En urgencias, Natalia fue recibida con prioridad. Le tomaron la presión una y otra vez, confirmando que estaba más alta de lo normal. Paolo se mantuvo a su lado, conversando con los colegas y dando indicaciones rápidas: monitoreo fetal, analítica completa, control de presión y reposo absoluto. Los resultados llegaron en cuestión de horas. La tensión había bajado con la medicación, los exámenes de sangre no mostraban ninguna anomalía grave y los bebés estaban perfectamente. Dos corazones pequeños latiendo con fuerza en la pantalla del ecógrafo. — No hay motivo para inducir nada, ni para pensar en un parto adelantado. — Explicó Paolo con firmeza, buscando tranquilizar a todos. — Ella está vulnerable, sí, pero estable. Con reposo, buena hidratación y evitando cualquier tensión extra, podrá

