Belcastel 1945 . El anuncio del final de la guerra fue celebrado en cada casa del pueblo. Los niños parecían haber sido liberados de años de esclavitud y aunque llevaban jugando cada día, gracias al refugio que supuso este pueblo durante la guerra, el oír que afuera el mundo estaba intentando regresar a la normalidad les dio una alegría especial. Mi propio pequeño parece más alegre. Salta y canta esa canción francesa que mi mente repite sin pausa. Es tan hermoso verlo crecer. Tiene su cuerpo y su sonrisa, una mezcla especialmente hermosa de mis ojos y su cabello, y una libertad que nosotros no supimos encontrar. Aun recuerdo la despedida, aquel viaje en tren en el que jugamos a ser esposos enamorados, preocupados por la situación de Londres, recuerdo su mano apretando la mía, sus lab

