Suspiro mirando a mi hermana quien sabe fingir muy bien pero debo encontrar alguna forma de hacerle ver que esta bien volver a confiar.
—Buscaré a los chicos.
Le digo dado que no los veo cerca de nosotros en la tienda.
Camino mirando a mi alrededor para encontrarlos pero entonces tropiezo con alguien, bajo la mirada hacia la chica que he lanzado al suelo por despistado y me quedo de pie junto a ella, sin reaccionar.
La chica frunce el ceño levantándose de un salto y me paso una mano por la nuca sintiéndome extraño por su intensa mirada.
Tiene unos ojos verdes preciosos a los cuales no puedo quitarles la mirada.
—Lo siento, estaba buscando a mis amigos y no te vi—casi me burlo al ver su estatura.
—Sé que soy pequeña, no me lo tienes que recordar—rueda los ojos mirándome recelosa
—Soy Sergio—extiendo mi mano en su dirección y ella la acepta con el ceño fruncido.
—Levona Steven—arqueo las cejas y me memorizo el nombre.
—Un placer.
La chica escucha su nombre detrás de mi y se despide con la mano para luego salir corriendo, su cabello castaño claro se sacude con sus movimientos y me parece demasiado curiosa.
Continúo caminando por la tienda para buscar a los chicos y al encontrarlos me indican que ya han escogido la ropa que llevaran, Victoire aparece a mi lado mirandome con los ojos entrecerrados y solo me imagino que ha visto a la chica con la que hablaba.
Bueno, solo intercambiamos dos palabras pero ese no es el punto aquí.
Despues de unos segundos nos dirigimos a la caja para pagar dado que ya es hora de irnos, debemos comprar otras cosas también y no podemos perder tiempo.
Nos dirigimos hacia el súper mercado donde compramos más comida de la preferencia de cada uno e incluso Victoire metió dulces a su antojo, cambiamos los celulares a causa de Claudio y solo guardamos los números necesarios, dado que hay tener todo controlado para que no nos encuentren por lo menos mientras hacemos un plan.
Al llegar a casa dejamos las bolsas sobre la mesa y los demás se van a sus habitaciones, me quedo con April quien parece ser la más sociable de todos, o mejor dicho, la más normal y esta arquea sus cejas en mi dirección.
—No nos traicionarías ¿Verdad?—pregunta y yo niego con la cabeza.
—¿Que te hace pensar eso?—devuelvo la pregunta extrañado.
—Que tus preguntas parecen de psicólogo—sonrie y carraspea ocultandolo—Hablabas con una chica desconocida en la tienda de ropa, a Tory le pareció extraño.
Río al recordarla y me abofeteo mentalmente por mis pensamientos.
—Me tropecé con ella buscándolos, hasta se cayó—niego con la cabeza empezando a organizar las compras.
—Te creo, la chica parece inofensiva, aunque así se camuflan—dice entrecerrando los ojos.
—Quiero volver a verla—admito en un suspiro que ella nota enseguida.
—Con suspiro y todo... ¿Amor a primera vista?—pregunta y yo bufo.
Esta chica esta loca.
—No creo en el amor—digo fingiendo que anoche estaba pensando cursiladas.
—Todos lo hacen, hasta los que dicen no hacerlo, porque si no... ¿Por qué viven?
—Por nosotros mismos—afirmo y me señala.
—¿Y eso que es? Amor propio.
Asiento sabiendo que tiene razón y le lanzo un paquete de gomitas.
Una sonrisa danza en sus labios y me siento con ella a hablar un buen rato, me he dado cuenta que puede resultar una buena confidente, April es de las personas que aunque veas tan calladas observan todo, son más sabias que la mayoría y aunque aguanten muchas cosas, se enojan rápido.
Es una chica interesante a decir verdad, mi hermana eligió bien a su asistente, y Logan a su interés amoroso, porque no me pasan desapercibidas las miradas que le dedica a la castaña, las cuales corresponde de la misma manera, es la suficientemente inteligente como para quedarse callada pero bastante pícara como para no regalar una sonrisa.
Es intrigante.
Sin embargo mi mente no para de pensar en unos ojos verdes, nunca había visto un color de ojos tan intenso, tan precioso, necesito volver a ver a esa chica, aunque no sé cómo hacerlo tengo un par de ideas, lo primero es hablar con Victoire, dado que la única forma de encontrar a alguien en una ciudad tan grande es por internet, sin embargo un hacker haría ese trabajo más fácil que nadie.
Me levanto después de hablar un buen rato con April y alego que iré a hablar con mi hermana, la castaña asiente yéndose a la habitación y yo me paro frente a la puerta de Victoire, toco dos veces esperando que salga y una vez abre la puerta puedo notar que ya se ha puesto una pijama.
—¿Pasa algo?—pregunta y yo niego.
—Necesito tu ayuda en algo—pido y cierra la puerta detrás de ella saliendo de la habitación.
Nos dirigimos hacia la sala de estar donde nos sentamos uno frente al otro.
—¿Que necesitas? ¿Estas bien?—pregunta.
—Quiero encontrar a alguien, se llama Levona Steven.
Las cejas de mi hermana se arquean y sus ojos se abren con sorpresa al escucharme, ¿Tan sorprendente es que me interese buscar a alguien?
—¿Que tipo de interés? ¿Negocios... encargos...?
—Es la chica que conocí hoy—la corto y esta vez luce aún más sorprendida—Necesito su número.
—¿Por qué no se lo has pedido?—cuestiona y yo ruedo los ojos pasándole mi laptop.
—Porque prefiero hacer las cosas así.
Señalo la computadora y ella suspira encendiendola.
Minutos después me encuentro a su lado mirando la pantalla hasta que por fin ella suelta un chillido emocionado, anoto en mi teléfono el número de la chica y Victoire sonríe alegre.
—De nada hermanito—me guiña un ojo antes de perderse por el pasillo.
Miro mi celular indeciso por unos minutos pensando si llamarla, ¿Y si no me recuerda? ¿O me cuelga?
Bueno, que tanto puede pasar.
Inicio la llamada poniendo el teléfono en mi oreja y espero pacientemente, al segundo tono escucho una voz para nada suave, de mujer.
Es ella.
—¿Hola?
—Hola Levona, buenas tardes—saludo y solo escucho silencio.
—¿Quien eres?—pregunta y yo sonrío.
—¿Tan rápido te olvidas de mi?—silencio—Soy Sergio, el chico que viste en la tienda de ropa.
—Ah, el rubio que me lanzó al suelo.
—Que mala descripción me tienes—me burlo y ella ríe.
—¿Como es que tienes mi número?
—Tengo mis técnicas—admito mirando a la nada.
—¿Que es lo que quieres?
Su tono brusco cambia a uno más relajado sin embargo no baja la guardia.
Chica lista, aunque no sabe con quien está hablando.
—Que me dejes compensar la caída de esta mañana, podemos comer pizza o algo—menciono tratando de sonar casual.
—¿Salir contigo?—pregunta y yo miro a Leonard quien va saliendo de la habitación.
—Y con mi hermana y su novio, si eso te hace sentir mejor—la expresión de Leonard es de completa incredulidad mientras se sienta a mi lado a la espera de que termine.
—Bien, me envias la dirección y...
—Paso por ti a las 7—y con eso cuelgo la llamada.
La mirada de Leonard sigue sobre mi con curiosidad y yo sonrío tenso
—Necesito que me acompañen, tendremos una cita doble—digo y el niega con la cabeza.
—No tendré una cita con tu hermana ni en sueños—lo miro con reproche y dirijo mi mirada al teléfono.
—Si no quieres conozco de muchos amigos míos que si quieren—finjo teclear en mi teléfono y el me lo quita.
—Esta bien—acepta mirándome mal y me pasa el teléfono.
—Fue un placer hacer negocios contigo.
Me burlo y el me saca el dedo del medio antes de irse a la habitación.
Suelto una risa contento por la situación y me lanzo al sofá para descansar un rato.
Más tarde saldremos con Levona y la verdad es que tengo aún más curiosidad al respecto.
(...)
Me pongo una camisa de mangas largas color rosa pálido, junto a un pantalón n***o de jean y unos zapatos del mismo color, llevo el perfume a mi cuello y rocío una buena cantidad antes de dejarlo de nuevo en la mesa de noche.
Me pongo un reloj n***o y salgo de la habitación con mi billetera y teléfono en mi bolsillo, tomo las llaves del auto que tengo aquí y miro al sofá en busca de Leonard y Victoire los cuales creí estarían listos ya.
Suelto un suspiro regresando para tocar la puerta de su habitación y escucho un insulto de Victoire hacia el, me aparto de la puerta al ver como sale echa una furia y Leonard sale después negando con la cabeza.
Si, las mujeres no son nada fáciles. Aunque nosotros tampoco, no tenemos de que quejarnos.
Me dirijo al estacionamiento con ellos dos siguiéndome, la tensión se siente en el ambiente y no puedo creer que siquiera ella haya accedido, se que lo ha hecho por mi, porque en realidad la necesitaba, si no van ellos la chica no se sentiría segura de ir solo conmigo, después de todo no me conoce de nada.
Es incluso sorprendente que tenga el valor de aceptar la invitación.
Después de que corté la llamada ella me envió su dirección a la cual llegué bastante rápido, no vivimos tan lejos, le envío un mensaje diciéndole que ya estoy afuera y dos minutos después sale, mis ojos no se apartan de ella mientras camina hacia acá, me dedico a detallarla, lleva un blue jeans junto a una camiseta beige y unas tenis del mismo color, arriba de la camiseta lleva un saco marrón que le queda muy bien a decir verdad.
—Espero se comporten, y nada de hablar de armas—pido y ambos guardan silencio.
Cualquier creería que se detestan.
—Hola—saluda ella entrando en el asiento del copiloto, sus ojos verdes me examinan un momento antes de dirigir su mirada a los dos tortolos.
—Ella es mi hermana Victoire y su novio Leonard —Tory me da una mirada furibunda al escucharme y casi me echo a reír.
—Un placer conocerlos, soy Levona.
—Lo mismo digo—responde Tory por cortesía y yo me quedo mirando al frente mientras manejo, me dirijo a un restaurante que me gusta mucho aquí en madrid y una vez estaciono Levona frunce el ceño.
—¿Cenaremos aquí?
—¿No te gusta?—cuestiono dándole una mirada a Tory.
Esta se encoge de hombros y sé que no me ayudará dado que esta enojada por arrastrarla aquí con Leonard.
Creo que hasta hubiera preferido venir solo ella.
—No es eso, no tengo como ayudar a pagar una cena aquí... es muy costoso.
—No será necesario, Sergio invita.
Dice la rubia parpadeando rápido para demostrar su enojo.
La castaña asiente sin más y todos bajamos del auto, una vez entramos uno de los meseros nos guía a una mesa apartada de la gente donde hacemos nuestros pedidos y esperamos que los traigan.
Leonard y Victoire se mantienen en silencio por lo que busco empezar a hablar con Levona.
—¿Vives hace mucho en Madrid?—pregunto con notable curiosidad.
—Si, toda mi vida he vivido aquí, ¿y tu? Tu acento es diferente...
—Soy francés, todos lo somos, estamos de visita por unas semanas aquí.
Levona abre la boca y vuelve a cerrarla, iba a decir algo pero se contuvo.
¿Por qué? No tengo idea.
—¿Y ustedes como se conocieron?—pregunta en dirección a Leonard y Tory quienes están apunto de clavarse un tenedor.
Estos levantan la mirada distraídos y mi hermana es la que responde.
—En una carrera de autos–sonríe
falsamente, Levona los observa extrañados y yo sacudo la cabeza.
—Vale...
—¿Y tu a que te dedicas?
Díganme que está mujer no hace interrogatorios como si estuviéramos en la cárcel por favor.
—Soy recién graduada de medicina.
El rostro de Tory se ilumina al escucharla y entonces comienza a preguntarle cosas de su carrera, Levona se emociona haciendo que la charla de ambas fluya y nosotros no entendemos nada de medicina, apenas hace poco descubrí que ella es doctora.
Al menos dos horas después ya hemos comido y conversado un montón, la tensión entre Leonard y Victoire desapareció y hasta ellos comenzaron a charlar como si nada estuviera pasando, sin embargo Nard y Tory se callan de golpe al ver a alguien de pie frente a nuestra mesa, es una chica que no reconozco, sin embargo no me da buena espina, además que se viste horrible.
Es bonita pero su estilo de zorra le baja puntos.
—Hola querido Nard—saluda a Leonard acercándose a el.
Aún no me ha visto, ni a mi hermana, ni a Levona.
—Michel—saluda y la chica le planta un beso rápido en los labios que hace que mi hermana apriete los suyos conteniendo su enojo.
Le doy una mirada enojada a Nard quien separa a la chica y Levona no entiende nada, aunque yo tampoco, estoy seguro que ella no es nada de Nard.
—Creí que a las perras las amarraban a esta hora—suelta tory con veneno.
La chica la mira mal pero luego una sonrisa maliciosa se curva en sus labios pintados de rojo.
—Claro querida, por eso Nard se viene a dormir conmigo y a ti te deja encerrada en casa—dice con burla y una expresión de sorpresa cruza el rostro de mi hermana.
Sus ojos pierden el brillo del enojo dandole paso a otra emoción.
—Michel, ya es suficiente.
Leonard se levanta y se la lleva.
Cierro los ojos sin saber cómo ayudar a Victoire y cuando lo hago ya Levona le ha dado un gran abrazo, sonrío levemente al ver como esta lo recibe y debo decir que esta chica me cae aún mejor.