Advertencia: Este capítulo contiene contenido violento, lenguaje inapropiado y podría perturbar a algunos lectores, por favor preste atención. Pasaron dos días del incidente, dos días en los que Astrid no había salido de su habitación. -¿Que deberíamos hacer?, ¿Qué deberíamos decirle?, no se que decirle, no se nada- Paimon estaba desesperado, su habitación estaba oscura y silenciosa, ni un solo ruido, nada. -Ella necesita tiempo, es todo- Ira miraba la puerta de Astrid con la esperanza de que ella saliera ¨Te espera una vida de sufrimientos y agonía¨, estas palabras se repetían en la cabeza de Astrid una y otra vez, cada vez que cerraba los ojos esas imágenes se repetían en su cabeza, el dolor de la carne al ser cortaba seguía ahí. En la sala de estar: -Tanto tiempo sin verte, Ira-

