Julieta Siento como mis mejillas están sonrojadas, pensando que Romeo me daría un beso, pero cuando se acercó a mis labios se desvió a mi frente, luego se acercó a mi oído y me susurro. -Sueña con que te vuelva a besar, porque eso nunca volverá a suceder- me lo dijo de una forma tan fríamente. Me puse de pie rápidamente y como pude llegue a donde se encontraban las toallas, tire una al suelo y seque el suelo, le acerque una a Romeo para que sacara a uno de los niños mientras yo sacaba al otro. Mientras acostamos a los niños, Romeo era el hombre más cariñoso del mundo, pero a penas cerramos del cuarto me dio una mirada llena de odio. -Romeo, quiero hablar contig... -me interrumpe. -Nosotros no tenemos nada de qué hablar, si no es por mis hijos no te atrevas a dirigirme la palabra – me

