Me quedé mirándola fijamente unos instantes. Siempre habíamos estado en la misma onda, salvo cuando dejó a Robert Sandler por ese imbécil de Cameron, pero no me había entrometido porque había sido su vida. Me importa un bledo lo que hagas con Mary. Sé su amiga, ¡pero no tiene nada que ver conmigo! Si te hace caso, dile que nunca perdonaré ni olvidaré lo que me hizo. Tenemos hijos y nietos, y puedo ser educada, pero nunca iré más allá. Casi llamé a Brittany el fin de semana siguiente, pero algo me lo impidió. No íbamos, nunca habíamos ido, en serio. Un buen revolcón... ¡un buen polvo en su piso frente al mar nos sentaría bien a los dos! Al menos a mí me vendría muy bien, pero no me atrevía a llamarla. ¿Qué había cambiado? Cuando lo descubrí, seguía sin entender por qué, ni por qué, me se

