Es noche saliendo de mi trabajo como a las 3 de la madrugada, yo siempre camino a mi apartamento que queda a unas pocas cuadras del bar, lo rente hace unos meses, es un apartamento pequeñito con una sola habitación, pero me encanta es mi rincón seguro. Bueno esa noche caminando de vuelta a mi hogar no me sentí como siempre, o sea el barrio no es del todo seguro, pero ya estoy acostumbrada a caminar por esas calles de madrugada, pero esa noche sentí como si alguien me siguiera, miraba por encima de mi hombro, apure el paso, miraba a todos lados, a cada rincón oscuro, sentía como si alguien o algo me acechara, una sensación horrible.
Cuando llegue a mi edificio, y cerré detrás mío la puerta del acceso al edificio pude respirar tranquila, pensé – Mañana le digo a Saúl que me acompañe algunas cuadras – me dispuse a arreglarme para dormir, venia molida del trabajo, pero no sé por qué me vino a la mente el Hombre misterioso, Alexandru, me dijo que se llamaba, pronuncie su nombre un par de veces para recordarlo y poco a poco me fui quedando dormida.
De pronto despierto con una sensación extraña, me había quedado dormida medio sentada sobre las almohadas de mi cama, pero tenía como una de esas sensaciones que dicen que son parálisis de sueño, como diría las abuelitas, ¡se te subió el muerto!, pero era muy diferente, no podía moverme, pero sentía como si alguien o algo me tuviera abrazada por la espalda, hasta sentía como si tuviera alguien respirándome en el cuello, entre en pánico, quería gritar pero no podía, no podía moverme, no podía gritar, pero de repente la sensación se sintió como más sensual, mi cuerpo empezó a reaccionar diferente, temblaba pero con un escalofrió de placer, no sé por qué su nombre Alexandru vino a mi mente, cuando por fin logre moverme, volteé por instinto a ver detrás mío, y solo estaban las almohadas, pero volvía a sentir la sensación de que alguien me observaba.
Entonces mire hacia la puerta de la habitación, en la penumbra de la oscuridad me pareció ver una silueta, como si un hombre, ente o fantasma estuviera viéndome desde allí, me asuste tanto que me moví rápido a prender la lámpara de mi mesa de noche, cuando la luz inundó la habitación no había nada.
- ¡Por Dios Madison, te estas volviendo loca! – dije en voz alta.
¿Pero que fue eso? ¿un sueño, un fantasma?, todas esas sensaciones se sintieron tan reales, ¿Cómo un sueño me puede hacer sentir ese escalofrío por mi piel?, que paso de pánico a placer, pensando es eso, me quede de nuevo dormida, pero esta vez con la luz encendida.
Amaneció, yo me sentía muy cansada como si no hubiese dormido nada, me levante, iba hacer el desayuno y me tome una buena taza de café. Mire la nevera y mis víveres no llegarían a fin de mes, y faltaban muchos días para el pago de mi sueldo, si no me caía una buena propina esta semana, comería muy poco los últimos días del mes y todavía me faltaba pagar la renta.
Llegue temprano a mi trabajo, quería ver si el cocinero me regalaba algo de comida para aguantar el hambre que traía, pero dada mi mala suerte que el suso dicho andaba de un humor de perros, y ni pan me ofreció. Se hicieron las 11 de la noche cuando veo entrar a mi hombre misterioso, no sé por qué pero una sonrisa fue a parar de una en mi cara cuando él, Alexandru, volteo a verme no más entro, le llevo la carta y le saludo:
- Buenas noches, le reserve la mesa como me pidió – le digo con una gran sonrisa toda boba.
- Muchas gracias, hoy solo quiero vodka – me dice viendo el menú en mis manos.
- ¿Pero no le apetece algo de cenar? – le digo
- Tal vez mas tarde, por ahora solo vodka – me dice yo asiento y voy por su trago.
Le llevo el trago, y me dispongo atender las demás mesas que me tocan, un par de novios, una mesa de chicos bastante impertinentes, que me soltaban halagos todos morbosos, yo les sonrió por pura educación, pero sé que se me nota la molestia.
- ¿Qué tienes madison, quieres que atienda yo esa mesa? – me dice Emily, que imagino ya le hecho el ojo a alguno de esos chicos.
- Te la daría encantada amiga, pero la verdad necesito atender todo lo que pueda a ver si consigo algo de propina, ya mi nevera anda vacía – le confieso.
- Pues si te veo más pálida de lo normal ¿hoy comiste algo? – me dice Emily.
- Solo una taza grande de café, vine temprano a ver si el cocinero me regalaba algo, pero anda de un humor horrible – le digo
- Huy si, a mí ya me ha pegado como tres gritos, ¿Quién sabe que mosca le pico? – me dice
Nos recostamos a la barra de servicio, atentas por si algunas de nuestras mesas nos llaman, yo me tomo un buen vaso de agua para calmar el estómago vacío, así pasan las horas, los muy idiotas de la mesa de los chicos solo me dejan un par de dólares, la mesa de la pareja de enamorados me dejaron también el mínimo, ¡Dios hoy como que tampoco voy a poder comer bien! - pienso. Solo quedaba la mesa de mi hombre misterioso, el cual solo ha bebido Vodka toda la noche.
- Disculpa ya estamos a punto de cerrar – le digo a mi hombre misterioso, apenada ya que es el último en el bar.
- ¿Sera que puedo pedir comida a esta hora? – me dice
- Huy déjame decirle al cocinero, que hoy como que no está de buen genio – le informo
- Dile que si me sirve les dejare una buena propina a todo el personal – me dice yo abro muchos los ojos, porque necesito mucho el dinero.
- OH, ok corro a preguntarle – y salgo corriendo a la cocina.
Entro a la cocina y el cocinero José ya está lavando los trastes, me balanceo sobre mis talones, pensando cómo decirle sin que me pegue tres gritos.
- José hay un cliente que quiere ordenar comida – le digo tímida
- ¿No le dijiste que ya la cocina está cerrada? – me dice a gritos.
- Si le dije, pero me dijo que si le servías nos dejaría una buena propia a todo el personal – le digo sonriendo y haciéndole gesto con los dedos de dinero.
José, mira hacia las mesas por la ventana de la cocina, ve al cliente y me pregunta si es ese, el que señala, yo asiento con la cabeza y él sale caminando hacia Alexandru, yo corro detrás de él toda avergonzada, seguro lo va gritar y no va volver nunca más:
- Buenas Noches Sr. Disculpe si la camarera no le informo bien pero ya la cocina cerro – dice José tan amable que me asombra y yo parada de tras bajo la mirada.
- Si me lo dijo, ¿pero pensé que por una buena propina usted haría una exención? – dice
- ¿Y de cuanto de propina estamos hablando? – dice José y yo no puedo creer que haya hecho esa pregunta.
- A ver, ¿Qué dice si cierra el local, le hace de comer a todo el personal usted incluido, la comida que deseen no importa el precio, y luego yo le doy a cada uno 200 dólares? – dice Alexandru y yo me quedo boquiabierta.
- ¿Lo que quieran comer, no importa el precio? – le repita José.
- Si lo que quieran, más 200 dólares en efectivo a cada uno – vuelve a repetir
- OK, usted manda – dice José y acto seguido le hace señas a Saúl que cierre el bar con nosotros adentro.
- ¿Pero sr. ¿Eso es mucho dinero? – le digo en voz baja cuando José sale hacia la cocina.
- No te preocupes, mejor pídeme otro filete como la otra vez casi crudo, y pide lo que desees de comer tú, pero eso si vienes y me acompañas a la mesa, no me gusta comer solo – su voz había cambiado de tono, un tono más grave sensual, mis piernas temblaban al escuchar su voz, yo asiento con la cabeza y voy a la cocina a pedir su orden.
Le digo a José la orden del hombre misterioso, y se queda asombrado de que solo pidiera eso, todos los demás le dijimos que queríamos comer, yo no quise abusar y pedí solo una hamburguesa con papas fritas, los demás si pidieron lo mejorcito del menú, yo proteste, pero ya ni modo el cliente había dicho lo que quisieran.
Salió el filete casi crudo, yo diría completamente crudo, con papas fritas y vegetales, olvide decir que, sin vegetales, y salió también mi orden de la hamburguesa, me dirigí hacia su mesa, las rodillas me temblaban solo pensar que iba a cenar con semejante hombre tan guapo, no me lo podía creer, pero tenía un hambre que también me nublaba la mente.
- Disculpa, se me olvido decirle al cocinero que sin vegetales – le digo colocando el plato frente a él.
- No importa, te los puedes comer tú, yo soy más carnívoro – dice sonriendo de medio lado con una mirada picara como si me comiera con esos ojos negros de fuego.
Yo paso saliva, no puedo evitar morderme el labio y me siento en la silla frente a él. El hambre pudo más que mis ganas de saber más de él, tome mi hamburguesa con tanto deseo que empecé a comer con mucha ansiedad, cuando noto una risa por frente de mí, que me recuerda que tengo a este galán observándome:
- Huy disculpa, tenía mucha hambre – le digo apenada.
- Tranquila, me gusta verte comer así – me dice riendo
- ¿Por qué hiciste esto, de pagar por toda la comida y ofrecer tanta propina? – le digo
- La verdad, solo quería comer mi filete acompañado, y fue la única forma que se ocurrió que el cocinero dijera que si – me dice encogiéndose de hombres y llevándose un trozo de carne a la boca.
Seguimos comiendo en silencio, yo baje el ritmo por pena, cuando termino antes que él, me mira sonriendo y me acerca su plato y me señala los vegetales, eran brócoli con queso fundido, deliciosos no entiendo por qué no le gustan, yo los tomo y lo veo a los ojos ofreciéndoselos, él hace una mueca de asco que me da mucha risa, y meto el brócoli en mi boca y no puedo evitar hacer un ruidito de gusto.
- Veo que tenías mucha hambre, me parece – me dice
- La verdad sí, he comido muy poco este día – le digo
- ¿Y dime porque no te buscas otro trabajo que te remunere más? – me pregunta.
- No es fácil, para una chica como yo con solo el bachillerato es difícil conseguir algo mejor – le digo encogiéndome de hombros y tomando algunas de sus papas fritas que vi que ni toco.
- ¿Y tu familia no te ayuda? – me dice, y mi mirada se entristece.
- No, hace años me aleje de mi familia, no son buenas personas – solo le digo eso y me quedo en silencio.
Veo como me mira y me analiza, yo sigo comiendo sus papas fritas, la verdad aun no me sacio, tener el estómago vacío y los nervios de estar frente a este hombre no me ayudan. De repente saca su billetera y me da 400 dólares, yo abro los ojos y niego con la cabeza.
- No, no puedo aceptar tanto, usted dijo que solo iba dar 200 y ya eso es mucho – le digo avergonzada.
- 200 por la propina de atenderme como camarera, y 200 por ser mi acompañante en la mesa – me dice sonriendo.
No puedo negarme la verdad necesito mucho el dinero, así que los tomo y guardo rápido para que mis compañeros no se den cuentan que me dieron más que ellos. Luego me pide que llame uno a uno a su mesa para darles la propina, Emily y Saúl están felices, Katy la otra camarera hace como si le diera igual, y José le acepta con una sonrisa malévola y le da la cuenta de las comidas en persona, más de 500 dólares en comida, ¡Por Dios imagino que esta sobre cobrado!, Alexandru no duda y le paga el monto que le dice, José asiente contento como si hubiese ganado una apuesta y nos dice que ahora si va a cerrar el bar.
Son más de las 3 d la madrugada, recuerdo la noche anterior y le pido a Saúl que me acompañe unas cuadras, él se niega me dice que su esposa lo va matar por llegar tan tarde, que ojalá el dinero de la propina la contente, yo hago un puchero, no quería irme sola, la noche anterior me dio mucho miedo, entonces mi hombre misterioso me dice:
- No puede evitar escuchar que pediste al seguridad que te acompañe a casa – me dice
- Sí, es que anoche sentí que alguien me siguió – le digo asustada
- Si me permites te acompaño algo del camino – me dice
- Huy, pero no quisiera molestarlo – le digo porque también por qué no lo conozco
- Tranquila a mí me gusta caminar en la noche por el barrio no sería problema – me dice
Entonces acepto, aunque no de buena gana, aunque el hombre está buenísimo, tiene ese aire de peligro sensual que me recorre todo el cuerpo en escalofrió con solo hablarme …