Sin embargo, lo tengo hinchado y para una recuperación rápida me aconseja reposo durante una semana, además de unas pastillas. Cuando estamos saliendo del hospital me la encuentro de cara en uno de los pasillos. Ella también me ve y para de caminar. Su expresión es de miedo lo noto. -Sabes que puedo denunciarte, verdad-Digo cuando estoy enfrente suyo. -Me hiciste una prueba sin mi consentimiento, cediste mis datos sin mi consentimiento. Una denuncia y no solo estas de patitas a la calle. Te inhibirían como doctora y nunca más volverías a ejercer. -Le digo con furia. Noto como sus ojos se aguan, realmente está asustada. -Yo… Lo siento mucho. - Consigue decir. -Vámonos Levi-Gil me coge del brazo y tira de mi hacia la salida. Dejo que tire de mí, porque alguna mirada curiosa se está empezando a aposentar en nosotros y tampoco quería formar un lio y causarle problemas a esa doctora a pesar de todo. -Oye, me ha dado hasta pena. La has espantado con tu cara de ogro. –Le intenta sacar seriedad al asunto. Ruedo los ojos sin más. –No creo que lo hiciera con maldad. -Me da igual sus intenciones. No tenía ningún derecho-Le digo con furia. -Lo sé. Y realmente te entiendo. Pero sigo insistiendo en que deberías hablar con el poli. - -Gil.-Le advierto. Y con eso damos por finalizada la conversación. Quiero sacarme esto de la cabeza. Suficientes preocupaciones tengo en mi cabeza, como por ejemplo que voy a hacer con el trabajo. No sé muy bien cómo me lo voy a montar. No puedo pedirle más vacaciones a Lara, pero tampoco puedo trabajar así porque sé de sobra que no voy a rendir como debo. Gil me dice que no me estrese, puede pedir un cambio de turnos para que nos toque juntos y así yo podré quedarme tras la barra y el servir las mesas. Gil puede ser muy imbécil cuando quiere, hace muchas tonterías y a veces es cortito. Pero a bondad no lo gana nadie. Es un gran amigo y tengo mucha suerte de tenerlo en mi vida. -Gil-Le digo en cuanto llegamos a mi apartamento.-Gracias-Le agradezco. -No hay de qué. Ya te he dicho que no tenía nada que hacer.-Se encoge de hombros. -Gracias por todo-Siento la necesidad de alcararle mis palabras. Este entiende mis palabras y asiente con una sonrisa. -Aquí estaré siempre que me necesites.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD