Me sumergí tanto en los recuerdos que no me di cuenta que ya había llegado a la casa blanca, el taxista llevaba un par de minutos esperando que me bajara. -Lo lamento señor, tengo un día horrible y la verdad no sé si quiera enfrentarlo.- mencioné entregándole el dinero del servicio.- -¿Me permite decirle algo?- mencionó el hombre, puedo ver que ya tiene tiempo en este mundo, las canas adornan por completo su cabeza.- -Claro señor.- -Todo en este mundo tiene solución, lo único que aún no tiene es la muerte, así que no se atormente, a veces nuestra cabeza imagina escenarios que no se darán. ¿Para qué se mortifica desde ya?- -Señor veré al primer ministro, eso me aterra.- -El es un ser humano como tú ¿por qué lo pones en otro nivel?, estoy seguro que sufre al igual que nosotros, llora

