Vanea furiosa, con los ojos inyectados en sangre y el rostro desfigurado por la ira, quiso abalanzarse sobre Esra, después de que esta le hubiera lanzado el vino tinto en pleno rostro, arruinando no solo su maquillaje sino también gran parte del vestido de diseñador que llevaba puesto para la ocasión. Pero antes de que Vanea pudiera concretar su ataque, la mano de Esra se elevó en el aire, para estrellarse con fuerza contra el rostro de Vanea. No conforme con una sola bofetada, su mano se movió en ambas direcciones, al revés y al derecho, produciendo un sonido seco que resonó en el comedor, dejando una intensa ardencia y un dolor que se extendía por las mejillas ahora enrojecidas. —¿Realmente crees que puedes venir a amenazarme y atacarme como lo hiciste tantas veces en el pasado? —ref

