-Hola amigo-Me saluda Gil en cuanto me subo a su coche-Pero que guapo te has puesto, ¿no? -Me dice con picardía.
- ¿Eres tonto? -Le pregunto rodando los ojos.
-Qué, ¿nervioso? -Me pregunta arrancando el coche.
-Pues no, la verdad. -Si un poco.
-Pues yo sí. Chicas tan guapas imponen ¿sabes? -Me dice y no puedo evitar reírme.
-Gil déjate de tonterías y acelera que ya llegamos tarde. -Hemos quedado con las chicas a las 5 y ya son las 4:55.
-No me infravalores.
- ¿A dónde hemos quedado? ¿Cuál es el plan? -Le pregunto.
-Hemos quedado a la cafetería del parque Warner. Y ya después sobre la marcha.
-Genial. -Me limito a contestar. Como esperaba, llegamos 5 minutos tarde y las chicas ya se encuentran sentadas en una mesa esperándonos. La situación me parece hasta surrealista. En qué momento me he dejado enredad por Gil para tener una cita doble. Me arrepiento por unos instantes, pero rápido se disipan esos pensamientos de mi cabeza en cuanto mis ojos se posan en Gia. Esta pelirroja me va a matar sin darse cuenta. Está preciosa. Lleva un vestido rojo ancho, sencillo, pero que le queda genial. Unas medias negras que la protegen del frio de otoño, pero que me permiten ver sus largas y sensuales piernas. Cuando me acerco aprecio mejor su cara. Va ligeramente maquillada, o al menos eso es lo que aprecio y me parece que está más guapa que nunca.
-Hola-Saluda Gil a mi lado dándole dos besos primero a Shay y luego a Gia. Luego llega mi turno de saludarlas. Lo hago en el mismo orden que Gil. Dios, el olor de Gia. No saldré vivo de esta cita, estoy seguro.
-Qué tal chicas? Sentimos mucho el retraso, pero Levi tarda mucho en arreglarse. -Se excusa culpándome.
-Queréis saber la verdadera razón de porque hemos llegado tarde? -Les pregunto con una sonrisa maléfica mirando a Gil.
-No hace falta-Me fulmina con la mirada y las chicas ríen sin saber de qué, pero parece que la situación las divierte. – ¿Pedimos? -Cambia de tema gil. Y lo dejo pasar, porque como diga que hemos llegado tarde porque Gil buscaba sus calzoncillos de la suerte o se ríen de él o huyen de la pena y a continuación Gil me mata.
No sentamos en las sillas vacías, de manera que quedamos de la siguiente manera: Gil está en frente de Shay en la parte del pasillo, y Gia está delante de mí ambos al lado de la ventana. Diría que nos hemos sentado así de forma casual, pero estoy seguro que a Gil le interesa sentarse enfrente de Shay y a mí me interesa sentarme cerca de la ventana para tener alguna cosa para distraerme en caso de que me aburra y para no intimidar con la mirada a Gia.
Cuando el camarero nos da a cada uno su orden, una fluida conversación se forma a nuestro alrededor. O al menos entre Gil y Shay que parece que se conozcan de antes, a decir verdad. Gia habla poco, de hecho, si su amiga no la invita a intervenir con alguna pregunta o con alguna alusión a su persona se mantiene callada en su sitio sin apartar la mirada de su té. Y si lo hace, se sonroja y ríe levemente. Por mi parte, tampoco es que mi intervención sea mucho mayor. Hablo de vez en cuando y me río de las tonterías y locas ocurrencias de Gil, pero también me mantengo muy al margen observando a Gia, más de lo que me gustaría admitir.
Gil y Shay no desaprovechan ninguna ocasión para tirarse indirectas, aunque son las indirectas más directas de la historia.
Ya ha pasado un buen rato y me estoy cansando de las miraditas y palabras que Gil y Shay no paran de intercambiar. Hace rato que me he terminado el café y me he cansado de estar aquí viendo como estos dos se comen con los ojos. Gia hace rato que no interviene en la conversación y tras meditarlo mucho decido invitarla a pasear. No tiene sentido que nos quedemos aquí sentados, y sinceramente, me apetece conocerla.
-Gia-La llamo. Mi nombre sale de mis labios de forma muy segura y demasiado seca para mi gusto. Shay y Gil, que parecen sorprendidos por mi llamado me miran atentos a mis próximas palabras. Gia, que desde luego no se esperaba que la llamara, se ha sobresaltado en cuanto sus oídos han percibido mi nombre y levanta la mirada hacia mí.
- ¿Me acompaña a dar un paseo? -Le pregunto manteniendo la seguridad en mi voz. En menos de tres segundos su cara está completamente roja. Sé que se está muriendo de la vergüenza, y siento pena por ella. Es lo malo de tener una tez tan pálida, que el sonrojo se intensifica. Por su expresión facial, parece sorprendida, tanto que durante el largo minuto o más que tarda a contestar pidiendo que ha entrado en estado de shock. Su amiga, a su lado le da un golpe disimulado al costado, que no pasa desapercibido ni ante mis ojos, ni ante los de Gil. Gia que parece volver en sí y darse cuenta de que ha estado callada tanto rato y todavía no ha contestado se sonroja más si es que eso es posible y no puedo evitar reírme por lo bajo. Gil por su parte es mucho más descarado y se ríe a carcajada limpia.
-Lo siento-Se disculpa apenada. La pobre está pasando un mal momento y me siento mal por ella. -No creo que sea buena idea. -Se levanta, recoge sus cosas y sale espitada de la cafetería. Su amiga sale tras ella intentando pararla, pero Gia acelera sus pasos para que no la pueda atrapar.
-Genial, ya has estropeado a la cita-Gil rueda los ojos.
- ¿Pero ¿qué he hecho? -Pregunto sorprendido. -Si tan solo la he invitado a pasear.
-Es una chica tímida, a la vista está. Tus palabras han sido muy directas y tu forma de mirarla… Me has intimidado hasta a mí tío. -Gil me dice.
-Pues lo siento mucho, pero esta es mi forma de expresarme. -Le digo encogiéndome de hombros.
-Ve tras ella, vamos. Sé un buen chico. -Me pide.
-Pagas la cuenta-Le digo. Gil se encoge de hombros sin importarle. Con un suspiro de pesar, me levanto y sigo el camino por el que Gia se ha ido. No me cuesta mucho encontrarlas, apenas se han alejado un par de metros de la cafetería.
-Estas parecen mantener una conversación un poco acalorada. Gia le grita cosas a Shay y esta intenta calmarla. Sus voces se paran de golpe en cuanto me ven llegar y Gia emprende de nuevo su huida.
-Hey, espera. -Corro hasta llegar hasta ella y la detengo del brazo.
-Déjame ir por favor-Me dice en un tono de súplica.
-Hey, lo siento- Me disculpo sin saber bien por qué lo hago.
- ¿Por qué? No tienes por qué disculparte. Yo soy quien tiene que disculparse por ser tan tonta-Se disculpa levantando la mirada hacia mis ojos. Tiene los ojos acuosos, como si se estuviera conteniendo las lágrimas.
-Oye no importa. He sido demasiado seco y directo. Es mi forma de hablar-Le explico. -Pero no pretendía ser brusco o asustarte.
-No importa de verdad-Le quita importancia. Sé que quiere irse.
- ¿Te incomodo? -Le pregunto. Esta me mira por unos instantes, antes de contestar con un sincero y profundo.
-Sí, mucho. -No puedo hace mucho ante eso. Esta es mi forma de ser y tampoco la puedo cambiar de un momento a otro. Me sabe mal, porque de verdad estaba interesado en conocerla, pero tampoco puedo obligarla.
-De acuerdo. Entonces será mejor que me vaya. -Le digo en un suspiro. Su amiga que sigue parada a unos pasos de nosotros nos dice.
-Lo siento. Me voy. -Se vuelve a despedir yéndose a paso apresurado.
-Espera Gia, cojo mis cosas y te acompaño. -Le dice su amiga. Pero Gia no para.
-Tranquila, vuelve con Gil. Yo la acompañaré a casa. -Ofrezco.
- ¿Seguro? -No se sí duda de mi como persona o de la idea de que yo la acompañe a casa.
-Si-Insisto. Esta asiente y corre a la cafetería. Yo no pierdo tampoco el tiempo y corro hacia Gia que está cruzando la calle.
-Espera, te acompaño-Le digo cuando llego a su lado siguiendo sus pasos apresurados.
-No hace falta, voy hacia la parada de bus que está a dos minutos de aquí. -Me dice apresurando más sus pasos.
-Genial, pues te acompaño a la parada de bus-Le digo convencido. Esta no dice nada más y yo tampoco. Nos mantenemos en silencio y caminamos a paso apresurado hasta llegar a la parada de bus. Allí encontramos un par de niños que parecen hablar de algo muy emocionante por sus caras. Esa conversación impide que se forme un silencio incomodo a nuestro alrededor. Gia está muy tensa y me sabe muy mal. No entiendo porque la incomodo tanto. Sé que mi pose es seria e intimidante, me lo suelen decir. Pero nunca nadie había actuado así conmigo.
El bus aparece y esto parece aliviarla.
-Gracias por acompañarme. Siento ser tan estúpida-Antes que pueda contestarla sube al autobús.
Me quedo mirando como este parte, preguntándome que acaba de pasar realmente. Segundos después camino calle abajo hacia mi casa no sin antes enviarle un mensaje a Gil diciéndole que me voy a casa.