Lo miro por primera vez con miedo, él lo nota y se ríe de una manera tan fría. Él se pone de pie y se me acerca, en dos grandes pasos llega al frente mío, yo me corro hacia atrás hasta que llegó a la pared donde él me acorrala. -Romeo, por favor no quiero tener problemas contigo – digo casi suplicando. -Los tienes desde que decidiste no hacerme parte de la vida de mis hijos, ahora vas a ir al departamento de diseño y vas a ocupar cualquier puesto libre, la que era tu oficina es de la nueva empleada y ni se te ocurra decir una palabra en la casa. - ¿Por qué ella? - lo miro seria, tratando de buscar una respuesta. - Te molesta que una mujer bella trabaje en este lugar. No le respondo y me salgo del sitio donde me tenía acorralada, camino a la puerta de la oficina, la abro y apenas salgo

