Marina husmeaba en su heladera en busca de algo decente, tomándose algo más de tiempo del que solía utilizar. No sabía si él la había seguido, no entendía porque había tenido aquel arrebato, pero sobre todo, no quería admitir que tenerlo sentado en su propio jardín había despertado una avalancha de pensamientos que temía que sus ojos pudieran revelar. El silencio a su alrededor comenzaba a ser insoportable y por eso le pidió a Alexa que reprodujera lo que fuera que había quedado en su lista de reproducción. Quería demostrarle que la reunión había terminado, que seguiría con su rutina habitual sin importar su demora en abandonar la casa. La voz de Alicia Keys comenzó a sonar y ella cerró sus ojos con una sonrisa irónica. ¿En serio? Pensó anonadada, si bien era su canción favorita, era d

