LA NOCHE EN QUE TODO EMPEZÓ
Hace no más de 5.000 años, Noé construyó un arca por orden de Dios para su salvación y la de su familia quienes, preservados del diluvio universal, repoblaron la Tierra con su descendencia y de esa descendencia será las familias conocidos como ¨Elite de Dios¨ destinados a proteger a la humanidad de cualquier quebrantamiento en contra del mandato divino en la tierra, la descendencia del Diablo son demonios dispuestos a mantener el balance entre los planos y los ángeles son quienes cumplen el mandato de Dios con los seres humanos, ambos seres le hablan en susurros probando el corazón de los humano, pero hay quienes están dispuestos a rebelarse y destruir el balance, la profecía de un elegido quien será heredero de las tres razas, ángeles, demonios y humanos quien en el juicio final juzgará la tierra y decidirá el destino de la humanidad pero nadie sabe cuando sucederá, hasta ahora las familias se preparan para un nuevo comienzo o el fin del mismo.
Astrid una joven de 21 años, quien por fin al independizarse del orfanato en que fue abandonada y al que tuvo que sobrevivir a todo tipo de abuso se sentía feliz de no tener que volver a ese lugar, estudiar era todo un reto, debido a que el alquiler no se pagará solo, cajera de día y mesera de un restaurante de noche, cada día tenía una sonrisa sin importar lo que sucedía porque ya no vivía en ese horrible mundo donde era objeto de otros.
Una noche al salir de su turno el cielo estaba oscuro y el pronóstico anticipa una tormenta eléctrica muy fuerte, la lluvia se hizo presente y cada vez caía con más fuerza, Astrid apenas podía soportar la fuerza del viento su camino seguía en una carretera al lado de un acantilado de 24 metros al costado del mar, esa noche no podría ver la luna reflejada en el mar por los árboles al ser balanceados con fuerza por el viento de un lado a otro y las nubes que ocultaban el cielo. En ese momento logró ver a una joven parada al borde del acantilado con la cabeza mirando hacia abajo, Astrid se acercó lentamente y le preguntó:
- ¿Qué haces ahí? – Mientras intentaba mantener la calma.
la joven volteo y Astrid pudo notar que estaba llorando, las lágrimas eran inconfundibles con la lluvia y sus ojos estaban hinchados y rojos, la joven se limitó a contestar:
-Estoy harta, pero no quiero morir.
Astrid estrecho su mano a la muchacha y le dijo:
-Si no quieres morir sal de ahí, podemos hablarlo es tu vida, pero a veces creemos que tenemos los peores problemas cuando solo es una pequeñez en comparación con otros.
La joven la observó por un segundo, suspiro profundamente y luego estrechó su mano hacia Astrid, pero al dar el primer paso ella resbaló y se sostuvo con fuerza de la roca, derramando lágrimas
- ¡No quiero morir!
Astrid corrió hacia ella y al lanzarse al suelo logró tomar su mano.
- ¡Sostente con fuerza, intenta subir te prometo que no te soltare solo inténtalo! - exclamó Astrid
La joven tomó con fuerza la mano de Astrid y luego tomar la ropa de ella y comenzó a subir, pero mientras lo hacía Astrid lentamente iba resbalado hacia abajo, la joven puso un pie sobre el brazo de Astrid y con fuerza logró subir, pero Astrid cayó golpeando su cabeza con una roca y su cuerpo cayó al fondo del mar. Astrid logro ver a la joven a salvo, sonrió levemente mientras la joven la observaba desvanecerse en lo más profundo y oscuro del mar, Astrid con sus últimos segundo logro ver los relámpagos iluminan el cielo y entre las nubes la gran cola de una ballena enorme cruzar el cielo, pero esa hermosa imagen se tiñe de rojo con su sangre y el tiempo se detuvo por completo las gotas flotaron en el aire y Astrid junto con el mar comenzó a elevarse hacia el cielo, al abrir sus ojos nuevamente podía ver los relámpagos y el agua, todo flotaba junto con ella y una enorme ballena azul oscuro con su pequeña cría pasaban nadando en los cielos junto a Astrid, un cuerpo del que emanaba luz y cegaba a Astrid posó junto a ella y otros oscuro como si mil sobras estuvieran juntas posó a su otro lado.
Astrid solo los observó sorprendida y con miedo, sin saber que eran.
-Soy Dios- contestó el ser que emanaba luz.
-Soy el Diablo- dijo el ser el ser de oscuridad
Dios se acercó hasta el oído de Astrid y le susurro
-Fuiste elegida Astrid, te sacrificaste por una desconocida y a pesar de que estabas muriendo sonreíste al verla a salvo.
-Yo solo me alegré, ella no quería morir.
El Diablo la miró fijamente
-Tú tampoco querías morir.
- ¿Quería? - dijo Astrid confundida.
Dios con una pequeña risa llena de inocencia le dijo:
- Astrid, tú estás muerta, acabas de morir.
Astrid solo los miro e intento aceptar la respuesta, mientras el diablo tomó su mano.
-No moriste en vano, tu fuiste elegida.
- ¿Elegida para qué?
Dios tomó su otra mano y le contestó.
-Elegida para entregarnos la tierra a uno de los dos y decidir si los humanos vivirán o morirán, todo dependerá de ti Astrid eres la heredera de las tres razas, Ángeles, demonio y humanos.
Astrid confundida los miro mientras ambos sostenían su mano.
-Entonces ¿Qué se supone que debo hacer?, ¿acaso no morí?
El Diablo la miró y sonrió levemente.
-Te resucitamos, en ti corre nuestra sangre, ahora eres un ser inmortal, pero al mismo tiempo eres mortal, Astrid debes cuidar tu corazón y recuerda que te guiaremos y cuidaremos de lejos mientras tu sigas tu destino.
Dios la observó y apretó su mano, ahora eres nuestra hija y la guardiana de la tierra, descubrirás todo de ti con el tiempo, ten cuidado sabes que el mundo es peligroso, pero no que tan peligroso.
Ambos la observaron y la soltaron, dejándola caer junto al mar. Astrid solo observo muy confundida y cayó, todo su cuerpo sintió el golpe y el pesar del agua mientras luchaba por respirar y salir de ahí, lo logró escupiendo agua salada y respirando grandes cantidades de aire, se recostó en la arena y logró ver entre las nubes a esos hermosos y enormes seres nadar en el cielo, las ballenas celestiales comenzaron a cantar un hermoso y melancólico canto que anunció a todos el mundo el nacimiento de la elegida.
En el acantilado la joven que Astrid salvo suspiro, miro hacia el cielo.
-Ella solo me sonrió mientras moría- dijo la joven.
Detrás de ella una figura oscura se hizo presente
-Gracias por tu ayuda Lilith.
Lilith solo lo miro y suspiro.
- ¿Crees lo logre? es solo una niña.
-Tus eras una niña cuando dejaste el paraíso, cuando te vi por primera vez aun estabas conociendo el mundo y estabas descubriéndote. Ella también lo ara, descubrirá quien es y no estará sola- dijo el Diablo, mientras miraba el cielo junto a Lilith
-Espero que ambos tengan razón, ahora el mundo está en las manos de Astrid.
Mientras Astrid se levantó y comenzó a gatear hacia las escaleras, logró ver a alguien parado delante de ella. Un joven vestido con traje, guantes blancos y ojos rojos como la sangre, la miraba con una sonrisa, extendió sus brazos y la levantó.
Astrid apenas podía moverse mientras lo veía caminar hacia la profunda oscuridad entre las rocas, él cruzaba tranquilamente, Astrid cerró sus ojos con fuerza, pero de repente sintió un cálido viento soplar entre sus mejillas al abrir los ojos logro ver una ciudad enorme sumergida en la profunda oscuridad donde la luz del sol no puede llegar, pequeñas llamas que iluminaban las calles y los hogares el hombre la miraba y con una enorme sonrisa le dijo:
-Bienvenida al infierno, la ciudad de los muertos, nuestro destino es ese edificio, ahí vive el Diablo- dijo el joven, mientras apuntaba un edificio enorme, Astrid observó el edificio el más alto que había visto en su vida, tan alto que no podía ver la punta del mismo entonces intento ver el cielo, pero todo lo que podía ver era oscuridad.
El joven la llevó a un carruaje con dos caballos y un chofer sentado que no los miraba y solo esperaba, bajó para abrir las puertas del carro, él joven la sentó y él se sentó enfrente.
-Soy el mayordomo de su padre por ende también su mayordomo, mi nombre es Ira, su padre me pidió que le diera este collar es su puerta privada, debe ponérselo y jamás quitárselo pues es la entrada y salida al infierno.
Ella estaba asombrada y no podía hablar, todo es nuevo para ella, al llegar a la torre Astrid notó lo delgada y alta que era.
- La ciudad es enorme y el infierno no parece tener fin, pero el edificio es muy delgado, ¿De verdad es el edificio más importante y el diablo vive aquí? - dijo Astrid.
-No se deje engañar por la apariencia, los humanos no dicen el dicho ¿El interior es lo que cuenta? - dijo Ira, sonriendo mientras miraba por la ventana del carruaje.
El carruaje se detuvo y el chofer les hablo:
-Llegamos al destino mi señor.
Ambos, bajaron y caminaron hacia las enormes puertas custodiadas por dos enormes demonios de tres cabezas una era de toro, otra de cabra y la del medio de un hombre ambos idénticos, les abrieron las puertas, inclinándose a ellos
Ira la miró, -Me sorprende que no se asustara de ellos.
-Acabas de decirme que el interior es lo que cuenta, pero no voy a mentirte si tengo miedo solo que tu seguridad ante ellos me dio confianza- dijo Astrid
-Eso es excelente señorita, es bueno tener confianza pero aun así, debe aprender a dominar otros aspectos, pero no la agobiare con eso ahora lo primero será que conozca su nuevo hogar.
Cuando Astrid volteó logró ver un mundo dentro de otro, el edificio solo era una fachada para ocultar lo que de verdad estaba dentro, una enorme ciudad iluminada por una estrella enorme, un cielo azul y en el centro un enorme castillo el más grande y alto que ha visto, la estrella que iluminaba todo se encontraba en la punta más alta, debajo de ella una habitación del castillo y a un lado un enorme campo de entrenamiento para los soldados infernales.
-El castillo es enorme, es increíble- Dijo Astrid sin dejar de asombrarse.
-Aquí vivirá Princesa, entremos le mostraré todo y su habitación.
Astrid no dejaba de asombrarse de lo enorme que era, cada habitación y sus contenidos.
-Señorita esta habitación es muy importante, solo su padre, yo, usted y un número limitado de generales tenemos acceso a ella, pero su padre no viene mucho aquí y los generales no tienen mucho tiempo.
-¿Y para qué sirve? parece una biblioteca y muy grande- Mirándolo curiosa Astrid.
-En realidad la mesa del centro, sobre ella se dibuja un mapa pero no es cualquier mapa es el infierno entero, lugares descubiertos y por descubrir, existen pocas mesas de acero construidas por alquimistas que poseen esta habilidad, este collar que tengo puesto también lo poseen los generales para viajar a diferentes partes del infierno, hasta los lugares no explorados para ser conquistados, su padre aún sigue conquistando y expandiendo el reino, pero las criaturas que lo habitan antes de su llegada son hostiles y salvajes, luego podrán volverán pero ellos solos pueden viajar y volver a este punto exacto mientras posean el collar.
-¿Es la misma que me diste?- preguntó Astrid mientras sostenía su collar.
-No, la suya fue creada por el alquimista infernal de su padre, para ser transportada al plano terrenal y a este lugar exacto.
-Entiendo, entonces por eso hay campos de entrenamiento para soldados infernales y generales, siguen conquistando.
-Si princesa, las armaduras que usan en batalla fueron creadas por los alquimistas al igual que la fortificación, las armas no son un problema ya que podemos invocarlas a voluntad para pelear.
-Si, escuche sobre eso, solo los ángeles, demonios y los descendientes de Dios puede convocarlas- Dijo Astrid mientras miraba como el mapa dibujaba un nuevo territorio conquistado.
-Usted también puede hacerlo, solo requerirá un poco de tiempo.
-Es mucho que procesar.
Ira la miraba fijamente
-Princesa, ¿sabe por qué es importante protegerla?
- ¿Por qué decidirá el destino del mundo?
-Si y porque su sangre es la única en el mundo que tiene la capacidad de curar cualquier herida sin importar la gravedad de la misma, los demonios y ángeles necesitan máximo una semana para sanarse completamente después de una batalla feroz, pero con su sangre sería en un santiamén, también puede ser utilizada en otras cosas que son en contra de las leyes, su sangre es muy preciada para todos y debe cuidarla al igual que su corazón- dijo Ira mirándola seriamente.
-No eres el primero en mencionar mi corazón, también lo hizo Dios y el Diablo, ¿Puedes explicarme eso?
-Bueno, todos tenemos un corazón y eso es nuestro punto débil, básicamente pueden matarnos si lo atraviesa o dañan de alguna forma, el punto de esto es que el corazón no está donde debería, puede estar en cualquier parte de nuestro cuerpo y es un problema encontrarlo, matar a los ángeles o los demonios es complicado con ello, pero no lo es para la descendencia de Caín.
- ¿Caín, no es el hijo de Adán y Eva?
-Exacto princesa, como ya sabe el pecado de Caín fue asesinar a su hermano y a pesar de pedir perdón a Dios y el perdón fue concedido, su descendencia fue maldecida y se le otorgó los ojos de la muerte, solo ellos pueden detectar donde está ubicado exactamente el corazón de los demonios y ángeles, la orden de Dios fue mantener el equilibrio y asesinar a todo lo que se oponga contra las leyes divinas dictadas por ambos planos, el celestial y el infernal, pero además de usar su visión también los debilita y deben descansar bastante es muy peligroso usarlo muchas veces en poco tiempo, es algo con lo que ellos deben lidiar por eso siguen órdenes del Diablo y de Dios cuando los llaman aunque eso no se ha hecho en un tiempo ellos deben seguir adelante solo que su descendencia es escasa ahora, existen 4 familias de Caín.
-¿Porque tan pocas?
-Vera, ellos mantienen el equilibrio lo que significa que sus vidas están en juego y muchos han muerto en batalla es por eso que no los llamamos solo que sea demasiado importante ellos deben mantener el linaje de sus familias, pero se han esparcido rumores de que quieren cortar esa maldición haciendo que sus familias desaparezcan, no está confirmado, pero tampoco negado, solo debemos esperar.
- ¿Es un castigo tan malo? Cortar una maldición dejando extinguirse el linaje de una familia es un poco excesivo.
-Son quienes van detrás de una pelea y no pueden ayudar a los demás ya que su visión es valiosa para el éxito en una batalla, cuando se trata de un ser más fuerte, detectan el corazón y deben informarles a los demás o matarlos en todo caso, pero casi siempre se sobreesfuerzan usando la visión y contra seres que sobrepasan su nivel de fuerza, todo esto llevó a muchos a la muerte.
-Ya lo entiendo.
-No debes preocuparte por los demás, solo por ti.
-Entonces ¿Cuándo empezamos con el entrenamiento?- Preguntó Astrid curiosa.
-Primero debe acostumbrarse a este lugar, tenemos bastante tiempo además debo crear sus horarios y actividades, recorra todos los lugares, pero tenga cuidado no todo en este lugar es lo que parece y muchos generales son hostiles si se acerca demasiado puede que sea la hija de su rey, pero ellos no saben su apariencia así que debe decirles quien es usted.
-Entiendo, no te preocupes lo haré con cuidado.
-Si algo sucede, llámame.
-Lo are.
Ambos caminaron por un pasillo que era iluminado por antorchas de fuego, se dirigían a dos puertas al final del corredor las cuales Ira abrió.
-Princesa, esta es su habitación.
-Una cama enorme, un guardarropa, el baño es enorme, un balcón, ¡Ira, siempre he querido un balcón!
-Espero que sea de su agrado princesa.
-Es perfecto- respondió Astrid con una sonrisa
-Es bueno oír eso.
-Ira, si viviré aquí entonces ¿Qué pasará con la vida que he llevado en la tierra?
-No se preocupe todo está resuelto, usted nunca existió en el plano terrenal.
Astrid estaba perpleja ante la respuesta de Ira.
-Yo no esperaba esa respuesta.
-Yo lo lamento princesa, fue decisión de Dios y el Diablo.
-No te preocupes y por favor llámame Astrid.
-Si Astrid, descansa- dijo Ira mientras cerraba la puerta.
Astrid se acostó en la cama y solo miraba las pequeñas luces que flotaban en su habitación, -Entonces todo el dolor por el que he pasado, solo lo recordaré yo- Se dijo a si misma Astrid, mientras una lágrima se deslizaba por su mejilla hasta quedarse dormida.