Me desperté y noté la mirada de Amir - Siento que dormí con una pequeña osita Seguía aferrada a su cuerpo, apenas dijo eso y lo solté, pero me lo impidió - Lo siento – dije muy apenada - Cariño – deslizó un dedo por mi mentón para subir mi cara – no lo sientas - Solamente quiero pedirte perdón, he sido una cabeza dura, sé que todo este tiempo estuviste protegiéndome - Lo haré siempre Sus manos se deslizaron por mi vientre, subieron rápidamente por mis sensibles pechos. - Tenemos exactamente una hora, antes de que se despierten los niños - Perfecto Nos escondimos entre las sábanas y toda la cama. Se deshizo de mi braga rápidamente. Tomando con posesión mi entrada, mordisqueando mi clítoris. Tuve que tomar una almohada

