Capítulo 14

2875 Words
Los días siguientes transcurrieron muy rápidamente. Toda la mañana la dedicábamos a entrenar, y como habíamos aumentado las horas de patrulla, la tarde y/o la noche la pasábamos patrullando. Todas las horas que tenía libre las invertía en estudiar todos los papeles que tenía con información sobre los ataques de rogues y en visitar a Nico en el hospital. Nico estaba mejorando, pero aún no se había despertado.    En ninguno de los ataques previos se había notificado que hubiesen secuestrado a nadie. Pero yo había empezado a investigar y había descubierto que, desde el comienzo de los ataques hacía un mes, habían desaparecido seis miembros de la manada. Excepto un par de ellos, nadie había denunciado las desapariciones. Pasaba mis tiempos libres recorriendo tiendas, cafeterías y parques, preguntando a la gente si conocían a gente que hubiese desaparecido en el último mes. Así es como había descubierto a los seis desaparecidos.    Miguel siempre me acompañaba en mis rondas de exploración. Los días que Miguel tenía que patrullar, casualmente siempre aparecía Mark a recogerme del entrenamiento. Algunos días venía Kate también, y los tres comíamos en algún restaurante o cafetería, para después recorrer esa zona haciendo preguntas a los viandantes. Kate y Mark me caían especialmente bien. Normalmente me costaba mucho hacer amigos, pero con ellos dos parecía haber encajado a la perfección. Ambos eran bellísimas personas y ninguno de los dos se callaba ni debajo del agua. Además, me hacían mucha gracia.    Hoy era un día de esos en los que Mark y Kate “casualmente” pasaban por el campo de entrenamiento y decidían acompañarme en mis rondas de exploración. Nunca le había preguntado a Mark por qué venía a recogerme, pero me imaginaba perfectamente cual sería su respuesta.    Les saludé al verlos llegar y me acerqué a ellos, despidiéndome de Miguel. Caminamos juntos hasta una cafetería que habían recomendado a Kate, y nos sentamos en la terraza para comer al sol. Kate no dejaba de hablar animadamente sobre la fiesta de cumpleaños de Bela al día siguiente. Por lo visto iban a venir un montón de Alphas de manadas cercanas, habría un gran banquete, música… A mí el tema no podía darme más pereza, así que desconecté por completo de la conversación.   -“Catalina”- Me dijo Kate, haciéndome volver de mi mundo. La miré con gesto de disculpa, no sabía que me había dicho. –“Te preguntaba que qué te vas a poner mañana para la fiesta.”   -“Ahhh, ninguno, no voy a ir”.- Contesté como si nada.   -“¡¿Cómo que no vas a ir?!”- Preguntó Kate levantándose de su silla y acercando su cara a la mía. Mark y yo nos reímos de su reacción, Kate es la reina del drama.    -“No me apetece mucho la verdad.”- dije, observando como Kate volvía a sentarse. “Además, alguien tendrá que hacer las rondas de patrulla. La seguridad se va a triplicar y necesitamos guerreros en las fronteras. Casi todo el mundo quiere ir a la fiesta, así que no me importa ser yo quien no vaya.”   -“No creo que sea necesario que vayas a patrullar.”- dijo Mark- “Vienen al menos cinco Alphas con los que tenemos alianzas. Ellos traerán a sus propios guardias para colocar en los bordes del territorio. Va a haber guardias de sobra.”   Kate se removió nerviosa por la emoción en su asiento. Puse los ojos en blanco.   -“Bueno ya veremos.”-Dije levantándome- “Por ahora, vamos a empezar a preguntar por ahí a ver si alguien nos dice algo interesante.”   Empezamos a caminar, y durante un par de horas, preguntamos a un montón de gente, sin obtener ninguna respuesta interesante. Cuando estábamos a punto de volver a casa, me fije en que enfrente de un enorme edificio había una gran aglomeración de gente joven. Debía de ser el instituto. Kate, Mark y yo nos dividimos y empezamos a preguntar a la gente. Me acerqué a una chica muy guapa. Morena, pelo ondulado y enormes ojos dorados. Tenía pinta de ser la típica niña popular del instituto.    -“Disculpa, me gustaría hacerte unas preguntas.”- dije dirigiéndome a ella.   -“¿Es obligatorio?”- Preguntó con cara de asco, mientras me miraba de arriba abajo.    -“Salvo que quieras que te lleve frente a tu Alpha para que te las haga él en persona, si, es obligatorio.”-Dije lanzándole una mirada dura.   -“Está bien”. – Contestó, separándose de sus amigos.    -“¿Conoces a alguna persona a la que no hayas visto o no sepas nada de ella en las últimas semanas?”.- Le pregunté   -“Además de la chupasangre de Melany, no,  a nadie.”- dijo con la que debe de ser su cara habitual de asco.    -“¿A que te refieres con chupasangre?- Pregunté confusa.    -“¡¿No lo sabes?!- preguntó, abriendo mucho los ojos. La miré seriamente sin decir nada, invitándola a seguir. –“El padre de Melany era un vampiro”.   -“¿Estás segura de lo que dices?¿Cómo lo sabes?”- dije inclinándome intimidantemente sobre ella. No quería guiarme sobre lo que dijese una niñata como esta.   -“Pregúntale a quien quieras.”- Dijo mirándome con superioridad. -“Todo el mundo lo sabe. No sé quien lo descubrió, pero desde entonces nadie, menos el friki de su novio, se ha acercado a ella.”   -“¿Su madre es una mujer-lobo?”- Pregunté, ignorando su tono. La chica asntió.   Me alejé de ella y busqué a Mark y a Kate. Ninguno de los dos sabía que el padre de Melody era un vampiro, ni donde vivía su madre. Decidimos ir a casa de David. Estaba furiosa con él. Llevo cuatro días sin dormir, devanándome los sesos para intentar encontrar respuestas. Si ese maldito crío me hubiese contado la verdad me habría ahorrado mucho tiempo.    Los vampiros estaban muy mal vistos entre las manadas de hombres-lobo. Eran peligrosos y manipuladores. Durante años los vampiros habían matado a hombres-lobo sin piedad, para beber su sangre. Es cierto también que era muy probable que un hombre-lobo matase a un vampiro si se cruzaba en su camino. Sin embargo, alguna rara vez la Diosa Luna emparejaba a un hombre-lobo y a un vampiro. Esto era una situación muy complicada para la pareja, ya que no eran aceptados por ninguna de las dos razas. Sus hijos eran criaturas hibridas, que jamás terminarían de pertenecer a ningún sitio.    Llamé impacientemente a la puerta de la casa de David. Abrió una mujer de mediana edad. Sus rasgos no dejaban duda alguna, era la madre de David.    -“¿Puedo ayudarles en algo?”- Dijo mirándonos sorprendida.    -“Hemos venido a ver a David.”- Dije comanditariamente.   -“Ahora mismo está dormido.”- contestó.   -“Despiértale y haz que baje inmediatamente.”-Ordenó Mark.    La mujer asintió y se fue a buscar a David. No podía desobedecer las ordenes del Gamma de la manada. Entramos en el salón y esperamos a que David bajase. Apareció con los ojos adormilados, pero se despertó nada más vernos. Terror cubrió su cara. Caminó, parándose a varios metros de distancia. Corté la distancia en tres grandes pasos y acerqué mi cara a la suya.    -“¿Sabes que es lo que más odio en esta vida, David?”- Dije mirándole fijamente. Noté como comenzaba a temblar ante mi mirada, pero no me detuve. –“Qué me mientan.”   -“Yo no te he mentido.”- Balbuceó.    Inmediatamente moví mi brazo con rapidez, dándole un puñetazo en la cara. El chico se tambaleó por el golpeé. Se agarró con la mano el lado de la cara en el que le había golpeado y me miró con sorpresa. Le agarré por el cuello y lo estampé contra la pared.    -“No te lo voy a repetir, no me gusta que me mientan, ¿Lo entiendes?”- Le dije mirándole a los ojos. David asintió con los ojos llorosos. Le solté el cuello, aunque me mantuve acorralándole contra la pared. –“¿Hay algo que tengas que contarnos de Melany?”   David miro primero a su madre, que sollozaba incontrolablemente detrás de nosotros, después miro a Mark, y por último clavo su mirada en mí.   -“El padre de Melany era un vampiro.”- Asentí ante sus palabras.   -“¿Melany conocía a su padre?”-Pregunté.   -“Esta muerto. Su propia familia le mató cuando Mel era apenas un bebé. No podían soportar que su mate fuese una mujer-lobo.”- Volví a asentir, procesando la información que nos estaba dando.    -“¿Dónde vive su madre?”   -“Vive aquí en Blood Moon…”-Me miró, con dudas en su mirada, como si no estuviese seguro de si debía continuar. Le miré amenazantemente, estaba harta de perder el tiempo. –“Después de la desaparición de Mel desapareció ella también.”   -“¿Cuándo ha desaparecido?”- pregunté.   -“Un par de días después de que Mel desapareciese. Estaba asustada, creía que la familia de su mate era la causante de lo sucedido. Creo que decidió huir.”   Pasé un par de minutos más haciendo preguntas a David, pero ya no tenía nada más interesante que aportar, así que nos marchamos. El camino de vuelta a la packhouse fue silencioso. Nadie quería romper el silencio. Yo estaba de un increíble mal humor, y Kate y Mark podían percibirlo. Estaba furiosa. Desde el principio el muchacho ese había tenido todas las respuestas a nuestras preguntas, y en vez de dárnoslas, nos había hecho perder el tiempo.     Al llegar a la casa me despedí de Mark y Kate y subí a mi cuarto. Me tumbé en la cama y cerré los ojos, estaba agotada y me dolía la cabeza. Siempre había pensado que dormía poco, pero ahora anhelaba esas cuatro o cinco horas de sueño. Entre el estrés, los turnos de visita a Nico, los turnos de patrulla y mi investigación, no conseguía dormir más de dos horas al día. Mi cuerpo no podía más y me lo estaba diciendo a gritos, pero yo le estaba ignorando.    Conseguí conciliar el sueño durante media hora, pero me desperté cuando una idea empezó a rondar mi mente. Me moví rápidamente hacia el escritorio, donde tenía apilados todos los informes de las personas desaparecidas. Cogí el de Melany y busqué la información sobre sus padres. En el lugar donde debía ir el nombre de su padre, había una palabra: desconocido. Recorrí los informes de las demás personas con rapidez. Cuando acabé, el corazón me latía con fuerza de la emoción . Por fin tenía algo. Se iba a arrepentir Kayden de sus palabras.    Bajé corriendo al despacho de Kayden, cargando las carpetas de las personas descaparecidas. Llamé repetidas veces a la puerta, hasta que la voz molesta de Kayden me invitó a entrar. Cuando abrí la puerta me encontré con que Ian y Mark también estaban allí, debían de estar teniendo una reunión.    -“¿Qué quieres?”- Dijo Kayden secamente. Parecía molesto por la interrupción.    Electra gimoteó lastimeramente por el tono usado por nuestro mate, pero yo decidí ignorarla. Le tendí a Kayden la carpeta de Melany abierta.   -“Padre desconocido.”- Dije cuando terminó de leer el informe y me miró inquisitivamente.   -“¿Y?”- contestó secamente.    -“Como imagino que usted bien sabrá, Alpha Kayden, las personas híbridas no son bien recibidas en las manadas de hombres-lobo.”- Dije mirándole fijamente. –“Por eso, cuando inscriben a sus hijos en el registro, no se suele indicar el nombre o r**a del progenitor que no es hombre-lobo, si no que se pone, progenitor desconocido.”-   Kayden me miraba con indisimulada curiosidad. Sonreí para mis adentros, orgullosa de mí misma, pero no dejé que esa sonrisa llegase a mi rostro. Le tendí el resto de los informes a Kayden, quién empezó a ojearlos. Mark e Ian nos miraban con curiosidad. Mark incluso me guiñó un ojo en un momento, dándome la enhorabuena por mi trabajo.   -“Como podrá observar, Alpha, todas las personas desaparecidas carecen de al menos uno de sus progenitores.”- Dije, sin esperar a qué terminase de leer, me estaba impacientando. –“Lo cual hace altamente probable que todas las personas desaparecidas sean híbridos.”   Kayden me miró atentamente, como si me estuviese viendome por primera vez. Se quedó en silencio, pensando. Su silencio me estaba poniendo nerviosa, así que decidí romperlo.    -“Es evidente que los ataques de los rogues se encuentran relacionados con las desapariciones. Debemos averiguar por qué ese interés en las personas híbridas.”- Dije cruzándome de brazos.    -“Ian, Mark, salid.” Ordenó Kayden.    Sin rechistar, Ian y Mark salieron del despacho, dejándonos a Kayden y a mí solos. Kayden se levantó de su silla y se acercó hacía mí, lentamente, como un animal acechando a su presa. Cuando ya estaba peligrosamente cerca, di un paso atrás, intentando mantener la distancia. Debió de entender el mensaje, porque se paró.   -“Mañana asistirán un gran número de Alphas al cumpleaños de Bela.”- Dijo mirándome fijamente. –“Creo que es un buen momento para hacerles preguntas. Debemos averiguar si esto está sucediendo solo en Blood Moon, o si también hay casos similares en otras manadas.”   -“Muy bien, me encargaré de que Casandra y Miguel hagan las preguntas necesarias.” Dije, lista para marcharme.   -“Irás tu”- Dijo Kayden, usando su tono de Alpha. Era la primera vez que usaba ese tono sobre mí, y me puso furiosa. Aunque Kayden no era mí Alpha, era mi mate, haciendo que el tono tuviese efecto.    -“Tengo patrulla toda la noche.”- Dije, sin esforzarme en disimular mi palpable malestar.   -“La seguridad va a ser reforzada con los guerreros de las otras mandas, no hará falta que patrulléis mañana. Así que podrás asistir a la fiesta.”-    El rostro de Kayden dejaba claro que no estaba dispuesto a discutir sobre el asuntó. Así que molesta, me dirigí a la puerta. Pero antes de que pudiese salir, la voz de Kayden me paró.    -“Catalina”- Dijo. Me giré lentamente y le miré. –“¿Has estado durmiendo y comiendo estos últimos días?”   Le miré estupefacta. No me podía creer que me estuviese preguntandome eso. Sus ojos reflejaban una sincera preocupación. Apreté las manos en puños, molesta. Kayden llevaba literalmente toda la semana evitándome, y ¿ahora le preocupaba mi bienestar? Venga ya.   -“A ti que te importa.” Contesté molesta.    Kayden me miró sorprendido. Estoy segura de que nadie le había hablado tan mal en mucho tiempo. Al fin y al cabo, era el Alpha más temido de Estados Unidos. Sus ojos empezaron a oscurecerse. Claramente estaba furioso y estaba empezando a perder el control. Di un paso hacía atrás, acercándome a la puerta. Quería tenerla cerca por si era necesario huir. Justo entonces alguien llamó a la puerta. Los ojos de Kayden se oscurecieron aún más al oler quien era. Yo en cambió, me relajé.    La puerta se abrió y Miguel asomó la cabeza. Inclinó levemente la cabeza hacia Kayden, en señal de respeto. Después, me miró a mí.    -“Nico acaba de despertarse.”- Dijo.-“Está bien y consciente. El médico ha dicho que en un par de días podrá irse a casa. Juan me ha preguntado si te gustaría ir a visitarle.”   -“Siii.”- dije con una enorme sonrisa en la cara.- “Si nos disculpa, Alpha.”- dije, y sin esperar su respuesta, salí corriendo por la puerta.    Por primera vez en toda la semana sentí alivio y alegría. Miguel me siguió y juntos fuimos al hospital. Cuando entramos en la habitación, Nico estaba despierto. Aún estaba un poco pálido, pero no tenía mal aspecto. Me abalancé sobre él y le di un fuerte abrazo.    -“Venga, venga, que me vas a partir en dos”.-Dijo Nico riéndose y acariciándome el pelo. –“Gracias por salvarme la vida.” Dijo rompiendo el abrazo y mirándome a los ojos.    -“Yo no…”- balbuceé.   -“Si, me salvaste la vida. Se lo que piensas, pero nada de lo que pasó fue culpa tuya.”- Dijo interrumpiéndome. –“Si no hubieses venido a salvarme, ahora mismo no estará aquí. Gracias.”   Noté como las lágrimas rodaban por mis mejillas. Volví a abrazar a Nico, mientras lloraba, sacando todo el estrés y el miedo que llevaba toda la semana reprimiendo. Me acurruqué junto a Nico y me quedé dormida.    Por primera vez en años, dormí toda la noche seguida. 
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